Los pasos actuales de la economía
Cerrado optimismo
En
los últimos días, el ministro de Economía Roberto Lavagna
se ha ocupado de desparramar su ciega confianza en que
sus negociaciones sobre el futuro de la deuda serán
un éxito. Según él, hablarán los mercados, que son los
que tienen la última palabra en el sistema capitalista.
Buscamos las razones del optimismo a ultranza en los
que saben de números.
José
Luis Espert, titular de la consultora homónima,
dialoga con Noticias & Protagonistas acerca
del curso actual de las negociaciones de la vapuleada
deuda argentina, ésa de la que preferimos a veces no
hablar, pero de la que hay que hablar si queremos redondear
algún futuro para este país, que ha preferido tantas
veces la conducta exitista de pintar la casa para lavarle
la cara, en vez de sacar la humedad de los cimientos.
Así es
la cosa, y el ministro pone la cara en una actitud de
“ya van a ver” que queremos entender y fundamentar.
La negociación de la deuda es un proceso complejo con
determinantes variadas. Queremos saber qué es lo que
va a pasar, y en qué medida esto modifica o no la vida
del ciudadano común.
N&P:
—¿Hay razones para tanta confianza en el proceso de
renegociación de la deuda en manos de acreedores privados?
J.L.E.:
— No, si no hay cambios en las propuestas. Así como
están las cosas en este momento, en la fase del canje
van a conseguir un porcentaje de adhesión de no más
del 60%, con lo que quedarán 40.000 de dólares fuera
de la reestructuración. Esos son los que nos van a volver
locos a juicios y nos van a complicar bastante la vida.
No es obvio que Lavagna vaya a tener éxito en esta primera
etapa, porque va a haber dificultades para hacerle los
pagos al 60% que acuerde.
N&P:
— Entonces,¿a qué se debe que se actúe con este exceso
de confianza? J.L.E.:—Estas actitudes de cerrado optimismo
no son nuevas, empezando por Cavallo, que era algo así
como el paradigma del optimismo; era más un gerente
de marketing que un economista. Hemos tenido ejemplos
de cómo se vende desde el poder hasta la cosa menos
pintada. También tiene que ver un poco, aunque exagerando,
con el boxeador que está knock-out y se ríe cuando lo
están cacheteando en el piso. El gobierno sabe que,
como está armada la propuesta, no va a conseguir un
porcentaje de adhesión razonable para una deuda pública
en default de 100.000 millones. Habría que conseguir
una adhesión del 80 ó 90%.
El
peso de las AFJP
La prensa
insiste en que son las AFJP las que están pidiendo una
ley especial que las pueda cubrir de los eventuales
juicios de sus depositantes, quienes en su momento,
y por las presiones de Cavallo, Roque Fernández o la
avaricia propia de los números formales, fueron tomando
bonos de las provincias o del estado nacional, y terminaron
con un stock de deuda pública elevadísimo. A esto nos
referimos.
N&P:
— ¿Cuál es papel de las AFJP en la negociación?
J.L.E.:
— El estado de la deuda pública en manos de las AFJP
es un 20%, y un 5% más de las compañías de seguros.
Con negociar esto no se logra un porcentaje razonable.
Si se lograra esa famosa ley, se conseguiría la adhesión
de este sector, y se podría alcanzar hasta un 50%, pero
aún queda el resto que está en manos del Comité Global
de Acreedores. En el mes de junio, tres semanas después
de la segunda propuesta argentina, ellos estaban pidiendo
que el gobierno reconociera casi seis veces más que
lo de la propuesta de Dubai, el doble de lo que el gobierno
había propuesto el primero de junio. Están lejos todavía.
N&P:
—¿Qué pasa mañana si fracasa la negociación?
J.L.E.:
— Hasta que la Argentina no haga el primer round de
negociación y logre ese x%, los juicios posibles van
a ser irrelevantes, porque el país no tiene nada afuera
para que le embarguen. El problema va a venir cuando
se cierre la negociación con un 50% de los acreedores.
