Columna24.01.2010 | Los 27 países de la UE superaron por primera vez la barrera de los 500 millones de habitantes el 1 de enero de 2010. Entre ellos, los españoles son los líderes en esperanza de vida. Unas 501.260.000 personas desarrollan sus vidas en el bloque más homogéneo del mundo.
Para quienes creemos en el proceso de construcción de un bloque americano, la Unión Europea es un espejo en el que nos gusta mirarnos. De lejos, todo parece marchar relativamente bien. Pero si se presta atención, no todas son flores en el bloque europeo integrado hoy por 27 países.
El presidente del Comité de las Regiones, Luc Van den Brande, pidió hace unas horas una mayor coordinación, así como una actuación más rápida de los distintos organismos de la Unión para afrontar el plan de recuperación europeo frente a la crisis.
La Unión Europea dio a conocer una encuesta que arroja un panorama preocupante. El 84 % de las autoridades públicas comunicaron una disminución de la actividad económica en sus regiones o ciudades a lo largo de 2009, mientras que un porcentaje similar vio caer sus ingresos fiscales. Tres cuartas partes de los municipios y regiones que participaron en la encuesta registraron un aumento de desempleo, mientras que dos tercios se vieron obligados a aumentar el gasto social y los servicios asistenciales.
Desde dentro de la Unión Europea pueden oírse voces que discrepan con la realidad que vive el continente. Muchos consideran que el bloque se ha vuelto excesivamente institucionalista. Otros critican el fervor cuasi religioso con que se cuida al mercado, considerando que éste es el que va a lograr la buscada unificación y que, por lo tanto, debe ser la matriz de todo, dejando lo político de lado.
La esperanza de quienes optan por los objetivos económicos como prioritarios, es que la “Europa política” inevitablemente llegará cuando el mercado haya producido sus efectos en los pueblos. Pero muchos no se contentan con esta mercantilización de los sueños. Los artífices de la Europa unida siempre apuntaron más allá: a la solidaridad, la paz y las ambiciones comunes.
Son muchos los desafíos actuales. Para Europa, la inmigración es uno de los más importantes: la pobreza del continente africano arroja a sus costas miles de inmigrantes ilegales por día y es imposible que un solo país se haga cargo de ellos.
La inmigración es la que está haciendo la diferencia demográfica. El país más poblado de la UE es Alemania, con 81,7 millones de habitantes, seguida de Francia con 64,7 millones y del Reino Unido con 62 millones. Pero en términos de fecundidad, Francia e Irlanda siguen a la cabeza, con dos hijos por mujer, apenas lo necesario para mantener la población. El incremento se debe en parte al crecimiento natural, es decir, a la diferencia entre la cantidad de decesos y de nacimientos. Pero 0,9 millones lo deben agradecer al saldo migratorio.
Económicamente hablando, la amenaza comercial del extremo oriente, sobre todo de China, asusta a los europeos casi tanto como el nuevo nacionalismo norteamericano. Europa debe contar con una doctrina de la mundialización para ingresar en ella según sus propios principios, y no los de Estados Unidos.
Rusia
Otro tema muy espinoso para la Unión es el de las relaciones con Rusia. No son pocos los que todavía confunden a Rusia con la antigua Unión Soviética y temen que Putin y/o Medvedev los divida.
Los europeos presionan a los rusos en temas de Derechos Humanos mientras amplían sus relaciones con los países ex integrantes de la Unión Soviética, hoy nucleados en la Comunidad de Estados Independientes (CEI).
Hay malentendidos que se remontan a los finales de la Guerra Fría y al derrumbe del mundo comunista. Los rusos no se sienten perdedores, sino que consideran que se libraron ellos mismos de un sistema opresor. En un principio adhirieron al dúo “economía de mercado y democracia” sin hacerse demasiadas preguntas, sobre todo porque era la antítesis del sistema rechazado en 1991. Su alto nivel de educación y un importante sentido nacional de supervivencia, permitieron liberar una energía inesperada por el resto del mundo. Con el paso de los años cambiaron; ahora no pretenden adoptar a ciegas el modelo occidental, sino adaptarlo.
Para los rusos, la Unión Europea es un gigante económico pero un enano político. Para los europeos, Rusia es una “potencia regional” que sigue creyéndose una “gran potencia mundial”. Pero ambos saben que una alianza es indispensable.
El “problema ruso” influye dentro de la Unión ya que para muchos de sus nuevos miembros, los de Europa del Este, los únicos que pueden protegerlos de Rusia son los Estados Unidos.
Pero si los europeos quieren ser realmente independientes en un mundo muy cercano, dominado por las economías de China y Estados Unidos, la cooperación con Rusia y sus fuentes de energía son indispensables. No se puede dejar de lado el hecho de que la UE, los chinos, los japoneses e incluso los americanos, son competidores en el mercado energético. Europa es un continente sin petróleo ni gas; ésa es su debilidad económica fundamental.
La cooperación energética muestra todas las ambigüedades de la relación de los dos bloques. Para la UE, la seguridad energética significa tener garantía de aprovisionamiento, por lo tanto insisten en la apertura del mercado ruso a sus inversores como seguro de una producción máxima y a bajo precio. Moscú no excluye las inversiones extranjeras, pero considera que el sector es demasiado importante como para dejarlo librado a las leyes del mercado. Quiere preservar sus reservas y participar en toda la cadena, incluso en la distribución en Europa, donde se obtienen los mejores beneficios. Dos visiones políticas y económicas muy diferentes.
Por estos días la UE se alegró por la garantía rusa de abastecimiento de petróleo vía Ucrania. El gobierno ruso había informado a la Comisión Europea sobre el riesgo de una interrupción del abastecimiento de petróleo; pero el brazo ejecutivo de la UE aseguró que el gobierno de Medvedev les había informado que Rusia alcanzó un acuerdo con Ucrania en relación a las condiciones de tránsito, y que no se prevén interrupciones en el abastecimiento de petróleo.
Rusia, quien provee una cuarta parte del gas de la UE, suspendió sus entregas a Ucrania por casi dos semanas en enero de 2009 por una disputa relacionada con deudas y precios, y dejó a decenas de miles de europeos sin gas para la calefacción en el crudo invierno pasado. Aparentemente, no sucederá lo mismo en este más frío invierno del 2010.
Por lo pronto, Moratinos expresó la firme decisión de sentar las bases de un nuevo acuerdo marco entre Rusia y la UE bajo la presidencia española, y “acelerar el trabajo de los grupos” y los preparativos para la próxima cumbre UE-Rusia, que tendrá lugar el 30 de mayo en Moscú.
Son muchos y muy interesantes los desafíos que los europeos tienen por delante. De cómo los solucione, dependerá su futuro. Para nosotros, los sudamericanos, seguirán siendo un espejo en el que mirarnos y un proceso del que aprender, no sólo de sus aciertos sino también de sus errores.
Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.
Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.
Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.