Columna29.03.2009 | Adelantamiento de elecciones, aceleramiento de procesos, acuerdos y disputas. Cómo lo ven los partidos, qué sentimientos tienen y qué acción tomaron. Las vivencias en el frente de batalla, es decir, los cuadros locales. Los activistas “de a pie”, la infantería propiamente dicha.
El planteo es terminar lo antes posible con el proceso electoral. La medida, mientras que esté aprobada antes del sábado 28, es decir ayer, es completamente válida. La legislación es clara: se debe convocar a elecciones 90 días antes como mínimo. Es discutible que otra vez se tome una medida excepcional, pero si se aprueba en el Congreso, la discusión no tiene sentido. Respecto a las motivaciones, que cada uno saque sus propias conclusiones.
Las discusiones en los más altos niveles dirigenciales, en las cúpulas del poder, han sido y son cubiertas por los medios nacionales constantemente. Esos diálogos van a seguir, nos enteremos o no. El interrogante que plantearemos esta semana es cómo se maneja este cambio de reglas, esta patada al tablero sobre la marcha. Así las cosas, hablaremos con un integrante del oficialismo y uno de la oposición, quienes darán el punto de vista de las trincheras, del activismo puerta a puerta.
Los dos consultados ya han estado en estas páginas. Uno es oficialista, Cristian Arroyo, y es miembro de la JP Descamisados. El otro es opositor, Jorge Núñez, y aunque su movimiento, el Partido Humanista, haya acompañado propuestas como la resolución 125, no compartirán boletas. No obstante, ambos brindarán su análisis del adelantamiento de las elecciones y del presente que atraviesa la Argentina.
Cómo, cuándo, dónde
Núñez comenta que la posibilidad de cambiar el calendario electoral “era manejada como hipótesis”, previendo potenciales condicionamientos y complicaciones para actualizar programas. Dentro del humanismo se consideró “razonable”, y se coincidió con la lectura sobre la crisis internacional. En todo caso, es problema para la oposición que apuesta su propio crecimiento a la erosión del oficialismo.
Arroyo se enteró ese mismo día, a la mañana. Y, adhiere, le parece imprescindible salir de la trampa que planteaban los grupos concentrados, que quieren dar fin a este proceso. En su opinión, al adelantar el sufragio, dan por tierra con la agenda que buscaba construir un “escenario de desgaste”. Al aprobar esta modificación, se demostraría el nivel de adhesión, que “ronda el 40%” y tal vez sorprenda a los “monopolios mediáticos y de los primeros 3 deciles de la distribución del ingreso”. Me permito hacer una aclaración: las elecciones siempre darán sorpresa porque las encuestas son incompletas. Se mide mayormente Capital y parte de Gran Buenos Aires, dando muy poco espacio a la representación fuera de esas áreas. Lo que afecta a oficialismo y a oposición.
Tanto el humanista como el oficialista coinciden en aspectos positivos del cambio en el calendario electoral. Para el asistente social Cristian Arroyo, todo se resume en ratificar un “modelo productivo de matriz diversificada e inclusión social o inclinarse por un país agroexportador con altos niveles de exclusión y represión”. Blanco o negro. También le parece positivo que se puedan debatir los proyectos de país, la ley de radiodifusión. Arroyo quiere militancia (“la gran ausente de la democracia”), quiere elegir entre proyectos y no entre personalidades. Quiere que se politice la campaña, dejar del lado el marketing.
El representante del humanismo local, escritor y periodista, rescata la puesta en debate del modelo de país e incluso la articulación de fuerzas afines. Por el contrario, al ser consultado sobre los aspectos negativos, destaca la agudización de las contradicciones internas en la disputa de poder del partido gobernante, la tensión entre la centro-derecha y la derecha que exacerba conflictos como el del campo y el de la inseguridad, agitando odios y xenofobia, y la precariedad de proyectos que van “mes a mes”.
Medio complicado
Alcoyana – Alcoyana, diría Berugo Carámbula. Ambos referentes coinciden en criticar a los medios. Arroyo considera a los grupos, con Clarín a la cabeza, como desestabilizadores, que apuestan a la crisis. Núñez siente que las reacciones espontáneas a esta propuesta “son influenciadas fuertemente por los grandes medios de comunicación masiva, tendiendo a la desorientación y al temor”. Claro, tampoco deja de describir un presente en el que, según él con un mínimo análisis, se observan los órganos internos del proceso de descomposición de un sistema agotado: “la injusticia, la falsa libertad en una economía de mercado, la irrepresentatividad de una democracia formal y el desequilibrio ecosocial”.
Al ser inquirido sobre las reacciones que observó, dentro y fuera de sus filas, Cristian afirma que todos los compañeros ven esta propuesta como la “oportunidad de desmontar un escenario que se instaló a raíz del conflicto con los empresarios vinculados a la soja y al monopolio de Clarín”. El multimedio, como se puede observar, no es bien mirado por quienes acompañan al matrimonio presidencial…
Respecto a la respuesta de la oposición, sólo observa contradicciones, tales como “un miércoles adelantan las elecciones en Capital, el jueves apoyan el cambio nacional, el viernes dudan y el lunes critican”. Como resume Arroyo: “Problemas de ellos”. Y como a río revuelto, ganancia de pescador, la ecuación le cierra al oficialismo por todos lados.
Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.
Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.
Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.