Columna06.01.2009 | Harto de los balances y retrospectivas, prefiero iniciar el 2009 pensando en lo que vendrá. Nos guste o no, se avecinan cambios, transformaciones y sacudones en todos los ámbitos. La situación es tal que hoy por hoy no hacer nada es la peor elección.
Fin de año. Por esas menudencias del calendario, el cierre de un ciclo y el comienzo de un nuevo período genera en muchos la necesidad de hacer balances. Esto es más complicado si este auto-diagnóstico se viene posponiendo, con un efecto bola de nieve que transforma un momento de regocijo y gozo en un estrés con ribetes depresivos.
El diagnóstico constante es necesario. Tener presente el pasado es clave para entender el presente y vislumbrar el futuro. Si nos sinceramos y nos ponemos en una posición más estricta respecto a nosotros mismos -en el sentido más amplio del término, es decir como país- podemos ver que hay un gran número de diagnósticos a la mano, directa o indirectamente. Datos, informaciones, sucesos. El día a día de los marplatenses, bonaerenses y argentinos en general nos da herramientas para conocernos y aprender cómo somos. Lo bueno y lo malo. Lamentablemente, como reza la sabiduría popular, no hay peor ciego que el que no quiere ver. O la madre naturaleza con el avestruz que esconde la cabeza esperando que los problemas desaparezcan. O hacer la plancha. Estimo que se entiende el punto.
Punto límite
La Argentina puede haber visto frenado su desarrollo, incluso con varios traspiés y frenadas. Pero los habitantes de este pueblo son todo menos lentos a la hora de conducir. La emergencia vial declarada por Felipe Solá y aceptada por Scioli sigue vigente. Tomemos, por ejemplo, lo que realizó Mauricio Macri en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde el 2009 verá la puesta en vigencia del sistema de puntos para los conductores. Una propuesta que será seguida de cerca a lo largo del país, posiblemente con particular interés en Mar del Plata; aquí, algunos ediles como Walter Malagutti han promovido sin éxito medidas de este tipo. Si se observan resultados en términos de reducción de infracciones y aumento de recaudación, antes de junio se acusará recibo en nuestro Concejo Deliberante. Aunque la situación siga siendo preocupante, obviamente, debemos seguir esperando.
Alarmante es poco. La prueba piloto de radares en las rutas bonaerenses dio cuenta de que el 90% de los vehículos controlados superaban el límite de velocidad máxima. Estamos hablando de 60 Km/h en zonas urbanas y de 130 kilómetros por hora en rutas. ¡130! Sobre los alrededor de 2.000 testeos, se verificó que en 813 ocasiones se superaba el máximo establecido en 40 Km/h y en 249 pruebas se respetaban los límites. Intentar reducir este guarismo a un caso aislado es como querer tapar el sol con un dedo. Hasta me atrevería a indicar que hay muchísimos lugares donde los infractores superarían todavía en mayor medida a los giles que respetan.
¿Acaso no siente eso aquel que tarda más en llegar a su destino? ¿Acaso uno no se siente un gil cuando espera que el semáforo cambie, mientras otro no lo hace y en más de una ocasión ante la mirada de las fuerzas del orden, que nada hacen?
Un funcionario bonaerense afirmaba que estas tareas son preventivas, que el éxito del programa sería la recaudación cero, porque si se respetan las velocidades máximas, baja la cantidad de muertes. Suena lindo, ¿no? De todas maneras, siguen siendo muy pocos lo que usan cinturón, los que respetan las normas y un largo etcétera que está lejos de tener una perspectiva mejor. Ahora, reducir esta problemática a esta área en particular sería ver sólo una parte.
Crisis final
Que los docentes, pedagogos y desde el Ministerio de Educación hablen de educar en valores, debería ser positivo. Primero que nada, si se trabaja esta cuestión es porque algún problema hay. Segundo, la escuela puede hacer una parte, pero si el maestro debe ser psicólogo, enfermero, cocinero, contener al alumno y cuando le queda un rato enseñar algo, el problema es otro. Sumado a que muchos educadores están sobrecargados de trabajo para poder llegar a fin de mes, de modo tal que tenemos algunos docentes destruidos para poder dar una clase decente y otros que la pasan bomba, sin importar que los chicos no aprendan nada. "Educar en valores". Habría que empezar por reducir la trepidante deserción. Eso tiene valor.
Otro tema que habla de esa crisis que atravesamos que, entre otros, diagnostica Elisa Carrió con la necesidad de un contrato moral, es la falta de referentes indiscutidos o casi. Aunque hay figuras como Adrián Paenza o Juan Carr, no son personajes masivos; incluso el recuerdo de Favaloro cuenta con mayor preponderancia. Hay apariciones, pero son más fugaces que una canción de moda. Blumberg, De Ángeli intentaron posicionarse como referentes morales, pero el primero ya es un recuerdo y el segundo ve como su luz va perdiendo brillo.
Somos el país de las oportunidades perdidas. Con el conflicto del campo, se perdieron millones en exportación de soja. Con la fuerza de un apoyo mayoritario, Cristina podría haber emprendido reformas estructurales, dolorosas hoy pero beneficiosas a largo plazo. Ahora, se debe enfrentar un contexto internacional complicado, con poco margen para el error. Ni la final de la Davis pudimos aprovechar.
Feliz 2009, decimos todos. Que haya motivos para creerlo, es otra historia.
Vení pibe, votá
Un problema que va en aumento es el descreimiento general en las instituciones. Todas. Una de las más afectadas es la estructura del Estado, en particular los tres poderes de la República. Sobre los integrantes de cada estamento, el Legislativo y el Ejecutivo son aquellos donde el argentino promedio da el visto bueno, cada dos o cuatro años según el caso. La cuestión es que a las nuevas generaciones parece no importarles mucho. En Estados Unidos, la preocupación es tal que las más variopintas estrellas han hecho campañas por el simple hecho de presentarse. El rapero P. Diddy, por ejemplo, encabezó una propuesta que rezaba "Vote or die" (votar o morir), en una lista muy extensa.
En la Argentina, por otra parte, se reflotó la propuesta de bajar el mínimo de edad para votar, aunque sin éxito. ¿Otras novedades? La verdad que no. Como siempre, las figuras de altísima imagen positiva ven perder el brillo de su estrella. Los Kirchner, Daniel Katz, son los últimos de esta lista, donde mañana estarán Cobos y/o Pulti. El vicepresidente verá cómo su figura se irá desgastando. Sin la oportunidad de algún voto no positivo que lo reposicione, simplemente será un referente más en una coalición mayor en el 2011.
Hablando de este 2009, tendremos el plebiscito legislativo al que son sometidos intendentes, gobernadores y, en este caso, la Presidenta.
A nivel local, no percibo que el marplatense promedio vaya a darle la espalda a la gestión actual. Salvo algún posible furcio de los que trascienden las páginas de los medios independientes, observo pocas razones para que pierda apoyo popular. Por otra parte, la fragmentación de la oposición colabora con esta situación. El río revuelto ya favoreció una vez a Acción Marplatense.
Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.
Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.
Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.