07.02.2010 | Luego de haber releído la entrevista hecha a la licenciada Claudia Messing que pude apreciar en el programa radial Noticias y Protagonistas, he tomado la decisión de escribir esta carta a la redacción del Semanario destacando algunos hechos.
La relación padre e hijo que se ve en la actualidad es evidente que ya no es la misma que antes. El cuestionamiento a la autoridad de los padres es cada vez mayor, y el respeto por los mismos y sus decisiones ha disminuido considerablemente. Creo que esto no sólo se ha dado por el paso del tiempo, ni tampoco porque los padres no demuestran tener las aptitudes necesarias para criar a sus hijos, sino que hay otros factores que han influido notablemente.
En mi opinión, el cuestionamiento de la autoridad es una consecuencia del Proceso, y esto bien lo refleja Guillermo O’Donnel en su libro “¿Y a mi que mierda me importa?”. Este autor estudia el lenguaje, la forma de hablar y de conducir de los argentinos, y las compara con la de otros países, como es el caso de Brasil. El mismo, llega a la conclusión de que desafiamos constantemente a la autoridad a causa de haber estado sometida a la misma durante los golpes de Estado que ha sufrido nuestro país. En otras palabras, durante todo el siglo XX hemos vivido 25 años de dictaduras militares.
Si en los últimos 30 años hemos estado acostumbrados como sociedad a criticar, defenestrar e ignorar cualquier tipo de autoridad, ¿cómo se cree que este hecho que nos ha marcado como sociedad no se refleje en el ámbito familiar?.
Atentamente,
Benjamín
Una bomba de humo hace que se gaste plata y se concentre atención de la prensa, mientras los ladrones verdaderos se escapan por la puerta trasera. La Defensora del Pueblo se quejó de limpieza sobrefacturada y empleados mal reemplazados. Mientras discuten unos con otros, los verdaderos corruptos brindan con champagne.
Esta semana ha sido pródiga en efectos pirotécnicos verbales, distribuidos a diestra y siniestra por quienes ya son visualizados en la comunidad como auténticos integrantes de una mafia. El concesionario de la nueva terminal de ómnibus, Néstor Emilio Otero, por toda respuesta a la interpelación a la que lo sometieron los concejales por más de dos horas y media y con base en un cuestionario de 91 puntos, los destrató, caracterizándolos de ridículos e ignorantes. Señaló que, de las cuestiones expresadas en dicha reunión, una sola sería pertinente, las rampas para discapacitados, aunque se quitó a medias el sayo aduciendo que las rampas son una necesidad en toda la ciudad y no sólo en la terminal, y que bien harían los concejales en atender los urgentes reclamos de la población para no decepcionar al soberano una vez más.
El ministro de Gobierno de Mendoza explica los motivos de la aprobación de la castración química a violadores.