Un hipócrita menos
por José Luis Jacobo

Dicen que la verdad sólo la dicen los niños y los locos. Unos porque aún no fueron disciplinados por el proceso de socialización; los otros porque se fueron del proceso y ven la vida y la sociedad tal como son, sin hipocresías.

Hipocresía. Madre de todos los pecados, al punto que ni el Papa se atrevió a incluir su práctica como tal en el texto de Los Nuevos Pecados, dado a conocer por el Vaticano en ocasión del Jubileo del año 2000.

De hipocresía se trata el comportamiento que esta comunidad desarrolla en torno de la persona de Florencio Aldrey Iglesias. Hay que ser hipócrita para tratar con un sujeto que ha hecho de mentir, engañar y presionar a la sociedad tomando como rehén a la clase política, su conducta esencial.

Quien derribó la muralla de la hipocresía fue un outsider. Carmelo Impari, ex comisario, otrora jefe departamental en la ciudad, colocó en blanco sobre azul un conjunto de verdades a puño que nadie ignora, todos comentan sotto voce y sólo este medio y este periodista han difundido consistentemente.

No voy a caer en el mal gusto de citarme por lo que digo todas las mañanas en el aire de la 99.9 o haya escrito en esta columna. Dejo por testigo al oyente-lector y es más que suficiente. No obstante, de lo que hoy se trata es de la decisión de Carmelo Impari de apuntar al meollo de la cuestión: léase Florencio Aldrey Iglesias.

Los afiches que poblaron profusamente la ciudad días atrás rezan: Por Mar del Plata, Impari acusa a Florencio Aldrey Iglesias. En el afiche se denuncia al titular de LU6, LU9, La Capital y La Capital Cable por “poner y sacar Intendentes; extorsionar e impedir inversiones; apropiarse de negocios de la ciudad; blanquear capitales; promover el negocio de la prostitución e intentar apoderarse del Hotel Provincial”. Es decir, un compendio de situaciones que están en el boca a boca de la ciudad.

Mucho de lo que Impari denuncia ha sido publicado con pelos y señales por este medio en distintas ediciones. Queda a disposición de las autoridades la documentación que en su momento acreditáramos sobre la contabilidad en negro de LU9 (ver Florencio en blanco y negro), como así también el detalle que difundiéramos oportunamente sobre los montos recaudados por el diario del señor Iglesias con el negocio de la prostitución. También sobre la venta de La Capital Cable a Multicanal en doce millones de dólares bajo la expresa cláusula contractual de guardar las formas, evitando así blanquear el monopolio de hecho que existe en el servicio de televisión por cable en Mar del Plata.

Hasta aquí lo que es público y evidente. Impari denuncia, Aldrey se da aires de ofendido, denunciando un ataque a la prensa que no es tal. Impari no busca silenciar a la prensa: denuncia la utilización mafiosa de la prensa para sojuzgar a la política y hacer negocios con el patrimonio del estado en beneficio propio. En una comunidad que entiende al revés los hechos, cegada por su propio miedo, el frente de batalla que abre Carmelo Impari es una oportunidad fenomenal para dar espacio a la verdad y terminar con la hipocresía que encierra que todos detesten al coruñés en tanto le besan sobonamente el anillo.

Este domingo 14 volveremos a elegir intendente y concejales. Es una instancia única, después de la huída de Blas Aurelio Primo Aprile, para restablecer el poder en los términos que la democracia permite y obliga. El voto popular fue pervertido desde la segunda intendencia de Ángel Roig: el “catalán”, como se le conoce a Roig en el ambiente político, entregó a Aldrey Iglesias la autoridad que le fue conferida en las urnas; extorsionado, cedió ante el extorsionador.

Su sucesor, Mario Roberto Russak, basó su llegada al sillón de Yrigoyen y Luro en un pacto con Iglesias que imponía obligaciones que el necochense no cumplió -al dejar fuera del negociado del estacionamiento medido al galaico-, y lo que siguió fue una batalla campal que terminó agotando a Russak, pero que no constituyó la victoria que la imaginería política le atribuye al multimedia. Russak concluyó su mandato; no se fue echado por la puerta de atrás.

Blas Aurelio Primo Aprile estuvo desde un principio dispuesto a darle a Iglesias lo que éste pidiera y quisiera. Así fue como le entregó toda la playa Bristol y zona de los barcitos por un canon ridículo -cinco mil pesos por año-, convirtiendo a Iglesias en el auténtico “primus interpares” de esta comunidad. Todo empresario que llegó a Mar del Plata durante la gestión de “el hombre honesto”, puede dar testimonio de que era enviado a dialogar con Aldrey; caso contrario no había trato con el ex intendente.

Carmelo Impari ha escrito otra página en la lucha por una comunidad más justa, más equilibrada, sin feudalismos; una sociedad democrática, de individuos sin privilegios, en la que imperen condiciones iguales para todos.

El anuncio de la municipalización del Hotel Provincial, incluido por Impari como último punto en su afiche, pone de relieve de qué modo el próximo intento de Iglesias es algo más que una suspicacia. En fecha reciente, Florencio Aldrey Iglesias participó de un asado en un establecimiento ubicado en la ruta 88 y  Hernandarias. Allí, ante un nutrido grupo de personas, aseguran nuestras fuentes, invitó a los presentes a formar una sociedad con él para convertirse en los próximos concesionarios del Hotel Provincial. Fue grande la sorpresa de los comensales al advertir la seguridad sobre el tema que exhibía Aldrey, sensación que se consolidó al escuchar el grupo de boca del coruñés que harían falta unos siete millones de dólares para concretar el proyecto según “su” arquitecto, dinero con el que no contaba pero, como contrapartida, estaba en condiciones de garantizar un resultado favorable en la licitación. El anfitrión de esa reunión fue Tino Fernández, papero, venido a más por haber especulado con azúcar en tiempos de Gelbard; íntimo de Florencio y muy cercano a Russak, el hombre que con sus correveydile en el negocio-traición del estacionamiento medido, suscitó la pelea que trastocó el gobierno del hombre que nos tildó por años de mediocres.

Votamos. Hay otra sociedad. Los electos serán libres de espíritu para terminar con la hipocresía que sólo los niños y los locos se atreven a denunciar.