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por Matías Frati

Donación de la Fundación Materno Infantil al hospital
La salud de los chicos importa en grande

Un grupo de vecinos de la ciudad, reunidos en la Fundación Hospital Materno Infantil, donaron una sala de terapia intermedia para el nosocomio. La misma se construyó gracias al aporte solidario de esos socios, y costó $165.000. Ese acto es una muestra más de que existe una sociedad que no se resigna a esperar que las cosas le lleguen como regalo del cielo y busca, por sus medios, sustituir al estado cuando éste no satisface sus necesidades.

Ser solidario es, según el diccionario de la Real Academia Española, “adherir enteramente a la causa o empresa de otros”. Puede decirse, entonces, que los integrantes de la Fundación Hospital Materno Infantil son solidarios, porque desinteresadamente colaboran con la causa de aquéllos que necesitan del nosocomio para ser atendidos, que encuentran allí la única vía para ser curados, que acuden al Materno con la esperanza de hallar el último recurso que el estado les reserva en cuanto a las prestaciones sanitarias que todavía dispensa.

María del Carmen Álvarez Argüelles es presidenta de la fundación que el pasado jueves 23 de septiembre tuvo, para con la comunidad local, otro acto de amor: donó al Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil (HIREMI) una sala de terapia intermedia totalmente equipada y lista para funcionar, que fue recibida por el gobernador Felipe Solá y el ministro de Salud bonaerense, Raúl Pasaglia, acompañados del resto de las autoridades sanitarias con asiento en la ciudad. Ese “pequeño” -para algunos funcionarios- pero gran acto de amor –para los pacientes y los miembros de la fundación- costó $165.000, que no salieron del erario sino que fueron aportados por los socios benefactores de la entidad, a través de diferentes donaciones.

Estos acontecimientos no siempre son expuestos en toda su dimensión, por lo que el fin de este artículo es mostrar, justamente, la otra parte de la historia, lo que no se cuenta porque las cintas cortadas de la inauguración suelen ser tapa de cada matutino en lugar de destacarse el esfuerzo con el que se encara la premisa de trabajar por los demás. Hoy, cuando la actualidad indica que el valor de los valores es el dinero y tener más justifica cualquier método para alcanzarlo; cuando el individualismo se impuso como modelo para muchos, que un grupo de vecinos que dan claras muestras de tener resueltas sus necesidades económicas por las que no irían a un hospital público encaren una tarea tan necesaria como noble, es, sin dudas, una bocanada de aire fresco que invita a los marplatenses a seguir soñando que se puede lograr una conciencia social mejor a la que ha prevalecido en los últimos años.

Cada granito de arena suma

Desde que en 1996 falleciera Alberto Álvarez Argüelles, su esposa, María del Carmen, una española de origen gallego que llegó a nuestra ciudad en el año 1951, se puso como meta ayudar a aquéllos que más lo necesitan. Y la manera que encontró para hacerlo fue por medio de la Fundación que preside.

Desde entonces, el Hotel Costa Galana, parte del grupo empresario que dirige, suele ser el lugar en que se realizan los tradicionales “te-desfile” donde lo recaudado se constituye en una de las fuentes de recursos de la entidad. Y así, paso a paso y sumando uno tras otro los esfuerzos de varios marplatenses que se sienten comprometidos con la causa, es como la Fundación logró ayudar al Materno en varias ocasiones. La primera gran obra fue la remodelación del segundo piso del nosocomio, con un costo de u$s 280.000 para una importante tarea de modernización de infraestructura. También realizan  donaciones esporádicas pero no menos valiosas en aparatología y equipamiento.

El financiamiento

Obviamente, sin aporte económico nada de lo que la Fundación realiza sería posible. En este caso, y para la refacción de la sala de terapia intermedia se recibieron donaciones considerables de las fundaciones del Bank Boston y Telefónica, como también del Grupo Fava y el Centro Navarro.

Pero la mensualidad con la que diferentes empresas locales materializan su ayuda es fundamental para que el equipo de trabajo que conduce María del Carmen continúe en la senda trazada. En este caso, y porque lo realizado fue importante para tanta gente que desde ahora tendrá mejor calidad de atención sanitaria, es que vale la pena mencionar a esos socios benefactores que periódicamente contribuyeron con esta gran obra: Havanna, Repsol YPF, Frigorífico Moscuzza, Muebles Manzo, Jonestur, Bagó, Camuzzi, Fortín, Imprenta El Faro, Grupo Fava, Fidex, Café Bohio, Chequee, Geox Médica, Cerrosud, Primar, Contessi, Phoenix, Sector Privado, Alpine Skate, Clínica 25 de Mayo, Fagnabella, Farmacia Berdasco, Garbarino, Lots Ropa Tejida y Hotel Costa Galana.

El incansable trajinar de los integrantes de la Fundación no se detiene con la donación realizada. Ahora van por más, ya que encararán otras dos etapas de un plan de modernización que diseñaron para mejorar el estándar de calidad de la atención hospitalaria. El próximo paso es la sala de Neonatología y luego será el turno de la sala de partos. Como la recientemente inaugurada, esas dos áreas tan sensibles del nosocomio van a ser refaccionadas por la entidad que, de a poco, va dejando su huella en los pasillos del HIREMI.

A esta altura, uno se pregunta ¿y el estado? La respuesta es “bien ausente, gracias”. Desde hace años los empleados de ambos hospitales provinciales reclaman mejoras salariales, laborales y de infraestructura pero las mismas no llegan. De hecho, de no ser por la acción de los particulares, quizá la sala de terapia intermedia seguiría como estaba, en franco proceso de deterioro.

La pregunta del por qué alguien de su posición económica y social lleva adelante esta labor, no podía dejar de serle formulada a la titular de la fundación. Y la respuesta fue mucho más sencilla de lo que cualquiera pudiera imaginar pero tan certera como la de las Damas de Rosa al ser requeridas por su trabajo desinteresado: “Lo hago por amor a los niños y para hacer el bien a Mar del Plata. Me siento bien ayudando y lo hago con mucho amor”, respondió María del Carmen que, además, se considera una marplatense más.

La obra está a la vista. Afortunadamente, nuestra ciudad tiene gente que todavía sigue pensando en ayudar y favorecer al prójimo sin esperar nada a cambio. Lástima que con esa tarea encomiable y solidaria el gobierno intente disimular su ausencia en lo que debiera ser, todavía, una prioridad: garantizar la salud de los ciudadanos.