OPINIÓN

por Julio Archet
julio_archet@hotmail.com

Interrumpir el curso de la Naturaleza para
luego abandonarla es perjudicial e irresponsable

La agricultura del no hacer

Nuestro país se debate en una de sus peores crisis, tal vez la más grande de su historia. Una de las aristas tiene que ver con la degradación de su suelo por el cultivo intensivo y a esto se le agrega fatalmente el modelo sojero, que está haciendo añicos al medio ambiente. En Japón existe un ejemplo de cómo salir de esta crisis, incluso sin trabajar demasiado, cosa que al argentino medio le interesa... ¿o me equivoco?.

Cerca de una pequeña aldea en la isla de Shikoku, al sur de Japón, Masanobu Fukuoka ha estado desarrollando un método de agricultura natural que podría ayudar a revertir el impulso degenerativo de la agricultura moderna. La agricultura natural no precisa máquinas, productos químicos y muy poca deshierba. El Sr. Fukuoka no labra la tierra ni usa compost preparado. No inunda sus arrozales a través de la estación de crecimiento como han hecho durante siglos los agricultores de Oriente y alrededor del mundo. El suelo de sus campos no ha sido labrado desde hace 38 años y, sin embargo, sus rindes se comparan favorablemente con los de las granjas más productivas de Japón. Su método agrícola requiere menos trabajo que cualquier otro. No crea polución y no requiere la utilización de combustibles fósiles.

Habla de su propio método como agricultura de "no hacer" y dice que permite que aún un granjero "dominguero" pueda producir suficiente alimento para toda la familia. Pero con esto no significa que este tipo de agricultura puede ser efectuado enteramente sin esfuerzo. Su granja es mantenida gracias a un programa regular de tareas campestres. Lo que se hace debe hacerse adecuadamente y con sensibilidad. Una vez que el agricultor ha determinado que un pedazo de tierra debe rendir arroz o verduras y ha sembrado, debe asumir responsabilidad para mantenerlo. Interrumpir el curso de la Naturaleza para luego abandonarla es perjudicial e irresponsable.

La siembra

En el otoño, el Sr. Fukuoka siembra el arroz, trébol blanco y cereal de invierno en la misma fracción y cubre todo con una capa gruesa de rastrojo de arroz. La cebada (o el centeno) y el trébol blanco brotan enseguida, mientras que el arroz queda latente hasta la primavera.

Mientras que el cereal de invierno crece y madura en las fracciones bajas, los huertos en las laderas se convierten en el centro de actividad. La cosecha citrícola dura desde mediados de otoño hasta fines de invierno.

Se cosecha el centeno y la cebada a mediados de primavera y son puestos a secar a campo durante una o dos semanas. Luego se desgranan, aventan y embolsan para almacenar. Todo el rastrojo es repartido entero sobre el campo como fertilizante. Entonces, por un corto tiempo se mantiene el agua sobre el campo durante las lluvias monzónicas a fines de primavera para debilitar el trébol y los yuyos y para que pueda brotar el arroz a través de la cobertura del suelo. Una vez escurrida el agua, se recupera el trébol difundiéndose por debajo de los tallos de arroz. Desde entonces hasta la cosecha, período de intensa labor para el agricultor tradicional, las únicas tareas en los arrozales del Sr. Fukuoka son las de mantener los canales de desagüe y cortar el pasto sobre los estrechos pasajes entre los campos.

El arroz es cosechado en otoño. Se cuelgan las plantas para el secado y luego se desgranan. La siembra de otoño se completa justo cuando maduran las variedades precoces de la mandarina, y están listas para cosechar.

La cosecha

El Sr. Fukuoka cosecha entre 600 y 700 kg. de arroz por cada 10 áreas. Este rinde es aproximadamente el mismo producido por métodos químicos o por métodos tradicionales en su zona. El rendimiento de su cosecha de invierno es a menudo más alto que el del agricultor tradicional o del agricultor químico, que en ambos casos usan el método de cultivo por lomos o surcos.

Los tres métodos (natural, tradicional y químico) rinden cosechas comparables, pero que difieren marcadamente por su efecto sobre el suelo. En las fracciones del Sr. Fukuoka, el suelo mejora con cada estación. A través de los 25 años pasados desde que dejó de arar, sus campos han mejorado en fertilidad, estructura y capacidad para retener agua. Por el método tradicional, la condición del suelo se mantiene aproximadamente igual. El agricultor toma rendimiento en proporción directa con la cantidad de compost y estiércol que agrega. El suelo en los campos del agricultor químico se vuelve abiótico y agotado de su fertilidad nativa en un corto tiempo.

