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A drogarse que no es delito (II)
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A drogarse que no es delito (II)
Cada vez son más los funcionarios judiciales que dictaminan que la tenencia de estupefacientes para consumo personal no es delito, contradiciendo desde la Constitución Nacional hasta el sentir de la mayoría de los argentinos. Una problemática de por sí complicada que se suma a las tantas que ya atraviesa nuestro país. Y nos “atraviesan” como sociedad.
En la medida de lo posible, desde este medio buscamos darle continuidad a todos los temas, en especial a los que no están en la tapa de los diarios. Por caso, en la edición Nº 438 ya nos hacíamos eco de esta cuestión, en el artículo que originalmente poseía el título que hoy vemos repetirse. Como se puede imaginar, continúa la despenalización de facto de la tenencia de droga. Pero a no desesperar. Así como cada vez más jueces e integrantes del Poder Judicial parecen plegarse a esta ideología, también surgen más voces disidentes. Alguien que también se enfrenta de las más diversas formas a esta nueva “moda” es Claudio Izaguirre, presidente de la Asociación Antidroga de la Argentina. Aunque quizás no haya problema con el consumo, sí lo sigue habiendo con el tráfico. Izaguirre, entre otras cosas, nos confirmará que son inminentes las sanciones a los responsables del faltante de cien kilos de droga de la bóveda del Tribunal Oral de Mar del Plata. Por más que el juez Roberto Falcone se comunique con todos los medios para intentar negarlo.
N&P: - ¿Qué análisis hace de esta legalización formal de las drogas y las propuestas de debatir su aprobación? C.I.: - Es realmente preocupante. Una encuesta realizada el año pasado mostraba que el 84% de los argentinos estaba en contra de la despenalización. Es decir que no hay un debate, sino el monólogo de un sector que como no pudo hacer las cosas a través del Congreso Nacional, porque los diputados que representan a los argentinos no quieren despenalizar las drogas, encontraron el vericueto de hacerlo a través de la Justicia. En ese sentido, estoy buscando la manera de protestar internacionalmente por lo que se está haciendo.
N&P: - ¿De qué manera? C.I.: - Tenemos firmado un tratado internacional en Viena, de 1988, que habla específicamente sobre la tenencia, sobre el tránsito de droga. Y hoy se está echando todo eso por tierra. Un tratado internacional tiene carácter de Ley Constitucional, está por encima de una Ley Nacional. Y una Ley no puede contravenirla, ni siquiera un fallo de Cámara puede hacerlo. O la Argentina se sale de Naciones Unidas o nos atenemos a los tratados firmados, más allá de que algún grupo de jueces que han estudiado con Eugenio Zaffaroni desee hacer algún experimento científico de la cosa judicial.
N&P: - ¿Estamos frente a una ideología que evita emitir condenas, sin importar el delito? C.I.: - Hay un pensamiento extraño del propio Zaffaroni que dice que en realidad los problemas sociales los tiene que rever la sociedad y no la Justicia. Recuerdo un fallo del actual juez de la Corte Suprema en el que le traen a un joven que había robado un auto y él, como estaba en la vía pública, consideraba que el vehículo se hallaba abandonado. Consideraba que el joven no había cometido un delito, simplemente había tomado algo que estaba abandonado. Esta idea de la cosa científica hace que estas cuestiones provoquen muertes, y me refiero en particular a la tenencia de drogas. Este tipo de mirada judicial hace que el vendedor minorista, el dealer, quede liberado y la familia no pueda denunciarlo porque hay una orden judicial no escrita que le dice a la policía ‘a mí no me traiga vendedores minoristas, no queremos trabajar’. Lo que va a suceder es que va a haber un grupo de padres que empezará a matar vendedores de drogas. Si la Justicia no protege al ciudadano, éste tiene que hacer Justicia por mano propia, y si hay alguien que le está vendiendo pasta base al hijo, en algún momento algún padre con un poco de sangre va a tomar un arma y saldrá a matar vendedores.
N&P: - ¿Por qué llegamos a esto? C.I.: - El problema son los límites. El Estado debe poner límites y, si no lo hace, la gente termina haciendo lo que quiere, desde cruzar un semáforo en rojo a situaciones como éstas. Se nos va de las manos porque gente como Zaffaroni no cree que el Estado tenga que poner límites. Recordemos cómo se comportaba antes un chico en el colegio. ¿Se acuerdan cuando nos mandaban a Dirección y llamaban a nuestra madre? Ella se ponía a favor de la maestra y de la directora, y teníamos una sanción. Hoy, la madre está del lado del niño y, tal vez, hasta se ‘va a las manos’ con la profesora. Como sociedad, vamos a tener que hacer algo para ponerle algún tipo de límite a lo que se intenta decir desde la Justicia nacional. La droga ha avanzado mucho y muy sueltamente a lo largo de toda la República.
Narcojueces en peligro
N&P: - ¿Es posible que los jueces teman hacer uso de la autoridad en rechazo a la mala aplicación de la misma durante el proceso? C.I.: - Tal vez la Justicia pretenda dedicarse a la venta de drogas.
N&P: - Eso ocurrió en nuestra ciudad. ¿Acaso no se estaba tramitando la incorporación del juez Falcone al Consejo de la Magistratura? C.I.: - Me deja perplejo. Estuve reunido con el doctor Beinusz Smukler, que tiene en sus manos la causa, quien me decía que habían reunido suficientes pruebas para definirlo en los próximos días, tal vez de una manera muy dura y no querida para él como abogado. La situación era muy complicada para los tres magistrados de Mar del Plata. Más allá de que algunos de ellos son amigos de Zaffaroni, él tuvo que dar un paso al costado. Tanto que cada principio de año ha ido a Mar del Plata a dar algún tipo de curso y ahora no lo ha hecho para no estar cerca de estos jueces.
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