Noticias & Protagonisas

99.9 Radio Mar del plata
JUE 02 Septiembre 2010 | Mar del Plata

Columna
De

Cultura

AGUAFUERTE VIOLENTAS

La crisálida

Descripcion

16.08.2009 | Mírese usted mismo a mediados de agosto, después de haber sobrevivido a todo aquello que creía seriamente, lo mataría. Usted y yo llegamos a estar otra vez a menos de un tranco del brindis navideño, cuando parecía que este año era el acabóse de cualquier forma de vida, o que terminaríamos habitando ruinas polvorientas como en una foto bélica. No cante victoria, aún no terminó el año. No hay nada más peligroso que estar vivo.

Si se fija usted bien, no solamente estamos vivos porque sí, sino porque hemos logrado salir ilesos de los pibitos que andan a los tiros con la gente. Los veíamos en los ‘80 en ciertas películas que sucedían en edificios de indigentes del Bronx, y creímos que se trataba de una simple construcción ficcional. Estamos vivos aún simplemente porque no nos ha tocado estar del lado equivocado de sus cañones, ni que ellos tuvieran ganas de matarnos cuando sin duda nos vieron pasar más de una vez. Quizá nos han mirado el coche o la cartera. Quizá se distrajeron imprevistamente con un bocinazo, o por ahí no era nuestro turno.
También hemos salido ilesos del dengue, y de las descabelladas órdenes y contraórdenes que recibimos para cuidarnos de un simple mosquito, como un país que jamás ha tenido tiempo para ocuparse de la cosas vitales hasta ahora. Comprábamos repelentes en crema, y necesitábamos aerosoles. Vaciábamos el patio sin saber bien qué era lo mejor, ni si lo que venía era fiebre amarilla, malaria o apartheid, qué sé yo. Malaria le decía mi papá a la época de carestía económica, ¿sirve?
Sobrevivimos a la gripe porcina, y recordemos que los primeros datos nos hicieron sentir expuestos al Ébola, porque no sabíamos bien si se sobrevivía de alguna forma, ni a quién le tocaría, ni qué había que hacer para no morirse. Después dijeron que era cuestión de defensas, y respiramos. Después que nos pusiéramos barbijo, y lo hicimos. Después que nos lo sacáramos, que era peor, pero que nos vacunáramos. Después que no, que la vacuna no sumaba ni restaba, que era tanto como ponerse crema humectante. Después nos terminamos de enterar de que los muertos son fundamentalmente de clase media, porque tiene menos defensas, está menos expuesta a la inmunización. Pero seguíamos con vida.
Creímos que no la contábamos, pero lo hicimos. Otra vez sobrevivimos a un invierno de esos que le encantaba mencionar apocalípticamente al ingeniero Alsogaray en medio de su enciclopedia de tics, y no nos mató. Ya casi llegamos a la primavera, y no sé usted, pero yo espero que me encuentre de soireé.

De fiesta

Se trata de empezar a preparar los rituales del dragón, la fiesta del rey Momo, o como le guste a usted llamar a esta celebración que es para los europeos el San Juan en 21 de junio: el gran exorcismo del año. Si salimos de acá somos invencibles hasta el año que viene, que quizá crepemos del todo.
Y habrá que ver de qué manera empezamos a construirnos el capullo que nos contenga en el renacimiento de primavera, para comprobar que llegamos con vida hasta que se derrita el último de los copos de nieve.
Para empezar, cuéntese los dientes. Fíjese si ha perdido alguno en la batalla reciente, llámese embarazo, divorcio con reparto de bienes o quiebra comercial. Si ha sucedido, intente reponerlo y hacer como si nunca jamás hubiera sucedido. Hay cosas que uno no tiene por qué recordar, y en tema de dientes, lo mejor es la amnesia.
Si le sirve, invertir en lolas sale menos que cambiar el coche. Capaz que usted es de las que está mejor con un aumento de volumen que haga olvidar los efectos de la fuerza de gravedad. Si la hace feliz, adelante. Eso sí, en cuanto salga del consultorio olvide que son compradas, y ponga cara de que nació con ellas. No ponga cara de infracción ni de estar de estreno, porque parecerá una botinera que se sacó el loto.
Mírese el pelo, y si se anima, olvídese de una vez de lo que le queda bien a criterio de su suegra y su mamá. A cierta edad, nos queda por delante arriesgarnos al ridículo o la frustración eterna. Es preferible que hablen mal de nosotros los parientes que quedarnos para siempre con este aspecto de madre abnegada de pelito sencillo. Bánquese ir a la peluquería y salir hecha una loca.
Visite la gente que creyó olvidada, porque ellos también siguen vivos. Y está mejor aun poder compartir el milagro para salir del pánico que despertar un día en la soledad de la película “Soy leyenda”.
Haga una jornada para ver junto a sus hijos las fotos que lleva veinte años archivando, como si las prepara para un mensaje extraterrestre del próximo siglo. ¿Para quién las guarda?, ¿para quién las conserva tan prolijamente? ¿No ve que si no las manosean sus hijos las van manchar sus deudos cuando las vendan por kilo, a pocos segundos de su funeral? ¿O se cree que alguien más va a cargar las cajas de pesados papeles que tanto significan para usted? Para su nuera, la tía del campo no es nadie. Saque las fotos y hágase un collage en la pared que las convierta en una imagen permanente y cotidiana de su vida. No es demasiado obsesivo, solamente parece.
Saque la cuenta del dinero que gasta en terapia y en medicación psicotrópica mensualmente. Si tomamos en cuenta que es posible que estemos muertos en breve, quizás sea mejor gastarlo en clases de danza de caño, de baile árabe para madres con panza estriada, hip hop con pibes de veinte que te enseñen a mover el piecito con cancha, o mejor aun, merengue con un desconocido que te lleve con la mano en la cintura por toda la pista para el escándalo de las madres del colegio de los chicos. Si total van a hablar igual, y cuando se muera no se van a oír las palabras del cura, porque van a ser más fuertes los rumores sobre su cutis, el diámetro de su cintura y la calidad de sus zapatos.

