Columna25.10.2009 | Cuesta imaginarse a Néstor Kirchner en el Congreso. Para un político con pobre habilidad discursiva, que siempre ocupó puestos ejecutivos, con escasa capacidad de diálogo y natural tendencia a la verticalidad, con desprecio por la búsqueda de consensos y aversión a los opositores, será un enorme desafío ocupar una banca legislativa. ¿Asumirá?
Ni propios ni extraños parecen tener dudas acerca del hecho: Néstor Kirchner asumirá como uno más la banca que se ganó en las elecciones del pasado 28 de junio. Néstor Kirchner como uno más… El sólo hecho de “tipear” la frase en la computadora deja una extraña sensación, como si uno esperase que el corrector de la máquina reemplace las palabras incorrectas. Pero no ocurre. ¿Tampoco ocurrirá nada extraño el próximo 10 de diciembre, cuando llegue el día de la jura? Todo es posible.
Néstor Kirchner no sabe ni le interesa aprender cómo funciona un parlamento. Acostumbrado como está a que las legislaturas sean una suerte de escribanías a las que se mandan órdenes para que se transformen en leyes -de una ciudad, una provincia o un país, lo mismo da- lo antes posible. Y sin discutir demasiado qué tan bien o mal redactadas están; las órdenes, claro. Así pues, la perspectiva de sentarse del otro lado de su escritorio para formar parte de esa farsa le debe hacer sentir una extraña sensación.
Sabe también, Néstor, que en ese extraño semicírculo de pequeñas sillas y mesitas es mejor portarse de manera mínimamente civilizada. Porque aunque ahora es posible que TN deje de pertenecer al archienemigo de la hora -Clarín, obviamente-, puede haber otras cámaras filmando en momentos inoportunos gestos inoportunos, como aquel en el que su otro yo, Guillermo Moreno, le explicaba al entonces ministro Lousteau que había algunas personas que deberían dejar de tener la cabeza tan estrechamente ligada al resto del cuerpo.
Por otra parte, se planteará la lógica discusión acerca de si deberá, como general que es, comandar a la tropa que tan verticalmente le responde. O bien, aceptando que no entiende nada acerca de cómo manejar adecuadamente las cosas en un ámbito tan desagradablemente democrático –al menos, en las formas-, dejará que uno de sus principales coroneles, Rossi, siga llevando la cinta de capitán aun cuando sea obvio para todos quién manda.
Por cierto que, entre más de doscientos cincuenta siluetas, podrá arreglárselas para pasar lo más desapercibido posible. Por más que, al menos en los primeros tiempos y hasta que el ojo se acostumbre a la extraña presencia, sea el obvio centro de atención.
Tampoco se le escapará a don Néstor que, sentado allí, será el blanco dilecto de cuanto discurso opositor talle, por el tema que fuere. Y pensando que junto con él asumirán algunos hábiles parlanchines, como Carrió o “Pino” Solanas, la estadía puede que no le resulte tan cómoda como a lo mejor espera. Además, algo que cabe recordar incluso cuando lo acontecido en las últimas semanas deja algunas dudas y obliga a volver a hacer las cuentas: el kirchnerismo dejará de ser mayoría y pasará a ser, en el mejor de los casos, la primera minoría.
Cuesta imaginar cómo manejará Néstor Kirchner esa situación. Si bien a esta altura -a mes y medio- parece que lo inimaginable sucederá, y que el hombre estará ahí sentado como uno más en la multitud, habrá que ver para creer. Es cierto que hasta Carlos Menem ocupa una banca, si bien lo de “ocupar” puede tener más de una interpretación. El tema de los fueros puede tener que ver con aceptar una función para la cual no está preparado, como es común escuchar especular que el riojano ponderó a la hora de decidir.
En todo caso, no falta demasiado para develar la incógnita. Es probable que el cronista simplemente confirme la teoría kichnerista que asevera que la realidad y lo que la prensa refleja tienen muy pocos puntos de coincidencia.
No sea cosa que, a último momento, algo ocurra que justifique un cambio, ¿no?
La ciudad está al borde del quebranto económico, y el Intendente pretende tapar el enorme agujero negro con una desmedida suba de tasas impositivas. El gasto en sueldos se triplicó, pero las cuentas dependen hoy en día de los favores que hacen la Provincia y la Nación a esta administración. Una vergüenza que esconder bajo la alfombra.
Hace unos días, los marplatenses fuimos sorprendidos por una importante pegatina en la vía pública con el rostro de Florencio Aldrey Iglesias y la leyenda Aldrey + Otero = Mafia. Lástima que esta clase de verdades se vuelquen de manera anónima, lo cual le resta impacto y verosimilitud al asunto. El tema fue recogido por distintos medios de comunicación, que reprodujeron el libelo, continuidad de una volanteada que, con la misma foto, se había desparramado anteriormente por toda la ciudad con otra leyenda: “Gallego, dejá de robar”.
Critica duramente a los senadores de la oposición por el desinterés de su presencia en el recinto.