Violencia al por menor
Noticias & Protagonistas entrevistó a la coordinadora del Programa “Noviazgos sin violencia” para conocer una realidad que alarma a quienes están cerca de los adolescentes y notan los grados de agresividad que poseen. Un repaso por las relaciones que se heredan, se generan y e intentan modificarse.
La Subsecretaría de la Mujer lleva adelante su tercer ciclo del Programa “Noviazgos sin violencia”, destinado a los alumnos de escuelas locales. Noticias & Protagonistas dialogó con Lili Palmieri, coordinadora del proyecto, para que explique cuáles son los objetivos y qué se intenta lograr con los adolescentes. “Es bastante seria y grave la situación”, advierte la psicóloga que trabaja con la subsecretaria Betina Ducant. “Noviazgos sin violencia” consiste en una dramatización de tres situaciones que reflejan el maltrato entre los padres, la agresión de una chica hacia su novio y de un joven a su novia. El primer destino de este ciclo 2006 fue un colegio provincial en el que la realidad marca la agresividad de los adolescentes. “La docente nos decía que todos son violentos. Y los que no, son débiles. No había un chico que viniera con el principio de no violencia. Me consternó”, asegura esta profesional que lleva veinte años en el ejercicio de la psicología.
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Intento de paz 2006
En 2004 se puso en marcha el Programa “Noviazgos sin violencia” organizado por la Subsecretaría de la Mujer de la Municipalidad de General Pueyrredon. El ciclo 2006 comenzó el 8 de este mes en la Escuela Provincial Nº 38 de Mar del Plata,y contó con la presencia de la titular del Área, Betina Ducant. Mediante la teatralización de diferentes situaciones violentas, los adolescentes pueden notar cómo evitar el maltrato, muchas veces aprendido en sus hogares con los ejemplos de sus padres, en las relaciones con sus pares. Una herramienta muy útil en el camino del aprendizaje hacia la defensa de la no violencia entre quienes son el futuro del país. Dicho Programa está orientado a alumnos del 3º ciclo de EGB y de Nivel Polimodal,para que reflexionen acerca de las conductas agresivas que se generan en las relaciones entabladas entre los jóvenes. A cargo de las tres escenas que se presentan, y bajo la tutela de una psicóloga de la Subsecretaría, están los actores marplatenses Pablo Milei y Mónica Pari. Al finalizar la dramatización de modelos agresivos, los chicos debaten junto a los profesionales del área acerca de qué es la violencia, cómo lograr la paz y sobre los modelos agresivos vigentes en nuestra sociedad. Un último punto de la visita a los colegios es tratar de que los mismos adolescentes modifiquen las escenas para llegar al entendimiento. En una sociedad donde los patrones de violencia están a la orden del día, ir en búsqueda de diferentes formas de evitar las agresiones (y más entre la juventud) es una buena tarea que emprende la Subsecretaría de la Mujer. El ciclo 2006 recién comienza. Todavía le queda recorrer diferentes realidades marplatenses a través de los distintos establecimientos educativos que visitarán.
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La primera escena que representan los actores se denomina “génesis”. A través de seres chiquitos que van creciendo en un clima hostil por las discusiones de sus padres, dan cuenta de cómo afecta a un niño evolucionar en un ambiente donde los reproches y los insultos son moneda corriente. “Van internalizando porque, durante muchos años, el ser humano copia e imita el modelo que tiene en la casa. Eso va a formar parte de lo que luego se va a instalar en cualquier tipo de relación y en los ámbitos en que vaya desarrollándose”, dice Palmieri. Según la licenciada, “no hay que olvidarse de que los chicos tienen antenas parabólicas y reciben todo aunque se hagan los distraídos”. La importancia de la primera escena radica en que la génesis, desde el punto de vista clínico, es una de las bases más fuertes que tiene el ser humano para instalar una forma de vinculación agresiva. El segundo acto refleja a una mujer que tiene una fuerte dominación sobre un novio “sumiso y subordinado”. “Lo incapacita, lo descalifica, lo denigra”, enumera Palmieri, demostrando que la violencia también se esconde en formas muy sutiles que, a veces, se vuelven imperceptibles pero no por ello menos preocupantes. “En la tercera, el muchacho es muy psicópata, muy manejador, muy seductor, pero lleva a la chica a acomplejarse. Ella cae en la obediencia total”, describe la psicóloga, que desde 2003 colabora con la Subsecretaría. Desde el Área de la Mujer se hace hincapié también en el hombre maltratado así como en “las dos caras de una misma moneda”: el dominante y el débil. “Parece confuso, pero un chico es como una esponja que está absorbiendo los dos modelos, el débil y el dominante. El misterio está en por qué se identifica con uno o con otro”, explica a N&P. Los jardines de infantes pidieron que este Programa sea llevado a sus aulas con la intención de destinarlo a los padres. “Es una etapa ideal para que ellos vean que están instalando modelos y que lo más seguro es que los hijos lo instalen en sus futuras relaciones”, afirma sin descartar la implementación del pedido. Una vez finalizada la dramatización, se realiza un debate en el que se habla de respeto y en el que se remarca el derecho a la dignidad humana. “La cosa es decirles: ‘Despierten. No son objetos. Son personas y, por eso, son dignos de respeto’. Que se pregunten cómo los tratan. ¿Me están maltratando, descalificando, faltando el respeto porque me ponen en una situación de inferioridad? Primero deben distinguir, porque si así lo hacen, pueden poner límites”, indica Palmieri. La hipótesis sobre la que se trabaja es que la violencia se ha seguido desarrollando en el mundo porque ha existido una forma engañosa de justificarla”. “Siempre escuchamos decir: ‘Y, el papá tiene mucho carácter’; o ‘El profesor es muy temperamental’. No. Hay que llamar a las cosas por su nombre. No es que tenía mucho carácter o era temperamental, era una persona violenta. Yo hablo de hipocresía, una palabra dura, que nos hizo educarnos bajo la consigna de: ‘No mientas, pero disfrazá las cosas’. De ahí que existan las relaciones de poder creadas por personas sumamente inteligentes que tienen el goce perverso y morboso de apoderarse de otras personas”, agrega. “El porcentaje de chicos que repiten modelos de violencia de sus casas es alto”, dice sin vueltas. “Es muy posible que esos chicos no sean libres para crear un sistema diferente. Lo que más vemos es que sí se repite”, añade. La “parte del milagro” llega cuando los chicos realizan la “reparación de las escenas”. Esto consiste en detectar las acciones violentas y crear acciones que conduzcan a la paz. “Nos sorprendemos de las estrategias hacia la paz que los chicos nos transmiten. Siempre surge la alegría de que si vos agitás un poco a ese chico y lo ponés en una situación de identificación, puede hacer surgir la ética hacia el amor, hacia la paz, hacia el bienestar, hacia el cuidado, hacia la protección desde ningún lugar de desigualdad”, resalta Palmieri. Violencia versus paz. Hogares agresivos versus parejas con buen diálogo. Chicos violentos versus hacer nacer el amor en una pareja basándose en el respeto. Ésa es la lucha que plantean desde la Subsecretaría intentando despertar la conciencia de que otro tipo de relaciones es posible.
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