Columna10.01.2010 | EL próximo fin de semana comenzará el Campeonto Ezequiel Zapatosky, denominado comunmente “Mundialito”. El torneo es organizado por el club Aldosivi y abarca diversas categorías del fútbol infantil.
Como todos los años, los chicos tendrán la posibilidad de enfrentar a pibes de distintos puntos del país, e incluso a otros que lleguen desde el exterior. Por eso, el certamen se configura como una buena oportunidad para que los jugadores locales puedan conocer el verdadero nivel del fútbol de su ciudad.
Es importante destacar que el Mundialito, al igual que el Latinoamericano de Quilmes, de uno los torneos más importantes que se realizan en nuestra ciudad durante el verano, en el marco de la competencia extraoficial. Por ese motivo, para esta oportunidad también se han inscripto equipos que participan en la Liga Barrial.
Mar del Plata tiene una de las competencias infantiles más importantes del interior del país, con más de quince mil chicos que participan de los torneos que anualmente realiza la Liga Marplatense de Fútbol. Sin embargo, hay otra cantidad importante de pibes que no compiten en el mundo federativo pero que también juegan fútbol.
Este tipo de certámenes es especial para entrelazar uno y otro escenario. El de los clubes que están “ligados” o que integran la parte oficial, y la de aquellos que están por fuera de la estructura tradicional.
Esta situación se da porque en nuestra ciudad existen diversos niveles de estructuración deportiva. Y porque los clubes asociados a la Liga no han permitido, en el último tiempo, la afiliación de nuevas entidades. De hecho, aquellos que lograron insertarse lo han podido hacer sólo desde la figura de las “fusiones”, como el caso de Chapadmalal, que accedió últimamente.
La riqueza futbolística de Mar del Plata es tal que por donde se lo mire hay núcleos de potenciales clubes que surgen en los barrios y que, de permitirseles el ingreso a la competencia federada, podrían inyectarle una dinámica superadora. Quizás desde abajo, con mucho esfuerzo y a pulmón. Pero transmitiendo aquello que se perdió con el cuasiprofesionalismo de los años noventa: el tablón.
En cada cancha donde se juega fútbol barrial (en 2009 se pudo ver mediante la organización del EMDER) hay mucha gente alentando a los equipos y transmitiendo la pasión que hoy sólo se ve en las divisiones menores del fútbol federado.
A pesar de todo esto, algo falla: Mar del Plata, con uno de los semilleros más importantes del país y con uno de los estadios más bonitos de la Argentina, no ha podido llegar a tener una propuesta integradora y unificada para llegar a contar con un equipo profesional de Primera División. Material hay.
Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.
Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.
Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.