21.12.2007 | Bombas molotov, ministerios tomados, delincuentes armados, tiros, incendios, destrucción de bienes públicos, policías heridos, matonismo, marginalidad, son todas imágenes que el mundo vio de una Argentina parecida a la de los años 70. “Todos por la Patria”, encabezados por Gorriarán Merlo, Baños y Provenzano, llevaron a la muerte a jóvenes en La Tablada. Hoy otros intentan lo mismo, pero más disimuladamente.
“La Patria no puede seguir viviendo bajo el signo del odio", dijo el 13 de julio de 1977 el entonces presidente del Colegio de Abogados de Mar del Plata, doctor Reyneiro Marcelino Bernal, en un emocionado discurso de pesar pronunciado durante el sepelio de quien fuera en vida uno de los más prestigiosos juristas que tuvo el país, el doctor Norberto Oscar Centeno.
Despedía el doctor Bernal a uno de los argentinos que más profundos conocimientos tenía de la ley laboral, redactor de las leyes más importantes y humanizadoras del Derecho, como la Ley de Contrato de Trabajo, aún hoy vigente en sus principios fundamentales.
Habíamos denunciado, siendo este columnista director del diario El Atlántico de nuestra ciudad, en la primera página de la edición del 7 de julio de 1977 y bajo el título “Desaparecieron cuatro abogados", la casi simultánea desaparición de cuatro abogados locales, en oscuros procedimientos en los que participaron grupos de civiles munidos de armas largas, en lugares céntricos de la ciudad y actuando a cara descubierta.
Entonces, en ejercicio de la libertad de prensa, aunque no pudiera hacerse con plenitud, como lo denunciáramos desde ADEPA, dijimos: “El conocido abogado laboralista Centeno fue secuestrado mientras tomaba café en una confitería cercana a su estudio (exactamente en el café de La Rioja esquina Colón), anoche a las 21. Un grupo armado entró al café y, luego de golpear al empleado, retiró por la fuerza al doctor Centeno. El grupo no se identificó. A su vez, el distinguido comercialista de nuestra ciudad Dr. Camilo Ricci –quien se encuentra bajo tratamiento médico de hipertensión- fue secuestrado ayer en horas de la noche en su propio estudio y en presencia de clientes y vecinos. Tampoco se identificaron las personas que integraban el grupo que actuó (...) Los otros dos secuestrados en sus domicilios fueron los jóvenes abogados Raúl Hugo Alais y Salvador Manuel Arestín".
Estos hechos habían ocurrido el 6 de julio de 1977. El 8 de julio el doctor Ricci fue liberado por sus captores, sin que los otros profesionales aparecieran con vida. Es bueno recordar que este columnista habló personalmente con el doctor Rodolfo Díaz -socio de Ricci y luego presidente del Colegio de Abogados- para pedir datos, y cuando Ricci fue liberado ofreció publicar sus declaraciones; pero ni éste ni Díaz quisieron difundir nada sobre los autores o cualquier otro dato, prefiriendo guardar silencio por razones que hasta hoy ignoramos.
El 9 de julio de 1977 publicamos en la primera página de El Atlántico, enmarcado por cinco fotografías del desfile patrio cívico militar realizado el 8 de julio, un título a cuatro columnas que decía “Más secuestros", y denunciaba el secuestro de otros dos profesionales, los doctores Carlos A. Bozzi y Tomás Fresneda, en los que actuó un grupo de personas a cara descubierta, con armas largas, que sacaron violentamente a los abogados de sus propios estudios jurídicos con público y clientes presentes. Uno de ellos, el doctor.Bozzi, apareció días después amordazado y encapuchado en el baúl de un automóvil en el camino pavimentado que une la Ruta 2 con Santa Clara. La policía bonaerense informó en este caso que se había abatido a tres extremistas que iban en tres vehículos, y que un suboficial del Ejército había sufrido heridas. Paradójicamente, el automóvil dentro de cuyo baúl apareció con vida el abogado Bozzi era el automóvil Ford Falcon propiedad del doctor Norberto Oscar Centeno.
Todo era confusión, pero los hechos ocurrían a la luz del día y se publicaban por algunos medios de prensa. Los jueces, secretarios, fiscales, abogados y sus colegios, todos se enteraban. El público en general leía los diarios o era testigo presencial de los hechos que ocurrían a la luz del día.
Como hoy pasa con los delincuentes que asesinan, secuestran, roban o violan personas, ni la policía de ese entonces ni la justicia, que funcionaba a pleno, investigaban nada. El periodista y el hombre común no estaban en condiciones de discernir si los que secuestraban abogados y personas eran los mismos que atacaban comisarías, regimientos, bancos y empresas.
La patria está sufriendo
Por ello, frente al odio y la violencia desatada en la semana por casi un centenar de delincuentes, violentos, terroristas o como se los quiera llamar, que ocuparon y destrozaron casi íntegramente el Ministerio de Desarrollo Humano de la provincia, con sede en La Plata, y frente al tratamiento que le dieron al hecho algunos funcionarios de los derechos humanos del Estado provincial, los abogados de la Comisión de la Memoria que estaban presentes en el lugar, y algunos medios de prensa, no podemos menos que reflexionar sobre una historia de violencia que va subiendo de tono y advertir que así comenzaron las cosas en los ‘60 y ‘70.
