Columna27.12.2009 | Que las cifras que publica el INDEC sean cuestionadas, no es nada nuevo. Pero que entre un trimestre y otro en Mar del Plata se hayan esfumado personas, eso sí que es por lo menos raro. Los datos surgen de los mismos trabajos que realizó el organismo nacional para medir la desocupación.
Dicen que el mejor lugar para esconder un elefante es en una manada de elefantes. Pues siguiendo ese principio, en Mar del Plata los datos de la Población Económicamente Activa esconden un elefante: gente que antes estaba y ahora no está. Trabajadores que antes trabajaban y ahora no. Y como si fuera “normal”, un dato revelador: del segundo al tercer trimestre del año el desempleo en nuestra ciudad cayó un 2,8%. Raro, por lo menos, todo es raro.
Hay que comparar los datos difundidos por el organismo oficial para encontrar algunos detalles no menores, y que no han sido explicados. Por ejemplo, que hubo una baja en la PEA por la que este indicador pasó de 299.000 personas en el segundo trimestre a 283.000 en el tercero. Una diferencia importante de 16.000 marplatenses que, al parecer, se han retirado del mercado laboral en sólo tres meses.
Para una población de casi 700.000 habitantes, perder un 2,3% (16.000) de su PEA es un elemento que, por lo menos, debería estar preocupando a la clase dirigente local. Sin embargo, nada se ha escuchado decir al respecto. Nada, absolutamente nada más contundente que la floja explicación que dio sobre los índices el titular de la Secretaría de Desarrollo Productivo, Horacio Tettamanti, quien afirmó que “se recuperaron 10.000 puestos de trabajo”.
Pero esta comparación y la declaración de Tettamanti se dan de patadas con otro dato publicado por el INDEC. En Mar del Plata, la población ocupada cayó de 256.000 en el segundo trimestre a 250.000 trabajadores en el tercero. Es decir que, si se tiene en cuenta esta lectura de los índices, entre julio y septiembre la ciudad tuvo 6.000 trabajadores menos; y si no son trabajadores pueden haber emigrado, pueden haber decidido no trabajar más, haberse muerto, haberse jubilado o estar sin trabajo.
Hilando muy fino
Si la última es la más posible de todas las opciones, pues a los 10.000 puestos recuperados hay que restarles los 6.000. O lo que es peor aún, si se recuperaron 10.000 pero unos 6.000 siguen dándose como perdidos en la estadística del INDEC, quiere decir que durante ese período en Mar del Plata se destruyeron 16.000 puestos de trabajo.
Para cualquier especialista, estas lecturas que esconden los datos oficiales señalan un importante error en la apreciación de los datos. Porque la destrucción de 16.000 puestos de trabajo para esta ciudad hubiera sido casi un problema social sin resolución. Aunque hay que hacer una aclaración: curiosamente, este último dato coincide con la eliminación de 16.000 personas de la PEA local.
¿Entonces, quién está equivocando el análisis? ¿Cuál de todos estos elementos sueltos es el que no coincide con el tablero local? ¿Hay falla en el relevamiento de los datos o se equivocan quienes los analizan?
Mayor preocupación
Existen otros elementos que deben ser considerados. Uno de ellos es la precarización laboral.
Los datos colectados por el INDEC en nuestra ciudad muestran que de un trimestre a otro hubo un incremento importante de la subocupación. Y que de un 9,6% que se registraba entre los meses de abril y junio, para el próximo período se fue rápidamente a 13,8%. El incremento fue del 3,2%.
Pero todo esto también tiene que ser comparado con los datos privados. Hace pocos días, el Observatorio Regional de la Fundación Bolsa de Comercio difundía los datos correspondientes a empleo. En el estudio, que no revela la identidad de los encuestados, se remarca que sobre 120 empresas y comercios el 90% no despidió personal y un 7% incorporó.
En este contexto, y al calor de los números, ya ningún dato coincide plenamente. Los empresarios dicen incorporar gente y cuando lo denuncian lo hacen de manera registrada. Los datos del INDEC dan cuenta de una recuperación del empleo, pero al mismo tiempo hablan de una desaparición de integrantes de la PEA; y encima denotan que hay más trabajadores en negro.
Poca claridad
Hasta aquí, una radiografía poco clara de los datos del mercado laboral marplatense. En el medio, como si todo fluyera de manera natural, nadie dice “agua va”.
La evidencia de los datos es por lo menos reveladora, en cuestión de que nadie entiende cuál es el verdadero lugar donde está parado.
Por suerte, y a diferencia de otras ciudades del país, en Mar del Plata la temporada de verano siempre da un respiro a miles de personas. Y aunque las temporadas no son lo que eran, todavía alcanzan para descomprimir una olla de presión que llega a final de año con muchos marplatenses con serias urgencias económicas.
Si fuese por los datos que ofrecen en INDEC y los estudios privados, y en Mar del Plata hubiese un espacio de toma de decisiones políticas para afrontar una problemática como la del desempleo, está claro que quien ejecutara esas supuestas políticas estaría en un serio problema: no tendría datos certeros por los cuales encarar un proceso de recomposición del mercado laboral.
Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.
Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.
Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.