Columna28.07.2007 | Por lo general, cualquier país del mundo tiene en su geografía algunas regiones ricas y otras pobres. Eso hace que sus capacidades de recursos para llevar adelante la prestación de servicios públicos no sean iguales. La creación de un sistema de transferencias justo es el instrumento que puede tender a equipararlas.
Teniendo en cuenta el principio de igualdad de oportunidades se puede indicar como la opción más equitativa que cada provincia, independientemente de su nivel de riqueza, esté en condiciones financieras de garantizar como mínimo la prestación de un paquete básico de bienes públicos como educación, salud y justicia.
Un niño que vive en Jujuy debe recibir el mismo nivel educativo, en cantidad y calidad, que otro que vive en Ushuaia. Ese es el concepto de nivelación fiscal, que obviamente no implica que cada una de nuestras provincias deba recibir un mismo monto de coparticipación por habitante.
Si se clasifica a las provincias de acuerdo con el nivel de ingreso y la densidad poblacional, se puede ver que en la Argentina hay cuatro grupos bien diferenciados: el de altos ingresos y alta densidad; el de altos ingresos y baja densidad; el de bajos ingresos y alta densidad; y, por último, el de bajos ingresos y baja densidad.
También puede verse que por lo general las provincias de menor población y escasos recursos reciben mucho más dinero por habitante que otras provincias como Córdoba o Buenos Aires donde vive mucha más gente y donde el Estado debe hacerse cargo de miles de maestros, médicos, policías, jueces y abogados.
Todos los instrumentos deberían apuntar a alcanzar progresivamente un sistema que equipare capacidad con necesidad fiscal, garantizando siempre la "igualdad de oportunidades".
A diferencia de lo que ocurría en los años ’90, por estos días los aportes del tesoro nacional (ATN) han dejado de ser una de las herramientas preferidas para enviar dinero discrecional a las provincias; este hecho ha sido reconocido hasta por los más acérrimos opositores a este gobierno. El fondo, acumulado en una de las cuentas del Ministerio del Interior, ha tenido un movimiento marginal si se lo compara con otras cuentas. Según el Informe Fiscal que difunde le Ministerio de Economía, en el 2006 se canalizaron por esa vía 105,3 millones de pesos contra 79 millones que partieron en el 2005.
Pero las provincias tienen muchas cosas que mejorar con ayuda del Estado nacional para poder mejorar su producción, sus exportaciones y el nivel de vida de sus habitantes. Por ejemplo, sólo el 20% de las rutas provinciales del país está pavimentado, el resto es de ripio, grava o tierra. El número es apenas una parte de una historia que puede asombrar un poco más, pues el sistema general de rutas nacionales y provinciales tiene unos 230.000km de caminos y accesos, en una red utilizable solamente en un 43% todo el año.
Un informe del ITBA, en un apartado sobre caminos, habla de un "deterioro progresivo en la red". Aclara que no se trata de un problema nuevo ya que se han sumado inconvenientes en las últimas décadas. Consigna que el país tiene hoy la misma cantidad de caminos troncales que tenía apenas sancionada la Ley Nacional de Vialidad, el 30 de septiembre de 1932.
El sistema general de caminos de la Argentina tiene hoy 230.000km, de los cuales 38.000 corresponden a la red troncal nacional y 192.000 a la red provincial. Esta última tiene más dificultades porque de 192.000km sólo 38.800 están pavimentados y 44.800 son de ripio o grava mejorado con piedra. El resto es de tierra. Existen, además, caminos terciarios de jurisdicción municipal o comunal estimados en 400.000 kilómetros de extensión.
Los caminos troncales, las rutas nacionales, tuvieron inversiones que no resultaron suficientes; los caminos provinciales han tenido poco mantenimiento porque los gobiernos carecen del presupuesto adecuado; los rurales son viejos y precarios ya que fueron diseñados para soportar camiones con 100 HP y hoy circulan unidades de hasta 350 caballos. No hay una política nacional de caminos seria en nuestro país desde 1930.
Así y todo la producción del interior del país sigue creciendo. Corrientes figura entre las provincias que más incrementaron sus exportaciones; está ubicada en cuarto lugar y supera en monto a todo el NEA. En 2006, Corrientes envió al exterior un 32 % más que en 2005, quedando en un lugar importante sólo superado por San Juan, Jujuy y Catamarca en porcentaje de crecimiento. Casualmente ninguna de ellas está ubicada en un polo industrial, lo que significa una mejora sustancial para zonas productivas llamadas marginales.
El 2006 se caracterizó por una reducción en la concentración de las exportaciones, dando lugar a jurisdicciones más pequeñas y de poco peso en el comercio exterior. San Juan fue una de las principales sorpresas: sus exportaciones crecieron 136,1%, saltando a 671 millones de dólares y duplicando su tasa de participación en el total exportado por el país.
Con igual ritmo vienen creciendo las exportaciones de Catamarca. En 2006 aumentaron 82,1% saltando a 1.921 millones de dólares, ubicándose muy cerca de la cuarta provincia que más exporta. Otra provincia con buen desempeño exportador fue Jujuy; sus ventas externas crecieron 86,8% alcanzando un monto de 385 millones de dólares e incrementando 0,3% su participación en las exportaciones nacionales. Cuatro años atrás Jujuy era, junto a Formosa, la provincia que menos exportaba; sus ventas externas eran insignificantes, de menos de 50 millones.
Pero también en el interior del país la inflación está pegando más fuerte, o los índices mienten un poco menos. El propio INDEC reconoció que tomando en cuenta los indicadores que elaboran distintas provincias, en el mes de mayo por ejemplo la inflación a nivel nacional fue del 0,7%, frente al 0,4% que, según las estadísticas oficiales, se había registrado en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. La brecha es mayor si se extraen de la medición nacional los datos porteños, con lo cual la suba del costo de vida en el interior en ese mes trepó al 1%.
Tradicionalmente, los indicadores nacional y provincial no mostraban grandes variaciones entre sí, con lo que la inflación de Buenos Aires informada por el INDEC a principios de mes era muy similar respecto al dato nacional que se conocía un par de semanas después. Curiosamente, hace un tiempo que ya no es así.
Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.
Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.
Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.