El gobernador Scioli, contra el que claramente fue el accionar subversivo de La Plata, hizo duras críticas al grupo de activistas kirchneristas, identificados con el ex jefe de gabinete provincial Emilio Pérsico. Los trató dulcemente de “violentos" y dijo textualmente: “si en cualquier lugar del mundo uno entra a un ministerio o a un edificio público con armas y con bombas y destroza todo, ¿qué pasa, no pasa nada? Acá estamos frente a un grupo de violentos que entraron con armas de fuego y destrozaron todo. Rompieron todo y los detenidos de ayer, hoy están como si no hubiese pasado nada, y acá pasaron cosas".
Esta película ya la vimos. Si el Gobernador dice esto, la Justicia mira para otro lado, y suelta a los violentos en el día, ¿qué diferencia hay entre la violencia de los ‘60 y los ‘70 y la de hoy?
Con respecto a la Justicia, la diferencia no existe, ya que tanto en los ‘70 como ahora, los hechos violentos de encapuchados armados con palos, fierros y otras armas, ocurren a la luz del día, con el pueblo común que mira azorado, y los jueces y fiscales no hacen nada. Antes eran los jueces Arslanian, Hooft, Portela, Dartiguelongue, Dángelo o quien fuera, y hoy son el juez Atencio o la fiscal Ana Medina de La Plata. Eso sí: algunos jueces de los ‘70 hoy integran los Tribunales de la Verdad, porque es más fácil juzgar la historia que el presente.
Con respecto a la prensa, si algunos muy vinculados a derechos humanos pretenden criticar a los medios de la década de los 70 por la forma de informar, es bueno tener presente al canal Todo Noticias y otros medios de prensa nacionales por cómo trataron hoy a los violentos.
Nos llamó la atención la desvergüenza militante de la auriconista Florencia de Todo Noticias, la que narraba los hechos como si estuviera frente a un reclamo escolar. Decía por TV, con total irresponsabilidad cosas como “por suerte todo terminó en paz", “hubo solamente dos heridos", “no es tan grave, solamente tiraron algunas carpetas", “ahora los manifestantes que venían a dialogar son retirados en un camioncito", y cuando entrevistó al abogado Carlos Cipriani, de la Comisión de la Memoria, con malicia e insidia le sugirió que respondiera a su pregunta sobre “si él creía que la escenografía había sido montada luego del retiro de los activistas".
Acciones similares describimos en este medio el 13 de noviembre de 2005, cuando al analizar los hechos violentos, con incendio y destrucción de un banco encabezados por Chacho Berrozpe, en el cierre de la Cumbre de las Américas, criticamos al presidente Kirchner que había dicho “los jueces que se ocupen de los mercenarios que causaron los desmanes de Mar del Plata, y deben proceder como corresponde en contra de ellos, porque no puede ser que alguien tenga una molotov en la mano y siga estando libre". Sin embargo, el Presidente era el primer responsable, por alentar a Bonasso a la cumbre paralela y la actuación de los piqueteros movilizados. “Grupito de tipos o muchachos", los calificó Solá en ese entonces, y de “boludos" los calificó Katz.
A “chicos", muchachos o boludos como ellos, Gorriarán Merlo, Baños y Provenzano los llevaron a la muerte en el ataque suicida a La Tablada en pleno proceso democrático.
Por ello nada mejor que cerrar este análisis con las palabras que en homenaje al doctor Centeno pronunciara el doctor Reyneiro Bernal, cuando dijo que: "el temor, la inseguridad, el peligro ondulante parecieran haber ganado las calles de Mar del Plata, sin que avizoremos el regreso del orden; y si es cierto que vivimos días difíciles, no nos explicamos esa ronda que va desde el secuestro a la muerte, por causas que no conocemos, aisladas de las que nos enseñaron para juzgar a los hombres (...) Estamos sintiendo el dolor de esta despedida, pero no somos solos: es la Patria, en verdad, la que está sufriendo; la Patria que no puede seguir viviendo bajo el signo del odio, si la queremos hacer grande, evitándole desencuentros irrecuperables".
Hoy, como ayer, la Justicia debe dar la respuesta adecuada. Juzgar la historia con un solo ojo, y el presente con los ojos cerrados o haciéndonos los distraídos, será provocar nuevos desencuentros, la venganza privada, la justicia por mano propia o la Ley del Talión.
La Cámara Nacional de Apelaciones le dijo al fiscal general Daniel Adler que trabajó poco. Los jueces lo retan por escandaloso, y le dicen que ni siquiera se ocupó de precisar lo que quería decir. Esta vez no funcionaron las órdenes que el fiscal quiso dar desde arriba, ni sus métodos de trabajo tan poco ortodoxos. Aprieta a sus súbditos: los otros no se dejan.
La desfachatez con la que la clase dirigente se presenta ante la sociedad merecería un estudio sociológico profundo. Quienes nos representan, ¿son una proyección fiel de la sociedad? ¿O son una muestra esperpéntica del conjunto, que, merced a su falta de escrúpulos, puede actuar como lo que no es, la sociedad misma? Difícil pregunta, de compleja respuesta. Porque no es dable creer que Horacio Tettamanti, dueño de Servicios Portuarios Integrales (SPI), o Eduardo Tomás Pezzati, presidente del consorcio portuario y de todo consorcio o ente que haga falta para dar trasiego al dinero público, representen a la sociedad marplatense. Menos aún su jefe político Gustavo Arnaldo Pulti.
El titular de Zona Sanitaria VIII analiza cómo se presentó la gripe A este año comparado con el año pasado y confirma un caso de rubeola en un niño de 4 años en Necochea.