29.12.2007 | Cerramos un ciclo sobre las desventuras de Lorenzo, la víctima de robos y estafas protegidas. Él sigue creyendo que existe la conspiración de las arañas, y que por haber nacido y haberse criado en el barrio de Mataderos puede comprender y perdonar a los ladrones que robaron tres veces su casa y dos veces su estudio jurídico. Pero prefiere recordar y no olvidar.
En nuestras entregas del 18 y 21 de agosto de 2005 dimos detalles del robo del que fuera víctima Lorenzo, antiguo abogado de esta ciudad, en su estudio jurídico de Gascón casi San Luis. El hecho ocurrió el 18 de junio de ese año, en que se descubrió la casa con sus rejas, puertas y ventanas rotas, destrozos en el interior y desaparición de computadoras, faxes, equipos de música, valores, chequeras, etc.
Lorenzo sostenía que la inseguridad y los robos respondían a un plan, y nos recordaba que ya Scalabrini Ortiz había advertido que el Imperio, al igual que las arañas, tejía con paciencia y en silencio telas que primero inmovilizaban o paralizaban a los pueblos, para luego oprimirlos.
Lorenzo, furioso por los robos y estafas, sostuvo: “Ustedes no creen en lo de la conspiración de las arañas, porque son ignorantes de la historia y sobre todo de la mitología griega. Y además porque no tienen ni idea de que en la Argentina hay un plan para destruir el derecho de propiedad como una institución básica de estabilidad social y también otro para inmovilizar a los propietarios de los autos, casas, campos o bienes que serán robados, imponiéndoles impuestos, tributos y tasas altísimos para tenerlos entretenidos tratando de conseguir trabajo para pagar impuestos o para proteger sus propiedades. Y para esos planes, los ladrones son auxiliares necesarios de las arañas instaladas especialmente en el manejo de la Provincia de Buenos Aires".
Y continuaba: “Pronto estaremos paralizados detrás de las rejas de nuestras propias casas, custodiados por nuestras propias alarmas privadas y sólo nos dejarán salir para pagar el impuesto inmobiliario, el municipal o las patentes de los vehículos que luego nos robarán".
En estos dos años y medio, ocupándonos de uno cualquiera de los miles de robos que sufre nuestra ciudad, hemos aprendido de Lorenzo, la víctima de esos robos protegidos, algo del mundo de las arañas y, sin creer -por ahora- en su teoría de la actividad conspirativa de una de las más temidas y menos comprendidas criaturas del planeta, averiguamos que los arácnidos están segundos en la escala de antigüedad del mundo animal, con 400 millones de años, siguiendo a los pulpos, que lideran el primer puesto. Ello nos llevó a investigar el origen de la especie. Son muchos 400 millones de años como para no darles un crédito a las arañas. Algo hay detrás de ellas.
Y así llegamos a la leyenda griega que cuenta que la reina del Olimpo, la diosa Atenea, un día descubrió que su esposo Zeus hablaba con admiración de una joven muy habilidosa para hilar y tejer. La diosa Atenea, celosa, la retó a una prueba, que fue ganada por la joven llamada Aráchne. La reina del Olimpo se irritó muchísimo por la derrota, y Aráchne se suicidó por ello. Apesadumbrada por la muerte, Atenea la resucitó, y para no tenerla cerca, la envió a la Tierra con forma de araña para que pudiera hilar para siempre. Arácnido es el nombre científico de las arañas, en honor a Arachne.
Durante 122 columnas dominicales fuimos recibiendo de Lorenzo las denuncias por los malos tratos que le dio el juez de garantías -o mejor dicho “garanticida"- Raúl Paolini, originario de La Plata y que poco conoce de los barrios de la ciudad en la que debe dictar sentencia, y la absoluta intención de no investigar los delitos que demostró durante casi tres años el fiscal de delitos económicos Pablo Martín Poggetto. La IPP 192.292 y tres expedientes más vinculados son la prueba concreta de ello.
Para ver si Lorenzo seguía con sus fantasías y visiones de echarle la culpa a la conspiración de las arañas, o había descubierto culpables de la corrupción o la inseguridad, lo visitamos en su estudio de la calle Gascón. Tuvimos que pasar dos series de rejas, las externas sobre la vereda, luego las internas, luego los blindex, esperar que se desconectaran las alarmas y al final llegamos a su despacho, donde observamos que la Remington 12.70 estaba sobre un estante. Allí nos atendió Lorenzo, quien, en su estilo habitual, sin detenerse, con voz calma al principio y a los gritos al final, nos sorprendió con una extraña explicación.
“Soy de Mataderos y eso me salva"
“Nací y me crié en el barrio de Mataderos, hijo de un maestro de pala de panadería, primero anarquista y luego peronista. Perón, con su política, me hizo comprender que en este país podía ser lo que decidiera y quisiera si estudiaba y trabajaba. Me enseñó, además, la felicidad de sentirme incluido y tenido en cuenta por el Gobierno cuando creó los colegios secundarios públicos nocturnos, y así pude estudiar. Me enseñó la humildad de recibir sidra y pan dulce para Navidad y juguetes para Reyes. Hacíamos cola en el correo de Luro y Misiones para retirarlos".
