Columna08.03.2009 | Si bien no terminó la temporada, los diagnósticos y análisis se entrecruzan y parecen contradictorios. Así las cosas, lo único 100% seguro es que fue uno de los veranos más calurosos de los últimos tiempos. ¿Y el balance? Quizás sea más candente aún.
Todo aquel que haya trabajado en medios, y en particular en la redacción de un medio gráfico, cuenta con un punto de vista único para analizar las noticias. ¿Por qué? Porque o hemos redactado o hemos visto cómo se construían esas descripciones y análisis. Como cuando en tapas de diario aparecen referencias a “la escalada de violencia en Medio Oriente”. El humor negro de quienes hacen periodismo (Arturo Pérez-Reverte es una fuente inagotable de expresiones en ese sentido) marca que ‘siempre hay algún problema en esa zona’, por lo que sería un comodín. Respecto al turismo en Mar del Plata, crónicas, anécdotas, títulos y, hay que reconocerlo, notas enteras que se repiten, se reciclan. Haga memoria, repase e intente enumerar cuántas veces leyó “récord de turistas” o alusiones a que “se superaron las expectativas”. Este verano, nuestra ciudad logró renovarse a la hora de analizar los números de la temporada. Hubo títulos nuevos, que uno no había visto recientemente. Empecemos por el principio.
La debacle del Indec y el uso que se hace de las estadísticas generan desconfianza en los diagnósticos que realiza la dirigencia. No es necesario hacer una encuesta: la gente presta cada vez menos atención a los datos oficiales. Esto se traduce en que esas tapas de diario o coberturas televisivas que hablan de consumo, precios o visitantes, sean vistas con suspicacia o, directamente, sean ignoradas. En especial si parecen las mismas de todos los años.
Esta vez, la realidad parece ser de la partida. Se habla de números, se remarcan guarismos positivos, pero también se toma nota de que “el consumo se ha contraído” o de que “los hábitos cambian”. Para bien y para mal.
Hace calor
No son pocos los que desconfían de la cobertura porteña sobre nuestra ciudad. Hasta recuerdo periodistas y conductores de noticieros de los que se comentaba por lo bajo que tenían un encono con Mar del Plata. Respecto al clima, esta vez, nadie puede discutirlo: fue el verano más caluroso de los últimos tiempos. Acompañó como nunca a quien gusta de las playas y el aire libre. Los días feos fueron pocos. Tal es así que hubo quienes pedían alguna lluvia…
Los hoteleros reconocieron que las expectativas no eran buenas aunque se mostraron “conformes”. Febrero tuvo fines de semana con el 80% de las plazas ocupadas, una cifra nada despreciable.
Desde la órbita provincial, el secretario de Turismo bonaerense, Germán Pérez, arrojó algunos datos dignos de análisis. Habló de ocho millones de turistas para la costa atlántica, lo que da un número razonable. Dio un gasto diario de 116 pesos y estadías que no superaban los cinco días, en lo que profundizó indicando que aunque el gasto aumentó en un 20%, “se restringió el consumo”. ¿Cómo lo hubiera analizado Guillermo Moreno? Buena pregunta.
Pablo Fernández, titular del Emtur, afirmó que vinieron casi la misma cantidad de turistas y a pesar de que gastaron menos hizo un balance positivo. ¿Por qué? “No nos tenemos que olvidar de la situación económica que se está viviendo en el mundo y de la que la Argentina no está exenta”. Su análisis es favorable porque considera que “hasta en los peores momentos la ciudad sigue siendo elegida como destino turístico”, sin dejar de reconocer que la merma en el consumo “se siente”. Siempre es bueno que algún funcionario reconozca que hay situaciones complicadas, que rescate lo positivo sin entrar en optimismos exagerados o vanaglorias que no lo ameritan. Desde el cargo que hoy ocupa (y en alguna ocasión él mismo), sus titulares se caracterizaron en más de una ocasión en brindar un optimismo mucho mayor al que la realidad demostraba.
Vasos vacíos y llenos
Consumo, precios, valores, visitantes. Los números pueden ser fríos; eso sí, siempre deberán someterse al escrutinio de la opinión pública, de la sensación térmica, de lo que pasa por la cabeza del ciudadano. Datos, estadísticas, guarismos y análisis están a la vista. José Luis Jacobo comentaba en su editorial del domingo pasado que, entre otros, Antonio Toledo le comentó que la temporada no había rendido lo esperado. Definitivamente no es el único que tiene vasos vacíos en su mesa.
He hablado con varios taxistas esta semana y las cuentas no les cerraban. O ‘se trabajó con la gente de Mar del Plata’, o ‘a partir de las 17 horas no anda nadie’, o algún comentario tajante como ‘mi peor verano como taxista’. Hubo quienes trabajaron bien, sí, pero la mayoría de los vasos no llegaban a la mitad.
También hubo comentarios muy optimistas. Como coberturas porteñas que daban cuenta de Mar del Plata como el destino más barato de la Argentina. Hasta TN se hizo eco de que los alquileres de propiedades o “sombra” presentaban una oferta con valores menores a los esperados. O el exultante análisis de Pablo Sirvén, de La Nación, que refería que “no se paraba de vender entradas”, se brindaban dobles funciones y hasta se planifica la apertura de nuevos teatros. Su entusiasmo alcanzó tal punto que tituló su nota “La ciudad que venció a la crisis global”. Seguramente Pulti ya encargó un cuadro con la nota…
Hubo muchos diagnósticos, diversos análisis y opiniones encontradas. Eso es una muy buena noticia. Emociona que los medios locales no sean un simple “copio y pego”, que las radios, medios gráficos, televisivos y de Internet no parezcan uno solo. Aunque más no sea en un único tema.
Algo es algo.
La ciudad está al borde del quebranto económico, y el Intendente pretende tapar el enorme agujero negro con una desmedida suba de tasas impositivas. El gasto en sueldos se triplicó, pero las cuentas dependen hoy en día de los favores que hacen la Provincia y la Nación a esta administración. Una vergüenza que esconder bajo la alfombra.
Hace unos días, los marplatenses fuimos sorprendidos por una importante pegatina en la vía pública con el rostro de Florencio Aldrey Iglesias y la leyenda Aldrey + Otero = Mafia. Lástima que esta clase de verdades se vuelquen de manera anónima, lo cual le resta impacto y verosimilitud al asunto. El tema fue recogido por distintos medios de comunicación, que reprodujeron el libelo, continuidad de una volanteada que, con la misma foto, se había desparramado anteriormente por toda la ciudad con otra leyenda: “Gallego, dejá de robar”.
Persona travesti al que la Justicia de Córdoba le otorgó la guarda de dos pequeños que eran maltratados por sus padres.