Columna06.01.2009 | Encontré este texto en mi correo electrónico, y me pareció un buen disparador para algunas consideraciones interesantes de hacer sobre las estribaciones de este incipiente 2009.
Llegó a mi bandeja de entrada remitido por Patricia Sierra, periodista, escritora y dramaturga argentina. No sé si sea de su autoría, pero vale la pena su reproducción, pues, en su simpleza y rusticidad, nos pone inexcusablemente frente a algunos acontecimientos que han resignificado la vida de todos, o de casi todos, protagonistas o espectadores casuales. ¿O causales?
"¿Cuándo fue que nos volvimos tan locos?", se pregunta retóricamente Patricia o alguien. Yo tengo alguna idea, ciertamente debatible, obviamente discutible, que le expondré a continuación del documento.
Escenario 1: Fran y Marcos se reparten puñetazos después de clase.
Año 1977: Los compañeros los animan, Marcos gana. Se dan las manos y terminan siendo colegas en los billares.
Año 2007: La escuela se cierra, C5N proclama el mes anti violencia escolar, Clarín titula en cinco columnas el asunto, y Canal 13 se aposta frente a la puerta del colegio para presentar el noticiero.
Escenario 2: Juan no se queda quieto en clase. Interrumpe y molesta a los compañeros.
Año 1977: Mandan a Juan a ver al director y éste le da una buena perorata. Vuelve a clase, se sienta en silencio y no interrumpe más.
Año 2007: Se le administran a Juan grandes dosis de Rivotril. Se transforma en un zombi. La escuela recibe una subvención por tener un discapacitado.
Escenario 3: Luis rompe el cristal de un coche en el barrio.
Año 1977: Su padre saca el cinturón y le pega unos buenos latigazos con él.
Luis tiene más cuidado la próxima vez, crece normalmente, va a la universidad y se convierte en un hombre negocios con éxito.
Año 2007: Arrestan al padre de Luis por maltrato. Sin la figura paterna, Luis se une a una banda. Los psicólogos convencen a su hermana de que el padre abusaba de ella y lo meten en la cárcel. La madre de Luis se enrolla con el psicólogo. Tinelli abre la final de Bailando... con un discurso relativo a la noticia.
Escenario 4: José se cae mientras corría una carrera y se raspa la rodilla. Su profesora, María, lo encuentra llorando al borde del camino. María lo abraza para confortarlo.
Año 1977: Al poco rato, Juan se siente mejor y sigue jugando.
Año 2007: María es acusada de violación y se va al paro. Se enfrenta a tres años de cárcel. José se pasa cinco años de terapia en terapia. Sus padres demandan al colegio por negligencia y a la profesora por trauma emocional, ganando ambos juicios. María, en paro y endeudada, se suicida tirándose de un edificio. Cuando aterriza, lo hace encima de un coche y también rompe una maceta. El dueño del coche y el dueño de la planta demandan a los herederos de María por destrucción de la propiedad. Ganan. Suar y Solanas producen juntos la película y definitivamente el plató de los informativos queda emplazado en una carpa en medio de la calle.
Escenario 5: Se pelean un niño blanco y un niño negro por llamarlo chocolate.
Año 1977: Se dan unas piñas, se levantan y cada uno a su casa. Mañana son amigos nuevamente.
Año 2007: Nuevediario envía a sus mejores corresponsales. CNN prepara un reportaje de esos a fondo donde un gran equipo de periodistas pasa un día en un colegio con niños. Se emiten programas documentales sobre pandilleros y odio racial, las pseudo juventudes hitlerianas fingen revolucionarse al respecto, y el Gobierno instaura nuevos decretos y le pone el piso a la casa de la familia del negrito.
Escenario 6: Tenés que hacer un viaje.
Año 1977: Viajás en un avión de Aerolíneas, te dan de comer y te invitan lo que quieras de beber, todo servido por azafatas espectaculares en un asiento tan cómodo que caben dos.
Año 2007: Entrás en el avión abrochándote el cinturón de los pantalones que te han hecho quitar para pasar el control, te sientan en una butaca en la que si respirás profundo le metés el codo en el ojo al de al lado, y si tenés sed, el azafato maricón te ofrece una carta con las bebidas y sus precios subidos un 50% porque sí. Y no protestás por si acaso cuando aterrizás te meten el dedo más largo del mundo por el culo para ver si llevás drogas.
Escenario 7: Relación habitual entre padre e hijo:
Año 1977: Le pido dinero a mi padre para salir.