Ventajas

Una de las grandes ventajas del método del Sr. Fukuoka es que el arroz puede cultivarse sin inundar el arrozal a través de toda la estación de crecimiento. Pocas personas pensaron que esto fuera posible. Es posible y el Sr. Fukuoka asegura que el arroz crece mejor de esta manera. Sus plantas de arroz tienen fuertes cañas (tallos) y están profundamente enraizadas. La vieja variedad de arroz glutinoso que cultiva tiene entre 250 y 300 granos por panoja.

El uso de estiércol y paja intensifica la capacidad del suelo para retener agua. En muchos lugares la agricultura natural puede eliminar completamente la necesidad de irrigar. En consecuencia, el arroz y otras cosechas de altos rindes pueden cultivarse en zonas que antes no se consideraban adecuadas. Las tierras empinadas y marginales pueden ser productoras sin peligro de erosión. Por medio de la agricultura natural, los suelos dañados por prácticas agrícolas descuidadas o por química pueden rehabilitarse efectivamente.

En los campos y en los huertos están presentes los insectos y las enfermedades de las plantas, pero nunca hay devastación en las cosechas. El daño afecta solamente a las plantas más débiles. El Sr. Fukuoka insiste con que el mejor control de plagas e insectos es cultivar en un medio ambiente saludable.

Los frutales del Sr. Fukuoka no son podados bajo y espaciado para una fácil cosecha, sino que se les permite crecer en sus formas naturales distintivas. Las verduras y hierbas se cultivan en las laderas del huerto con un mínimo de preparación del suelo. Durante la primavera se mezclan y, antes de una de las lluvias prolongadas, se siembran semillas de bardana, repollo, rábano, soja, mostaza, nabo, zanahoria y otras verduras para que germinen juntas en áreas abiertas entre los frutales. Es necesario desherbar cuando las plántulas de verdura son jóvenes, pero luego que las verduras se han establecido, se las deja crecer junto con la cobertura natural del suelo.

Una filosofía

Aunque el Sr. Fukuoka no identifica su filosofía con alguna secta u organización religiosa, su terminología y métodos de enseñanza están fuertemente influenciados por el Budismo Zen y el Taoísmo. A veces también cita la Biblia y menciona puntos de la filosofía y teología judeocristiana para ilustrar sus palabras o estimular la conversación.

Considera que la agricultura natural procede de la salud espiritual del individuo. Y que la curación de la tierra y la purificación del espíritu humano son un sólo proceso y propone un estilo de vida y un estilo agrícola donde puede producirse este proceso.

Hoy en día el reconocimiento general de los peligros a largo plazo de la agricultura química ha renovado el interés en los métodos agrícolas alternativos. El Sr. Fukuoka ha emergido como el principal portavoz de una revolución agrícola en Japón.

Su palabra

¿Cómo solucionar el hambre?

"El error básico es cuando el ser humano piensa que es él el que produce la comida. Por eso utiliza productos químicos. Las cosas que se hacen para controlar el agua (presas, diques) son un error. Parar el flujo del río ensucia el agua. El agua, al fluir con las piedras, es mucho mejor... el agua se purifica. El ser humano piensa que el problema se soluciona haciendo presas, pero no hace nada para solucionar la falta de agua. Al agua la producen la cantidad de hojas que hay en el suelo. Un sitio está desierto no por falta de agua, sino por falta de vegetación. En España, en Egipto, en Libia, sacan el agua del fondo de la tierra y empeoran el problema, intentando subir el agua del fondo de la tierra. Destruyendo líquenes y hojas empeoramos la posibilidad del obtener agua. Sacamos el agua del mar para producir riqueza. Con este método creen que están controlando el agua. El trabajo que ese proceso incluye, realmente destruye la naturaleza. El hombre quema madera, carbón, uranio... el hombre cree que está creando más y más energía, pero está haciendo lo contrario. La energía no sirve para nada".

¿Qué piensa de las semillas híbridas?

"No. No utilizo híbridos, lo he intentado explicar durante 40 años. Los japoneses no lo entienden porque sólo entienden una parte del problema, no el todo. Cuando hablo del todo se convierte en grande. Cuando hablo de algo concreto se vuelve pequeño. Sesenta años buscando una buena solución, un buen método... no lo he encontrado. Si siembras semillas y le añades fertilizante desde un punto de vista puede estar bien. Visto desde todas las partes poner fertilizante puede ser un error. Se puede decir que hoy en día en la raza humana, para los que creen en la ciencia, ésta se ha convertido en una religión. Hace 60 años llegué al concepto del no hacer. La única palabra en mi cabeza ha sido MU. Todas las cosas que tienen valor realmente no existen. El conocimiento humano no tiene ningún valor, no tiene valor la separación de los colores, de algo que existe... que no existe".

