28.06.2009 | La lucha por la libertad en el mundo está hoy vinculada a Internet. Sin embargo, esta novedosa idea, plasmada en redes sociales tales como Twitter, Youtube, Facebook y otras, sufre amenazas constantes.
Recientemente, el diario estadounidense 'The Wall Street Journal' denunció que la empresa Nokia Siemens Network, una sociedad conjunta de los gigantes europeos de las comunicaciones Nokia y Siemens, ha provisto al régimen iraní de tecnología para espiar las comunicaciones telefónicas y de Internet de sus ciudadanos. Ese sistema está siendo decisivo para que Teherán detecte y persiga a los disidentes. El 'Journal' cita a un portavoz de Nokia Siemens Network, Ben Roome, para avalar sus afirmaciones.
Según denuncia el Journal y publica el diario El Mundo de España, la primera información acerca de la red llegó por el blog austríaco Futurezone, que informó en 2008 que Nokia Siemens Network había instalado un "centro de monitoreo" en Irán, como parte de un contrato más amplio de telefonía fija y móvil. Hace menos de tres meses, Nokia Siemens Network vendió el "centro de monitoreo" al fondo de capital de riesgo alemán Perusa Partners.
Asegura 'The Wall Street Journal' que hasta que estalló la actual crisis en Irán, Nokia y Siemens no se preocuparon de hilar tan fino. El periódico cita incluso un folleto de Nokia Siemens Network que afirma que los equipos vendidos a Irán permiten "monitorizar e interceptar todo tipo de comunicación de voz y datos en todas las redes".
Es un hecho establecido que aun los gobiernos más “inocentes” buscan controlar al ciudadano. El atentado a las Torres Gemelas en Nueva York, conocido popularmente como el 11-S, dio en este sentido una increíble capacidad de intervención al Departamento de Estado de los Estados Unidos de América; y así, en mayor o menor medida, otros Estados han replicado el modelo al intervenir indebidamente las comunicaciones interpersonales. Siguiendo con lo publicado por el Journal, allí se afirma que la red permite a las autoridades no sólo bloquear comunicaciones, sino obtener información sobre individuos y alterarla con el objetivo de crear desinformación. Es el sistema conocido como 'deep packet inspection' (literalmente, inspección del paquete profundo), que es también perfectamente capaz de introducirse en redes sociales como Facebook y Twitter, que están jugando un papel decisivo en la organización de las protestas en Irán y en la transmisión de información al resto del mundo sobre la represión en ese país.
La conclusión es sencilla: por dinero, las grandes corporaciones y países como Finlandia, que venden al mundo su imagen de naciones “morales”, pueden infiltrar la red utilizando tecnología de Nokia y Siemens. Ello puede ser lo que explique que Irán no haya bloqueado Internet, como hizo en las elecciones presidenciales de 2005. Porque, en esta ocasión, Internet ya no es un enemigo, sino un aliado de una dictadura. En vez de un sistema para comunicarse libremente, la Red podría haberse convertido -con la ayuda de empresas europeas con base en países democráticos- en un gigantesco confidente del régimen para delatar disidentes y conducirlos a la muerte, como se está viendo en estos días.
Un ciudadano vio destrozada su casa por los avances de una obra en construcción del terreno lindero, y la justicia no lo respalda. Ya no tiene qué puerta tocar, y parece que la empresa en cuestión consiguió, simplemente, más respaldo que él. Mala suerte, parece decir el juez.
En 1998 escribí en este mismo espacio la columna que destapó la conducta del fiscal Marcelo García Berro -hoy en funciones en los tribunales federales de San Martín- respecto del consumo de prostitución. En aquel momento la ciudad estaba sacudida por la idea de un asesino serial que se ensañaba con las prostitutas, concepto que fue ampliamente difundido y aún permanece en la memoria colectiva.
Ninguno de los 26 casos ha sido esclarecido. Ni las muertas que aparecieron descuartizadas, ni las desaparecidas -incluida Verónica Chávez, nexo con García Berro- han tenido otro destino que el desistimiento de la autoridad judicial en todas las causas. El tiempo pasa, el papel se amarillea, y la conciencia débil de una sociedad que considera a la prostituta un sujeto de menor cuantía contribuye a la impunidad.
Denuncia la falta de convocatoria a la audiencia pública por parte del ejecutivo municipal para tratar el presupuesto para el aumento de tasas.