Año 2007: Mi padre me pide dinero para apaciguar al banco.
Escenario 8: Disciplina escolar:
Año 1977: Hacías una macana en clase. El profesor te metía dos buenos castañazos bien merecidos. Al llegar a casa, tu padre te propinaba otros dos.
Año 2007: Hacés una macana. El profesor te pide disculpas. Tu padre te pide disculpas y te compra una moto.
Escenario 9: 31 de octubre.
Año 1977: Llega el día del cambio de horario de invierno al horario de verano. No pasa nada.
Año 2007: Llega el día del cambio de horario de invierno al horario de verano. La gente sufre trastornos del sueño, depresión y celulitis.
Escenario 10: El fin de las vacaciones.
Año 1977: Después de comerse una caravana interminable con toda la familia metida en un seiscientos tras 15 días gasoleros en la costa, se terminan las vacaciones. Al día siguiente se trabaja y no pasa nada.
Año 2007: Después de volver de Cancún, en un viaje 'all inclusive', se terminan las vacaciones y la gente sufre del síndrome del abandono, pánico y seborrea...
¿Cuándo fue que nos volvimos tan locos? Treintaiún años podrán ser nada para el arrabal y el poeta melancólico, pero es un espacio importante de ocurrencia de acontecimientos de la vida.
En treintaiún años nos han arrasado el espíritu y el bolsillo inflaciones, hiper, deflaciones, estanflaciones, corralitos, tablitas, corralones, bonos, deudas internas, externas y más. Puesto así, parece una enumeración pequeña y caprichosa, pero estos sustantivos comunes dejaron las vidas de sujetos nada comunes partidas en mil zozobras y penurias de las que apenas unos pocos han regresado. Nunca se sale igual que se entró de las crisis, como no se vuelve al mismo sitio de la ilusión o la ingenuidad después del fraude o la desesperanza. Nunca se es el mismo después de un asalto certero a la confianza, y quién se sea luego dependerá de quién se haya sido antes de la ocasión: el cretino será diez veces más cretino, el infeliz tanto más infeliz cuanto le dé el cuero, y el que lo intenta seguirá en la ruta, cascoteado pero irreverente, sin terminar de creer en esa cuenta final cruzada en rojo que algunos desahuciados de nacimiento llaman destino.
Tal vez hace treintaiún años las cosas no eran ni tan simples, ni tan elementales, ni tan sin dobleces, sólo que no había tanta gente que se diera cuenta de cómo eran en realidad, o que se atreviera a darse por notificada. La verdad suele ser disparatada, desprolija, desbordada, inconducente. Hoy, todos los déficits que se quiera mencionar mediante, para bien y para mal, estamos más despiertos, menos derrotados y subsumidos por el mandato. Más conflictivos, sí; más irascibles, claro; menos tolerantes, por supuesto. Y más vivos.
Para todos, benditos, rufianes, tibios, santos, mediocres, guerreros, apocados y eternamente desacatados, que el 2009 traiga lo que trae el tiempo y, por qué no, un poco de lo que cada uno desea y necesita. Para ir empezando, al menos.
La Cámara Nacional de Apelaciones le dijo al fiscal general Daniel Adler que trabajó poco. Los jueces lo retan por escandaloso, y le dicen que ni siquiera se ocupó de precisar lo que quería decir. Esta vez no funcionaron las órdenes que el fiscal quiso dar desde arriba, ni sus métodos de trabajo tan poco ortodoxos. Aprieta a sus súbditos: los otros no se dejan.
La desfachatez con la que la clase dirigente se presenta ante la sociedad merecería un estudio sociológico profundo. Quienes nos representan, ¿son una proyección fiel de la sociedad? ¿O son una muestra esperpéntica del conjunto, que, merced a su falta de escrúpulos, puede actuar como lo que no es, la sociedad misma? Difícil pregunta, de compleja respuesta. Porque no es dable creer que Horacio Tettamanti, dueño de Servicios Portuarios Integrales (SPI), o Eduardo Tomás Pezzati, presidente del consorcio portuario y de todo consorcio o ente que haga falta para dar trasiego al dinero público, representen a la sociedad marplatense. Menos aún su jefe político Gustavo Arnaldo Pulti.
El titular de Zona Sanitaria VIII analiza cómo se presentó la gripe A este año comparado con el año pasado y confirma un caso de rubeola en un niño de 4 años en Necochea.