“En la década del ‘40 pasé mi infancia en la manzana de Francia, Avellaneda, Avenida Jara y Alvarado. Todos nos conocíamos y crecíamos. No había ladrones ni malandras. En esa manzana, en la familia Luis se hizo hombre Agustín, que luego sería secretario general del SITOS. Vivía sobre la Avenida Jara, al fondo de mi casa, la familia Rondinara; todos crecieron trabajando en una forrajería, luego Ángel, Ricardo y sus hermanos fueron fundadores de la empresa de ómnibus General Pueyrredon y hoy son uno de sus dueños. En la peluquería Lasa, sobre la calle Alvarado, estudió y se hizo contador un hijo que luego sería gerente del Banco Provincia. La familia de Raúl Martínez, el más hábil matambrero que trabajaba para Tomás Vignolo e hijos y Pantaleón Peláez, en el Matadero Municipal, vivía sobre la calle Alvarado. Las familias Ravagni, Gattamora, Maneiro, Cortés, Ferreira, Pietra, Abraham y tantas otras vivían y trabajaban en el lugar criando sus hijos".
“En nuestro querido barrio, que iba y va desde Champagnat hasta San Juan, y desde Colón hasta Juan B. Justo, existía el extraño privilegio de tener, en el medio, al basurero y al matadero municipal. El matadero ocupaba las ocho manzanas que van de Alvarado a Peña y de Chile hasta México. El basurero municipal estuvo hasta el fin de los ‘50 entre Peña y Juan B. Justo, y Chile y Tierra del Fuego".
“El Estado poco o nada hizo por los que crecimos en ese barrio. El esfuerzo mayor lo hicimos los vecinos, mayores y jóvenes. Entre todos fundamos la sociedad de fomento La Nueva Bassanetti, hoy conocida como Bernardino Rivadavia, y a fines de los ‘50 acompañamos a la familia Stringa, a Félix Merentino –una gloria del boxeo nacional- y tantos otros a construir lo que hoy es la sede de Alvarado y Primero de Mayo. Siendo muy chicos acompañamos a Ángel Pietra, Enrique Abraham y las familias Manno, Subiledt, Celaya y tantas otras a construir la primera sede del Club Atlético Alvarado en Chaco y Avellaneda, y luego a construir en las dos manzanas de Peña, Don Bosco, Primera Junta y Avenida Jara, la cancha de fútbol y la sede, de la que hoy queda una manzana. Allí nació ‘el torito de Mataderos’".
“Cuando hoy en día, casi 60 años después de su fundación y 30 años después de que saliera por primera vez campeón de primera división, la ‘brava’ de Alvarado grita en las tribunas “Mataderos, mataderos“, es un homenaje que hacen estos jóvenes a sus raíces y sus recuerdos. Ellos no vieron ni el matadero municipal ni presenciaron cómo los “toritos" se escapaban de los corrales y huían por la calle Alvarado, en esa época de tierra, hacia la libertad. Pero los marcan sus raíces e identidad".
“El Estado no hizo en el barrio de Mataderos ni una plaza, ni una escuela secundaria, ni salas de teatro. Los vecinos de Mataderos le contestaron a la desidia del poder creando la sala de primeros auxilios Juan H. Jara, y además de Alvarado, fundaron los clubes Racing, River Plate y Cadetes de San Martín. Este último en el borde exterior del barrio, donde ya se lo conoce como barrio Cadetes o San Juan".
“Así que debo, desde mi educación en el barrio, decir que lamento la incapacidad, inconducta o desapego al trabajo del juez Paolini, del fiscal Poggetto y tantos otros involucrados en mi denuncia en la IPP 192.292. Sólo puedo decir que nunca citaron siquiera para declarar a Orlando José Grosjean, DNI 17.984.807, denunciado por haber negociado dos cheques robados y por haber estafado con uno de $1.500 a Daniel De Pasquale; tampoco a Ricardo Vera y Rodolfo Barragán, con domicilios obrantes en el sumario; a Jorge Alberto Mosquera, que explota 27 cooperativas de pesca ni siquiera lo investigaron, y más de diez personas que no fueron molestadas y negociaron cheques robados".
El Estado no nos dio nada en el barrio y, así y todo, crecimos y nos hicimos hombres y mujeres de bien. Por ello, estimados periodistas, hoy me salva haber nacido en Mataderos, porque allí aprendí lo que es el abandono de los gobiernos, cuyos funcionarios cobran sueldos de muchos miles, tienen autos nuevos y casas lujosas; o los jueces y fiscales, que ganan entre $8.000 y $10.000 mensuales, y no pagan ganancias. De chicos decidimos no resentirnos con nuestro destino, y sólo reclamar acceso a la educación, al trabajo y a la salud, para crecer y realizarnos como seres humanos".
Y terminó: “prefiero seguir creyendo que todos nuestros males deben atribuirse a la conspiración de las arañas, y no creer que la corrupción y la maldad impera en el alma de los políticos, los legisladores y los jueces".
Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.
Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.
Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.