El otro 50% que no cerró, va a tratar de incautar los
fondos que le giremos al 50% que sí cerró.
Blindado
hasta los dientes.
Ya conocemos
las declaraciones de Espert respecto al futuro nacional.
Él ha dicho en otras entrevistas que confía en el éxito
momentáneo de la gestión Kirchner, aunque no así en
sus posibilidades de mediano y largo plazo, en términos
económicos. Esto se debe a que los porcentajes de crecimiento
requeridos para ubicar al país entre los países llamados
emergentes deben sostenerse en el tiempo, y las estrategias
actuales no parece que lo vayan a permitir.
Sabemos
que, en su opinión, Agentina tiene que esforzarse en
desarrollar propuestas confiables y sostenibles en el
tiempo, para lograr así la confianza de los acreedores,
para lo cual también es necesario lo que ha dado en
llamar “ortodoxia fiscal”. La negociación con el Fondo
Monetario Internacional será una especie de prueba de
fuego.
N&P:
—¿Cómo está hoy el panorama financiero?
J.L.E.:
— El gobierno de Kirchner está mejor y con más fortaleza
que el del ex presidente De la Rúa cuando logró el “blindaje”.
El gobierno de Kirchner está blindado. Logró 18.000
millones de dólares de reserva. Si hoy hubiera corrida,
el banco central estaría en condiciones de conjurarla
tranquilamente. Además el gobierno tiene 10.000 millones
de dólares en los bancos. Es decir que, aunque la volvieran
loca los acreedores que no cierran, la Argentina no
experimentaría una estampida financiera profunda. Pero
aún faltará el segundo round, que es ir al FMI con el
porcentaje que cerró. El Fondo le dirá que es poco,
que mejore la oferta y vuelva con un 80 ó un 90 %. Hasta
que eso no pase, va a ser difícil que cierre con los
dos. Por eso, para el 2005 se viene un año peleado,
porque esto no va a ser rápido. Va a estar bastante
tiempo negociando.
Los
famosos inversores
Traemos
a colación el episodio de la apertura de la segunda
terminal de la Volkswagen, cuando su presidente aseveró
ante los periodistas su desvinculación con la problemática
de este país con sus inversores en default, y precisó
que su tema no eran las finanzas del estado sino las
cuestiones de producción. Inmediatamente anunció una
importante apuesta, ya que un nuevo modelo de la línea
se fabricaría íntegramente aquí. Espert relaciona esto
con que el presidente Kirchner, antes de acudir a la
fábrica, se aseguró los aplausos difundiendo que no
se liberaría el comercio con Brasil. A esto siguió el
anuncio de los planes de inversión de la automotriz.
N&P:
— El accionar de los inversores, ¿ya no se vincula necesariamente
con la resolución del tema de los bonistas en default?
J.L.E.:
— Argentina ha logrado que la inversión crezca un 80%
desde la devaluación, lo cual no está muy lejos de lo
que creció en tres años de la convertibilidad. Si se
pregunta cómo se ha logrado, se ha financiado con las
espectaculares ganancias que muchas empresas han tenido.
NyP—
En cuanto a la industria automotriz, podemos decir que
nosotros no tenemos, sino que se trata de multinacionales
que tienen un pie acá y otro en Brasil, ¿verdad?
J.L.E.—
Sí, las mismas empresas que afuera se matan compitiendo,
vienen aquí y piden coto de caza. No sé hasta cuándo
vamos a seguir discutiendo que tenemos que abrirnos
al comercio. Estamos de acuerdo en que la convertibilidad
fue un modelo desastroso, pero hay que buscar modelos
de intercambio. Si vemos lo que hacen los países emergentes,
todos se basan en el comercio. Exportan con aranceles
muy bajos, pero no atrasan el tipo de cambio, que es
algo que Argentina no hizo nunca. Hoy deberíamos vivir
del intercambio como hacen Australia, Irlanda y Chile,
países que vienen creciendo a tasas del 5% por año,
en los últimos 25. No hacen esta cosa nuestra de no
comerciar con nadie, despotricar contra el prestamista,
contra los socios... No es ésta la idea.