¿Cómo imagina un libro para niños?

"La única esperanza de esta situación son los niños y quizá sean los únicos supervivientes. El problema está en los profesores, pues ellos pueden crear malentendidos a los niños. En una charla con estudiantes en la Universidad de Kioto, una charla de dos horas, se convirtió en una de 8 horas. El tema principal de la conversación fue que creemos que el profesor de escuela media es menos que uno de universidad. Esto es una equivocación y me llevó 20 horas explicar esto y el porqué los seres humanos son más estúpidos que los perros. El ser humano cree que tiene la habilidad de saber conocer: eso no es cierto. El ser humano tiene dos ojos, los perros dos ojos. Nosotros tendemos a pensar que vemos las mismas cosas. Los perros y los gatos ven una cosa a través de los ojos, y no hacen discriminación entre si es buena o mala... hombre-mujer. Los gatos no ven... es propio de los humanos. El ser humano cree que ha conseguido atrapar el color azul. El ser humano mira la montaña, el valle y ve cada uno de una forma separada. Piensa que conoce a cada uno por separado. Los gatos y perros ven estos elementos, pero no separados. El ser humano ha dividido la naturaleza en 4 partes, los perros las ven como una unidad. El ser humano cree que conoce la naturaleza, lo único que ha hecho es dividirla. Es como si tienes un vaso y lo rompes en 4 trozos. El ser humano toma un trozo y piensa que es la totalidad y además piensa que es más inteligente que los perros y gatos que ven la totalidad. Cree que conoce un punto, la línea... en realidad no conoce ni el punto ni la línea. Hay unas palabras de Sócrates: solo sé que no sé nada. Los seres humanos ni siquiera se conocen a sí mismos... lo único que sabemos es que el ser humano es distinto a los perros y a los gatos".

"Cuando el hombre se aleja de la naturaleza no puede sentir el corazón de la naturaleza. Cuando pensamos en recobrar la naturaleza de forma científica eso es imposible. La razón por la que hemos destruido la naturaleza es porque lo que hacemos por la naturaleza lo hacemos en nuestro propio beneficio".

"No se puede llamar progreso a lo que no sabemos como puede acabar. Podría llegar a resultados más nefastos que una fuerza superior a la bomba atómica. Si somos capaces de acabar con estos experimentos habría dinero para salvar África dos o tres veces. La investigación de la antimateria se puede convertir en la cosa más peligrosa que jamás haya existido. Es tan peligroso porque es solo antinatural".

"Hoy en día se pueden crear ratas más grandes que gatos. Se imaginan un ratón persiguiendo a un gato".

¿Qué pasa en Argentina?

En nuestro país la entrada de los OGM (Organismos Genéticamente Modificados) se oficializó durante la gestión del ingeniero Felipe Solá al frente de la Secretaría de Agricultura, quien firmó la resolución 511 para aprobación de solicitudes, el 10 de agosto del 98 a pocos días de renunciar a su cargo. Así fueron aceptados el maíz BT y la soja RR entre otros.

Durante la gestión de Gumersindo Alonso, el siguiente secretario, aquella apertura de los OGM se convirtió en avalancha. Actualmente la comida transgénica inunda nuestro mercado. La soja transgénica está en las harinas de soja que se utilizan en panadería, en la carne vegetal, en el queso y en la leche de soja, en alimentos para bebés, en jugos y helados de soja, pastillas de proteína, chocolate y barras de caramelo, margarina y aderezos de ensaladas, etc.

Otro producto que se generaliza es el maíz transgénico BT que incorpora genes de bacterias y que puede encontrarse en el aceite de maíz, en los endulzantes, en el almidón y por lo tanto se encuentra presente en el yoghurt, en los helados, en las gaseosas, en la aspirina y en todo producto proveniente del maíz.

La ignorancia frente a estas amenazas es muy grande y aún más todavía se desconoce la forma en que el mercado de los alimentos está siendo invadido por los transgénicos. Se violarían con ello los nuevos derechos que le asegura al consumidor la Constitución del 94. También los derechos del agricultor se encuentran comprometidos, ya que los transgénicos son partes de paquetes tecnológicos que niegan la existencia del pequeño productor y lo condenan a la desaparición.

Son sólo dos ejemplos...

Hoy la rata se está comiendo al gato...