Columna25.12.2008 | Termina el año y estamos como siempre, pero un poco más rápido.
Hay varias maneras de encarar un tema. Una es comenzar paso a paso, de principio a fin minuciosamente; otra es formarse una idea general esquemática y después ir a los detalles.
A mí nunca me dio resultado la del paso a paso, por eso detesté la Historia en el secundario. Los profesores, convencidos positivistas, eran narradores que iban hecho tras hecho como quien cuenta un cuento. Y yo me iba hundiendo en una fangosa desesperación de batallas, fechas, conquistas. Y ¡ay! que me la llevo, porque la memoria no me da.
Hasta que una vez, un lector inteligente de Julio César y su Guerra de las Galias, y de Aristóteles y sus categorías, me contó la historia de Roma dividida en tres períodos de aproximadamente quinientos años: monarquía, república e imperio.
Hoy le puedo dar el esquema a usted, querido lector, en unos párrafos, si me permite, ya que en Roma sucedió la Navidad ejemplar.
Un esquema se parece tanto a la realidad como el nombre de un abonado de la guía telefónica a la vida del mismo. Pero para empezar a conocer al abonado, hay que tener dirección y teléfono.
Esquema de la historia de Roma
Los latinos -pueblo cuyo origen se desconoce- se ubicaron en el Lacio alrededor del siglo X a.C., venciendo a los pueblos que habitaban esa pequeña llanura. Consideraban que Roma fue fundada por dos hermanos que se pelearon por ella: Rómulo y Remo. Rómulo ganó: así se erigió en rey. Pero rey de los de aquella época mandaban mucho, aunque con control: el de los viejos (senex) del grupo: el senado.
Más adelante, cerca del siglo V aC., por una conquista extranjera, los romanos decidieron acabar con la monarquía, por extranjera y por tiránica. Pero eso va más abajo. Por ahora veamos cómo estaba constituida la sociedad.
Los que conquistaron el Lacio fueron los que dejaron a sus padres en el campo de batalla: los patricios (los que tienen padres), que eran los ciudadanos y que formaban grupos familiares (gens; de donde “gente") , mientras que los vencidos eran los plebeyos, la gente de la tierra (plebs), que era la que laburaba y la que estaba desde antes.
Los patricios tenían derechos políticos: era el pueblo romano; los plebeyos no eran nada más que trabajadores: de pueblo, un corno. ¿Conoce esa historia, no es verdad, lector? La vida es como el Bolero de Ravel: siempre lo mismo.
Claro que la gens romana no era similar a nuestra familia, sino que se parecía más a la del Don Corleone de Coppola: el Pater familias podía adoptar a quien se le cantara, e incorporarlo a la familia como cliente o protegido. Para el protegido o cliente, el pater era el patrón.
Esa adopción se podía hacer no sólo con personas individuales, sino con grupos enteros. Por ejemplo, familias patricias caídas en la pobreza, plebeyos sin campos, extranjeros sueltos, lo que fuera. Cuanto más clientela, más poder familiar.
El patrón daba protección jurídica y el cliente debía sólo obediencia. No necesitaba trabajar como el plebeyo, sólo estar a disposición “pa’ lo que usted mande patrón". Patricios y clientes eran el pueblo romano. No necesitaban laburar, para eso estaban los plebeyos...
La Republique
Los últimos reyes romanos fueron extranjeros -etruscos, para más datos- y tiránicos, por lo que los romanos decidieron sacarse de encima a los extranjeros y a la monarquía simultáneamente.
En el 509 a.C. les dieron un patadón en el trasero a los etruscos y dijeron su “nunca más" a la monarquía, inventando una nueva forma de gobierno que impidiera que una sola persona se apropiara del gobierno: la república. Un invento genial que implicaba, entre otras cosas: cargos ejecutivos compartidos; separación de poderes (legislativo y ejecutivo); predominio del senado; rotación en cargos públicos, juicios de residencia para los funcionarios salientes... y otra serie de maravillas. Imposible decirlo todo aquí, pero que quede claro que fue la primera república. Y que no era democrática.
