Columna07.02.2010 | Existe toda una franja generacional que la conoce. Por las coyunturas de la edad y por las de la TV de entonces, que nos dejó la huella de tantos fondos musicales y personajes. Algunos, por esas cosas de la suerte, el tiempo y el espacio, nos vemos ahora viviendo en escenarios y conviviendo con personajes demasiado parecidos a aquellos. Aunque la cortina musical que la acompaña cambie, o la realidad se acerque mucho a la ficción, o la supere con creces.
Mr. Roarke fue el enigmático y perverso anfitrión de una misteriosa isla que, perdida en algún lugar recóndito del Océano Pacífico, recibió entre 1978 y 1984 a varios personajes que llegaban allí como a una temporaria Tierra Prometida para cumplir sus fantasías, previo pago de cincuenta mil dólares y bajo condición de reserva absoluta. En cada ocasión, el diminuto Tattoo anunciaba la llegada de nuevos huéspedes al grito de “¡avión, avión!”. La bienvenida, siempre, quedaba a cargo del anfitrión: “Queridos señores, soy su amigo, el Sr. Roarke, su anfitrión, bienvenidos a la isla de la fantasía”, era su habitual saludo. Claro que ninguno de sus huéspedes sospechaba jamás que, bajo la apariencia cortés y benevolente del personaje encarnado por Ricardo Montalbán, habitaba una criatura malévola, con un código moral tan estricto como particular, con plena conciencia de que las fantasías que prometía cumplir no resultarían nunca como sus visitantes esperaban.
Pues bien, déjeme contarle que en nuestro país también existe una isla semejante. Y no tiene nada que envidiarle a aquella. No está perdida en un punto ignoto del Pacífico, está enclavada en el centro de la República. No tiene nada de caribeño, pero su clima cada año más húmedo y caluroso, más la naturaleza de varias circunstancias y criaturas que rondan por aquí, permite imaginar que alguna vez las lianas y los monos proliferarán. Aunque quizá, si nuestros anfitriones continúan preservando la línea de gobierno sobre las vidas que administran, el desierto y el desorden sean nuestro destino final: sin agua, ni energía, ni vegetación, ni… Eso sí, tendremos fantasías a raudales, porque somos de una especie que se prende de la fantasía y las promesas como de los cantos de sirenas que entonan nuestros anfitriones de turno.
El que por ahora viene ocupando esa función, a quien esta vez bien le calza el alias de “Juan el Orador”, acaba de dar la bienvenida a su nuevo año en funciones de gobierno con un discurso ante su legislatura que, extendido hacia el resto de los cordobeses de a pie, reitera el pacto establecido entre él y nosotros: pagando el tributo de nuestros impuestos, siempre tendremos quien nos brinde y alimente con el pan y el vino de las fantasías, en esta isla nuestra de la ilusión y las esperanzas. Porque “Córdoba, pese a las dificultades, sigue creciendo”, es el slogan de esta nueva temporada que arranca.
De regreso de sus vacaciones por España, descansado y bronceado, nuestro Juan se anunció así: “Vengo hoy aquí, luego de haber viajado 533 veces al interior provincial en estos años de mandato, y de saber que fui el primer gobernador en la historia que visitó a veinte de esas localidades. Y sin ignorar las dificultades que hemos atravesado y estamos atravesando, vengo con optimismo, porque la Provincia ha seguido avanzando”. Y qué suerte que lo haya dicho, porque en su ausencia ya estábamos perdiendo nuestros más ardorosos sueños a fuerza de apagones…
Puntualizando los diferentes ámbitos de acción de gobierno en su isla mediterránea, nos esclareció comentando: “en el plano institucional, para seguir avanzando y afianzando el trabajo conjunto del Gobierno provincial con los distintos municipios y comunas, estamos ingresando hoy a esta Legislatura un proyecto de ley para crear un Fondo para Obras de Infraestructura Municipal y Comunal por 70 millones de dólares; 40 para municipios y comunas del interior y 30 millones para obras en esta ciudad de Córdoba”. Una vez más, qué suerte que lo haya dicho, y que nos haya recordado cuál es el criterio de distribución de intereses, fondos y valoración a lo largo y ancho de su región.
