La designación de Carlos Bettini
El socio

El abogado capitalino Ricardo Monner Sans reveló un dato que, hasta el momento, había permanecido oculto a la opinión pública: el canciller Rafael Bielsa, que incidió ante el presidente Néstor Kirchner para que éste nombrara a Carlos Bettini como embajador argentino ante el Reino de España, y el candidato, son socios desde 1997 en una empresa publicada en el Boletín Oficial. La firma aún no se ha disuelto.

La delicada situación de Carlos Bettini, ex funcionario del ministerio de Justicia durante la gestión de Rodolfo Barra y ex síndico de Aerolíneas Argentinas durante la privatización de Iberia, comienza a apreciarse en todo su contexto. El candidato a ocupar la embajada de nuestro país en España, la segunda en importancia para la Argentina por las relaciones comerciales y sociales entre ambos países, ha sido recientemente denunciado por el abogado Ricardo Monner Sans, ya que a sus probados vínculos con empresas españolas se suma que él y el canciller Rafael Bielsa son socios en Professional Services Provider, una empresa constituida en el año 1997 y publicada en el Boletín Oficial pero jamás disuelta, pese a que desde entonces, Bielsa asumió cargos públicos que podrían haber sido incompatibles con su actividad privada.

En una entrevista realizada por Noticias & Protagonistas, en la que Monner Sans se refirió a la posibilidad de que Bettini sea embajador argentino ante España, el abogado pidió "prudencia" al gobierno nacional antes de decidir sobre la postulación del embajador. No obstante, la sociedad denunciada por el letrado abre una nueva discusión, ya no sobre Bettini sino sobre el canciller Bielsa, quien había salido al cruce de quienes intentan socavar la postulación de aquél, “garantizando” en cierto modo las cualidades personales y credenciales del postulante.

En los próximos días

Mientras la discusión se da en torno a la Cancillería Argentina, en los próximos días el Senado de la Nación deberá avalar o impedir que Bettini desembarque en Madrid como representante de los intereses albicelestes. A propósito de ello, Monner Sans habló de la "lealtad" y la definió como "una condición necesaria para ser embajador", aunque dudó que "frente a una lucha de intereses, Bettini pueda representar libremente la posición nacional ante quienes representó anteriormente en cuestiones de negocios".

Por estos días, el abogado capitalino está trabajando intensamente en determinar si la empresa en la que Bielsa y Bettini comaprten paquete accionario registra actividad reciente o actual y si así fuera, si en los últimos meses generó ingresos.

N&P: - Usted hizo una presentación respecto del intento del gobierno argentino de enviar como embajador en España a Carlos Bettini. ¿Cuáles son los fundamentos?

RMS: - Efectivamente. En diciembre del 2002 descubrí que el barco casino del Puerto de Buenos Aires había entrado de contrabando, y que un hombre que era la mano derecha del cuerpo de los fiscales federales, el Dr. Carlos Bettini, recibía pasajes del grupo español Cirsa, propietario del casino. Por la documentación a la que accedí, me pareció que la situación debía ser explicada ante la justicia, adonde compareció Bettini, frente al juez Ballesteros. En esa oportunidad zafó diciendo que él “era amigo del vicepresidente del grupo catalán” y que por conveniencia de facturación le enviaban pasajes “como pago por su tarea”, lo cual le fue útil legalmente para salir del brete penal, pero moralmente me dejó un sabor amargo. Porque era visible que durante un rato trabajaba como funcionario argentino y otro rato como defensor de los intereses españoles. Y en los últimos días nos enteramos que también tiene los derechos políticos suspendidos, por haber aceptado cargos u honores de otro país; prueba de ello fueron sus tareas al frente del directorio de Iberia y el de Aerolíneas Argentinas. No obstante, lo más novedoso es que mantiene una sociedad comercial con el canciller Rafael Bielsa...

N&P: - ¿Puede detallar este punto?

RMS: - Sí. Se trata de una sociedad comercial inscripta en 1997 en el Registro de Inspección General de Justicia, bajo la denominación de Fundation Pluration S.A., y está publicada en el Boletín Oficial. El caso es que Bettini y el actual canciller tienen una sociedad que no fue disuelta, y por estas horas estoy tratando de saber si mantiene actividad y movimiento económico. Como vemos, hay demasiados antecedentes por los que la prudencia deba llevar al presidente Néstor Kirchner a retirar su pliego. Kirchner debe entender que, muchas veces, retrocediendo se avanza. Pero además, el tema es complejo porque ahora está el marco de las negociaciones entre el gobierno y  Repsol YPF, donde Bettini tiene intereses. Entonces, ¿qué pasaría si él es embajador y se suscitan chispazos en la relación entre España y Argentina? ¿A cual país le va a ser más leal?

N&P: - Más allá de esta cuestión de lealtades, que no está mal plantearla porque es una de las esenciales, usted sumó a lo manifestado por Patricia Bullrich y Ariel Basteiro un dato que hace aún más complejo el escenario: el gobierno está por designar un hombre que, además de ser un lobbista de intereses del país en el cual va a estar representando a la Argentina, es alguien que está acostumbrado a encontrarle la vuelta al orden legal de las cosas...

RMS: - Efectivamente. Fue la mano derecha de aquel viejo luchador antifranquista que ha sido Felipe González, hoy de lleno en la actividad privada empresarial, casi contraponiéndose a lo que él mismo fue en la década del setenta. Pero estoy preocupado porque no tendremos la representación moral más elevada posible, y me pregunto: ¿puede haber demasiado dinero de por medio como para que en las negociaciones entre España y Argentina Bettini se convierta en una suerte de bisagra? Y entonces, ¿la función pública está al servicio de la tarea privada, cuando en realidad debería estar al servicio del conjunto del país? Está claro que la nuestra es una situación complicada.

N&P: - Cuando María Julia Alsogaray privatizó la empresa Entel, quienes pagaron las coimas para quedarse con la firma estatal fueron funcionarios del gobierno español y representantes del Partido Socialista Obrero Español. En este contexto de inmoralidad manifiesta, ¿cómo analiza lo que está sucediendo hoy, en un marco donde la función pública parece estar tergiversada y la efectividad de los funcionarios no parece tener el carácter que debería?

RMS: - Bueno, eso demuestra que el tema de la inmoralidad de los funcionarios no fue sólo en un momento histórico de la Argentina; acá no hay una fotografía estática de lo que fue la década pasada. Está claro que hubo una situación generada por entonces, pero que pervive en el tiempo. Y ahora creo que la tarea de transparentar la función publica y ponerla al servicio de la gente debe ser una de las más jerarquizadas por el gobierno. Si no es así, los funcionarios terminarán trabajando al servicio de los intereses serviles y transnacionales, lo cual nos llevará a una gran confusión.