Columna12.04.2009 | Mueve millones de dólares, sigue siendo el negocio más lucrativo en Internet y cuenta con marcos legales en casi todos los países del mundo. Y aunque genere reacciones de lo más virulentas, tampoco es tan diferente a la televisión actual… ¿Seguro que no se dio cuenta de qué hablo?
Como una canción de las Spice Girls, una película romántica para los machos o la ausencia de un busto prominente para algunas mujeres, por más que no se quiera hablar del tema o reconocer su existencia (y/o consumo), la pornografía es un fenómeno cultural. Y está para quedarse.
Párese frente a cualquier quiosco de diarios, revistería y hasta algunas librerías de compraventa, y lo verá usted mismo. Los videoclubs cuentan con una sección “apartada” o alquilan películas por lo bajo y hay más negocios del ramo en la ciudad. Tampoco es casualidad que haya cada vez más canales de este género en las diversas posibilidades de televisión digital o por cable.
Así como el mundo supo ser testigo de destapes sexuales, de la mano de drogas, rebelión contra el sistema o simplemente un despertar juvenil, pareciera que hoy la sexualidad es algo que está exacerbado en charlas, programas de TV, literatura, revistas, chistes y mucho más.
Es bueno partir desde el principio. Como indica Wikipedia, pornografía procede del griego, donde porne es "prostituta" y grafía, "descripción", es decir, "descripción de una prostituta". Hablamos de un término que encierra a las prostitutas y, por extensión, las actividades propias de su labor. El intento de aceptar prácticas sexuales vejatorias hace que muchos describan su actividad como trabajo, cuando es un flagelo, una subyugación y un daño irreparable para quien es mercadería humana como para quien paga por estos servicios. La pornografía es algo relativamente nuevo, y puede ser entendida como un conjunto de materiales, imágenes, sonidos y/o reproducciones de la realización de actos sexuales con el fin de provocar la excitación sexual del receptor.
Versus
La pornografía tiene defensores y detractores, llegando los primeros a considerarla un arte que busca “mostrar la belleza de la sexualidad humana” y justifican su menosprecio en ese sentido recordando que muchas formas de expresión fueron infravaloradas o incomprendidas, como ocurrió con las obras de arte del postimpresionismo del pintor holandés Vincent Van Gogh. Éste no obtuvo ningún reconocimiento en vida, incluso una contemporánea del artista usó uno de sus cuadros para tapar un hoyo de su gallinero.
No es un dato menor que el escritor Salman Rushdie defiende la pornografía como “indicador de la libertad de expresión”, en contrapartida de que casi todos los regímenes dictatoriales la persiguen, sean de derecha (Francisco Franco) o de izquierda (Kampuchea Democrática).
El cine para adultos nace en 1959, con la película "El Inmoral Sr. Teas". Su realizador, Russ Meyer sería un prolífico exponente del género. El furor llegó en la década del ’70, cuando películas como Garganta Profunda, Taboo o Inside Jennifer Wells lograron un nada despreciable éxito comercial. La década siguiente llega con la masificación del video, su expansión definitiva y el status de estrellas de la Cicciolina o Rocco Siffredi. Hoy, sus exponentes participan en comedias, documentales, reality shows (Ron Jeremy es el personaje más reconocible) y son invitados a entregas de premios de MTV y/o ceremonias por el estilo. O cine de distribución masiva, como el retrato de la chica pin up por excelencia, escenificado en la película de la chica “La famosa Bettie Paige”. Su peculiar corte de pelo es fácilmente reconocible, habiendo sido usado, entre otras, por Natalia Oreiro.
No es joda
El material pornográfico puede ser conseguido en casi cualquier quiosco de revistas y en muchas librerías, Internet es una fuente inagotable y la lista de posibilidades sigue, potenciado por el ingrediente sexual que hay en los magazines de la televisión abierta, los bailes de los concursos tinellescos y escenas casi explícitas en las series y reality shows más populares. No obstante, con todos los chistes que se pueden hacer de esta forma de entretenimiento, hay cuestiones que hay que dejar asentadas.
En exposiciones, simposios y estudios, el veredicto es unánime: la pornografía actual desvirtúa la sexualidad humana, al expresarla en formas violentas. Exhibe siempre una relación de poder y servidumbre entre dos o más personas. A grandes rasgos, su abuso puede devenir en una adicción, perniciosa para el individuo. A quienes no cuenten con su propio criterio, los lleva a objetizar el sexo, favoreciendo la eyaculación precoz o la frigidez, entre otras consecuencias lógicas de un hábito potencialmente adictivo. Esto también fue retratado en una película… apta para todo público, eso sí.
¿Qué tienen en común el cigarrillo, el alcohol y la pornografía? Su potencial autodestructivo y la facilidad para obtenerlos. Estudios como el de los profesores Dolf Zillman de la Universidad de Indiana y Jennings Bryant de Houston demostraron que la exposición repetida a la pornografía resulta en una satisfacción disminuida con la pareja, desvaloración de la fidelidad y un aumento mayor en la importancia del sexo sin compromiso. Casi una evaluación sociológica del presente de muchos argentinos. O de la exaltación de la infidelidad y la trampa. O el retrato que hacen de los Argento en Casados con hijos.
Y podríamos seguir un buen rato.
Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.
Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.
Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.