Era una república censitaria: por cantidad de poder. Se votaba por familia y cuantos más clientes tenía una familia (lo que significaba mayor riqueza), más poder tenía. Cambió la forma de gobierno, no la constitución de la sociedad, así que todo estaba más o menos mal. A mayor cantidad de clientes, más votos, más poder. ¿Ta’ claro?
Mientras tanto Roma –que a estas alturas ya había conquistado todo lo que hoy es Italia- seguía conquistando: fue por el Mediterráneo entero y lo ganó.
Despelotes republicanos
Los plebeyos, que además de laburar también iban a la guerra, se cabrearon. Dos siglos y medio de despelote, marchas, muertes, huelgas, y consiguieron derechos políticos: se convirtieron en pueblo, es decir, en ciudadanos.
Entonces se crearon dos partidos: el senatorial y el popular. Unos en nombre de las viejas tradiciones y el poder patricio, los otros en nombre del pueblo (ahora constituido por mezcla de plebeyos y patricios). ¿Me creerá, lector, si le digo que ambos estaban dirigidos por gente que buscaba su propio poder y que tenía sus propios ejércitos constituidos por grupos conquistados convertidos en tropa clientelar? Supongo que sí. Y supongo que me creerá que a los dos siglos y pico siguientes se le dio el nombre de “guerras civiles": todos contra todos, con poderosos y pequeños que pasaban cual panqueques de un partido a otro. Y eso que se dice los panqueques se crearon después: según se comenta, fue un francés que se llamó Borocoteau... No lo creo, hay demasiados antecedentes para pensar que la institución panquequera es mucho más antigua.
Roma, con viento de cola, seguía su marcha triunfal externa. Conquista tras conquista, se hizo enorme. Ahora tenía que conseguir riquezas y esclavos, ya que todos los ciudadanos de la capital estaban bancados por el Estado.
Todo comenzó con los indigentes cuando, con justa razón, pidieron que el Estado los mantuviera, ya que tenían que pelear por Roma y no tenían derecho a tierras, ni paz para labrarla. Pedían una reforma agraria.
Pero a algún iluminadito demagogo se le ocurrió que el pan debía de ser gratis para los ciudadanos de Roma. Y otro -se cree que fue el procónsul Marcelus Tinelio- le agregó el circo permanente.
Roma duró cinco siglos más a partir del nacimiento de Jesús –años más o menos-, como Imperio: una forma ficticia de república en la que sólo mandaba uno, el emperador. Roma se bancó locos como Calígula y Nerón porque todavía duraban algunas instituciones sanas, y la gente zafaba como podía. Pero ya no existía el ciudadano romano: lo habían matado a pan y circo.
Finalmente Roma colapsó, pero no por las invasiones, como se suele creer, sino por el retiro de los hombres probos al refugio de la vida privada desde el final de la república, cinco siglos antes.
Hay quien dice que no es necesario aprender historia antigua. Quizás tenga razón: mejor no prever. Feliz 2009.
La ciudad está al borde del quebranto económico, y el Intendente pretende tapar el enorme agujero negro con una desmedida suba de tasas impositivas. El gasto en sueldos se triplicó, pero las cuentas dependen hoy en día de los favores que hacen la Provincia y la Nación a esta administración. Una vergüenza que esconder bajo la alfombra.
Hace unos días, los marplatenses fuimos sorprendidos por una importante pegatina en la vía pública con el rostro de Florencio Aldrey Iglesias y la leyenda Aldrey + Otero = Mafia. Lástima que esta clase de verdades se vuelquen de manera anónima, lo cual le resta impacto y verosimilitud al asunto. El tema fue recogido por distintos medios de comunicación, que reprodujeron el libelo, continuidad de una volanteada que, con la misma foto, se había desparramado anteriormente por toda la ciudad con otra leyenda: “Gallego, dejá de robar”.
Pide a la UCR aceptar el nombramiento de Mercedes Marcó del Pont como titular del Banco Central.