“La salud, lo hemos dicho siempre, es un derecho de todos los cordobeses, y garantizarla es una obligación del Estado. Las tareas realizadas en esta área han sido muchas y muy importantes, tanto que podríamos hablar de una revolución en silencio de la salud pública”. Confieso, Juan, que esta vez me confundiste: ¿la revolución silenciosa hace referencia a la lucha del personal de Salud Pública que se vio forzada a silenciarse ante la negativa de reevaluar y poner en justo valor sus salarios?
“La educación es una prioridad fundamental de nuestra gestión. Durante nuestra gestión se realizaron 4.065 intervenciones de reparación en edificios escolares y 168 obras de gas, invirtiendo más de 130 millones de pesos en dos años, que sin duda es la mayor inversión realizada desde la restauración de la democracia”. Disculpame, Juan, una vez más, pero creo que aquí también se te olvidó consignar cuánto se invirtió en mejorar la calidad de vida de tus docentes. Ah! Perdón, es que no lo recordaba: después de todo un año de reclamos y negociaciones fallidas, llegaron unos pesos en Navidad desde Nación; a veces se me olvida tu capacidad de ahorro y tu habilidad con el teléfono que suena en Buenos Aires.
“El problema de la seguridad requiere de un abordaje integral, que pasa por políticas sociales que apunten a disminuir la pobreza, el desempleo y la exclusión social. Pero siempre, el Estado debe batallar en forma permanente y cotidiana contra la delincuencia. Por eso incorporamos en diciembre pasado más de 2.700 efectivos. Fue la mayor incorporación de personal a la fuerza policial en la historia de la Provincia y ahora tenemos 19.400 policías”. Debo tener un día confuso, pero tengo que volver a interrumpirte, Juan, porque no me queda del todo claro: ¿la pobreza, el desempleo y la exclusión social se resuelven reclutando ciudadanos para las fuerzas policiales?
“En materia de inclusión social, debo señalar que el plan ‘Agua para
Todos’ se está ejecutando de acuerdo a lo previsto en numerosas localidades del interior y en barrios de la ciudad capital. Ya se encuentran terminadas, o en avanzado estado de ejecución, casi un centenar de las 320 obras previstas para garantizar este derecho humano fundamental, porque sin agua el derecho a una vida digna es una frase vacía de contenido”. Una duda más, y no lo molesto más, Juan. ¿Todo esto incluye la obligación urgente de traer aguas desde el Paraná para subsanar la crisis hídrica, que sigue igual que hace meses, y así recuperar alguito de las aguas que desviaste hacia Santa Fe y Santiago del Estero? Creí ver y escuchar que varias obras se inauguraron allí donde viajaste por primera vez, pero siguieron secas como antes… Ah, ¡pero claro! A veces pierdo de vista que estoy en tu isla de la fantasía…
Una bomba de humo hace que se gaste plata y se concentre atención de la prensa, mientras los ladrones verdaderos se escapan por la puerta trasera. La Defensora del Pueblo se quejó de limpieza sobrefacturada y empleados mal reemplazados. Mientras discuten unos con otros, los verdaderos corruptos brindan con champagne.
Esta semana ha sido pródiga en efectos pirotécnicos verbales, distribuidos a diestra y siniestra por quienes ya son visualizados en la comunidad como auténticos integrantes de una mafia. El concesionario de la nueva terminal de ómnibus, Néstor Emilio Otero, por toda respuesta a la interpelación a la que lo sometieron los concejales por más de dos horas y media y con base en un cuestionario de 91 puntos, los destrató, caracterizándolos de ridículos e ignorantes. Señaló que, de las cuestiones expresadas en dicha reunión, una sola sería pertinente, las rampas para discapacitados, aunque se quitó a medias el sayo aduciendo que las rampas son una necesidad en toda la ciudad y no sólo en la terminal, y que bien harían los concejales en atender los urgentes reclamos de la población para no decepcionar al soberano una vez más.
El fiscal relata la detención de la persona que podría ser el asesino de Franco Castro.