Columna25.10.2009 | Nota distendida, claro, como corresponde a todo cumpleaños, cuando uno no quiere hacerse problemas sino que más bien intenta olvidarse un poco de ellos y “dejarse querer” (aunque nunca falta el que piense “para qué habrás nacido”, cosa que en nuestro caso no descarto).
Ese día uno hace pavadas, está predispuesto, se vuelve epicúreo, hedonista, autocomplaciente, mimosón digamos. Acomoda la espalda esperando uñas amables, suaves y arrulladoras. Bueno pues, doce cumplimos; algunos de veras, porque venimos resistiendo desde el bisoño segundo ejemplar, como el agradecido que suscribe.
Doce. Buen número. Más aún, bíblico por momentos, simbólico siempre. De hecho, en principio significa nada menos que "elección": Por eso se habla de las doce tribus de Israel cuando en realidad el Antiguo Testamento menciona más de doce; pero evidentemente con esto se quiere decir que ése era el número de tribus "elegidas". Igualmente, se agrupan en doce a los profetas menores del Antiguo Testamento.
También el Evangelio menciona doce apóstoles de Jesús, que resultan ser más de doce si comparamos sus nombres; pero se los llama "Los Doce", porque son los elegidos del Señor. Asimismo, Jesús asegura tener doce legiones de ángeles a su disposición (Mateo 26:53). Más aún, doce eran los años del propio Jesús cuando apareció por primera vez en público (Lucas 2:42) y se registraron sus primeras palabras.
Desde el insondable Apocalipsis, el apóstol Juan nos habla de las doce puertas de la Jerusalén celestial, en cuyo muro había doce piedras preciosas. Como doce son las estrellas que coronan a la Mujer, las trompetas de doce ángeles, sin olvidarnos de los doce frutos del árbol de la vida. Es el número solar por excelencia y una constante en la cultura mediterránea, símbolo del orden cósmico. Por eso también es que doce eran los dioses principales en la mitología griega (Zeus, Hera, Apolo, Afrodita, Atenea, Poseidón, Hefesto, Hermes, Ares, Artemisa, Deméter y Hestia).
Hagámoslo menos teológico si quiere, y de vuelta el doce tiene su protagonismo en la historia de la Humanidad, porque comencemos por el hecho de que los ciclos de la Luna son doce (las veces que gira alrededor de la Tierra), uno de los primeros, grandes y significativos descubrimientos de la antigüedad sobre el que se sustentaron siglos de cosechas. Número que terminó siendo el de los signos zodiacales venidos de tiempo inmemorial.
Vamos, que también doce son los meses de nuestro calendario (del mesopotámico, del egipcio, del chino), y que en doce se dividen las horas del día, antes y después del meridiano. Por doce compramos la factura (digo, ¿por qué va a ser menos simbólico?, ¿alguna vez fue a la panadería a pedir nueve facturas? Y si lo hizo, ¿no lo miraron con cara rara?). Doce son las pasas de uva que la tradición popular recomienda enfáticamente comer a fin de año para “asegurarse” ventura en el próximo.
Sume y siga: doce son las estrellas de la Unión Europea, que no suma una cada vez que se incorpora un socio (de hecho, hoy son veintisiete pero las estrellas siguen siendo las mismas del principio). Elegida por el Parlamento Europeo luego de un concurso de ideas, Arsene Heitz, que fue su autor, explicó el símbolo: “Quizás inspirado por Dios, tuve la idea de hacer una bandera azul sobre la que destacaran las doce estrellas de la Inmaculada Concepción de Rue du Bac (Virgen de la Medalla Milagrosa). De modo que la bandera de Europa es la bandera de la Madre de Jesús, que apareció en el cielo coronada de doce estrellas” (Apocalipsis 12,1). Claro, si usted es de Boca, probablemente diga que la combinación de colores tiene otro motivo, y que las estrellas simbolizan a “La Doce”.
En fin, disfrutemos de llegar a tan simbólico onomástico, ya veremos cómo nos arreglamos el que viene…. Un poco mas de champagne a la derecha. ¡Salud!
Una bomba de humo hace que se gaste plata y se concentre atención de la prensa, mientras los ladrones verdaderos se escapan por la puerta trasera. La Defensora del Pueblo se quejó de limpieza sobrefacturada y empleados mal reemplazados. Mientras discuten unos con otros, los verdaderos corruptos brindan con champagne.
Esta semana ha sido pródiga en efectos pirotécnicos verbales, distribuidos a diestra y siniestra por quienes ya son visualizados en la comunidad como auténticos integrantes de una mafia. El concesionario de la nueva terminal de ómnibus, Néstor Emilio Otero, por toda respuesta a la interpelación a la que lo sometieron los concejales por más de dos horas y media y con base en un cuestionario de 91 puntos, los destrató, caracterizándolos de ridículos e ignorantes. Señaló que, de las cuestiones expresadas en dicha reunión, una sola sería pertinente, las rampas para discapacitados, aunque se quitó a medias el sayo aduciendo que las rampas son una necesidad en toda la ciudad y no sólo en la terminal, y que bien harían los concejales en atender los urgentes reclamos de la población para no decepcionar al soberano una vez más.
Persona travesti al que la Justicia de Córdoba le otorgó la guarda de dos pequeños que eran maltratados por sus padres.