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A los tiros. El tema está lejos de ser un chiste. La información con
que contaba el titular de Inspección General, Claudio Gómez, fue
acertada: se estaba preparando un incendio en el basurero municipal, y
podría haber ardido por semanas y así generado una catástrofe ecológica
de proporciones en la ciudad. La fuente que alertó al funcionario
comunal fue extremadamente precisa: “son tipos pesados contratados por
un empresario para armar una gran fogata, tengan cuidado”. Vaya si
había que tenerlo: a la orden de alto dada por la policía, los
mercenarios incendiarios la emprendieron a balazos contra los azules y
los inspectores municipales. Gómez jura que el nombre del empresario
que le susurró la voz en el teléfono sólo lo va a decir ante el fiscal
que intervenga en la IPP en cuestión. Nuestras fuentes sostienen que el
empresario de marras es un viejo conocido de la comuna con intereses
concretos en el tema basural.
Dedicada: La defensora oficial de Carolina Villarino —ex empleada del
TOF y consorte de Facundo Capparelli—, de apellido Muniagurria, es una
señora de lo más dedicada. A diferencia de sus colegas de la Defensoría
oficial, pide a diario la causa “Jatum y otros sobre narcotráfico”, y
solicita copia de todo, especialmente de toda acción en el expediente
que provea el abogado Mariano Romero. Muniagurria, que comparte cátedra
con Mario Portela en la Facultad de Derecho, aparece en esta historia
como una suerte de “correcopiaidile”, o cartero de los integrantes del
Tribunal. La ecuación es rara: Muniagurria defiende a Villarino,
Portela es juez del TOF. Muniagurria es colega de Portela en Derecho;
Portela denuncia a Capparelli, esposo de Villarino, por más faltantes
de droga en custodia del Tribunal, y todos comparten espacios comunes y
jornadas de trabajo. Mmmm. Pero por poco tiempo más, según parece,
puesto que la confirmación de la situación procesal de Villarino le
impondría al tribunal tener que suspenderla en sus funciones antes de
que concluya el mes de junio. Veremos.
Tremenda
denuncia. Una denuncia presentada hace horas en una fiscalía de este
Departamento Judicial pone en negro sobre blanco la miseria humana de
uno de los principales fogoneros de las acusaciones contra el profesor
Fernando Melo Pacheco. Quien fuera concubina de Martín Adrián Bassani
lo ha denunciado por la violación reiterada de una de sus hijas. La
denuncia, que fuera recepcionada en sede policial por la teniente
primero Yvone Yagusz, abunda en detalles terribles que colocan a uno de
los principales activistas de las marchas de las caretas, de cara a su
propia inmundicia de aquí en más. Se esperan novedades, muchas, prontas
y difíciles.
Paseíto. Son ellos dos hombres de aspecto
serio, circunspecto; cualquiera que los vea podrá advertir
inmediatamente en sus rostros la intensidad de los temas que los
acucian. El asesor “ad hoc” de las fiscalías de Delitos Económicos, el
concejal Héctor Rosso, anduvo de caminata con el fiscal general adjunto
a cargo de una de esas fiscalías, Juan Manuel Pettigiani, luego de
frugal tendida gastronómica en “La Piazzetta”. ¿En qué charla andarían
el pasado miércoles 14 a eso de las 14.45? ¿Evaluando la conveniencia o
no de hacer algo para terminar con los capitalistas de juego
clandestino, ésos que con el producido del juego, en algún caso, bancan
la droga en Mar del Plata? ¿De eso hablarían?
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