Que se acaba

No se olvide de su parte de la plata. Nos vamos a morir un día de estos, podemos no pasar otra serie de hecatombes encadenadas, y nosotros seremos uno más de la lista de los que dejan cuentas bancarias para que las disfruten las amantes de su yerno. ¿Qué se cree? Sus hijas van a estar muy ocupadas lamentando su muerte.
Lo mejor va a ser agarrar la programación del cine y marcar una película por día hasta que se termine la semana. Y que encere otro. No me diga que el fin de semana es para limpiar porque entro en colapso. Cuando se termine la programación de cine y teatro local, haga lo que digo. Suba con hijos o nietos -según corresponda- a la calesita. Verá entonces que no es una cuestión de edad, el mundo desde un caballo que sube y baja se ve totalmente diferente. Y de golpe entenderá todo. No se quede allí parado.

El carrusel del Furo

Cuando la llama de la fe se apague, y los doctores
no hallen la causa de su mal, señoras y señores
sigan la senda de los niños y el perfume a churros
que en una nube de algodón dulce le espera el Furo.

Goce la posibilidad de alborotar el barrio.
Por tres pesetas puede ser bombero voluntario
o galopar en sube y baja el mundo en un potrillo.
Dos colorados tengo, y uno tordillo.

Suba usted, señor. Anímese.
Cuelgue el pellejo en la acera.
Súbase al tordillo de madera.
Olvídese de lo que fue y de qué modo.
Brínquese a la magia de pasar de todo.
Móntese en el carrusel del Furo.
Súbase. Dos boletos por un duro.

No se sorprenda si al girar la luna le hace un guiño,
que un par de vueltas le dirán cómo alucina un niño.
Le aplaudirán desde un balcón geranios y claveles
y unos ojos que le llenaron de cascabeles.

Enfúndese en los pantalones largos de su hermano
y en la primera bocanada de humo americano
que el aire será más azul y la noche más corta.
Si no le cura, al menos, le reconforta.

Joan Manuel Serrat

Noticias & Protagonistas no se responsabiliza por las opiniones vertidas en ésta sección
Soleado 10,3º
Soleado
ST 8,0° H 99%
Mandanos tus fotos
Fotos

Más inconvenientes en la terminal nueva

Por Marcela Damico Siguiendo con la saga de inoperancia en la ciudad, mire como los vehículos de vialidad, los coches naranjas, están sin hacer nada desde el sábado, parados dentro de la estación nueva. ¿Para que están? En este caso hay seis, por supuesto los ...

Más Notas

ver Archivo Adriana Derosa

Bandoleros

Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.

por José Luís Jacobo

Labilidad moral

Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.

  ver Archivo

Entrevistas

02.09.2010

Bruno Anastasía

Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.

ver Archivo

Ingrese su e-mail y reciba las últimas noticias.

Noticias y Protagonistas es una publicación de Editoral NyP
© Copyright 2010 - Todos los derechos reservados.
Osmosis Diseño y Comunicación