Mar del Plata, 07 Enero 2009

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Selección cosmopolita

por Matías Frati

El Mundial nos permite analizar cómo se distribuye el poder económico en el fútbol. Algunos dicen que la FIFA es la dueña del negocio. Pues hay un nuevo exponente que amenaza con quedarse con todo: es el magnate ruso Roman Abramovich, el hombre más poderoso en el negocio de la redonda. 

El Chelsea británico, equipo de su propiedad, es el que más jugadores seleccionados tiene en los 32 representativos que compiten en la Copa del Mundo. El cosmopolita equipo inglés no sólo tiene la mayor cantidad de exponentes en selecciones internacionales, sino que también coincide con que muchos de ellos son los mejores en cada puesto y casi la totalidad son las figuras de cada selección.

Pruebas a la vista

En la Argentina, en varias oportunidades, se relativizó la importancia que el empresario petrolero tiene en el contexto del fútbol internacional. Incluso, y de manera socarrona y exagerada, se opinó de él como si fuese un personaje pintoresco, un excéntrico devenido en caprichoso ricachón con aires de dirigente deportivo.
Pero hay mucho más que eso. Abramovich no pretende ser dirigente sino propietario. Y en ese proyecto económico que se llama Chelsea supo combinar el poder que le otorga el dinero con el buen gusto a la hora de seleccionar talentos y ponerlos al servicio de su conjunto.
¿Cómo se puede medir esto? Simplemente con la enumeración de los 16 jugadores del Chelsea que juegan el mundial con diferentes camisetas: Crespo (Argentina), Drogba (Costa de Marfil), Cole, Lampard, Bridge y Terry (Inglaterra), Robben (Holanda), Makelele y Gallas (Francia), Essien (Ghana), Maniche, Ferreira y Carvalho (Portugal), del Horno (España), Huth (Alemania), y Cech (República Checa).
Hoy en día el fútbol tiene en el Chelsea a un claro dominador económico. Ni el Barcelona de Messi y Ronaldinho, ni el Milán de Cacá pueden igual el poderío del conjunto británico que, además, es el más caro del mundo.
La gran pregunta es ¿qué sucedería si la FIFA permitiese a este equipo desafiar al campeón del mundo en un partido a finish, para dilucidar cuál de los dos es el mejor? Evidentemente esto no se concretará, pero la respuesta sería sencilla: el Chelsea, aun descontando de su equipo las figuras que tuviera en la selección campeona, sería el máximo favorito a vencer en ese partido.
Estamos frente al seleccionado del mundo. El equipo inglés tiene a todos aquellos jugadores que desea y se le abre una lista de espera importante con Carlos Tevez (jugador del Corinthians de Brasil que también pertenece al magnate europeo), o el goleador ucraniano Andreiy Shevchenko (que, aunque disputó su última liga con el Milán, ya es jugador del bicampeón inglés).
Muchas veces hemos hablado de la disparidad en el deporte, y hemos escrito sobre la desigualdad dentro de una misma disciplina, pero nunca ha quedado tan expuesto como en esta oportunidad. No quiero decir con que esté bien o mal que así sea, simplemente es que así son las cosas.
El seleccionado cosmopolita es el Chelsea. Nos guste o no, otra vez el poder económico generó un fuerte desequilibrio en el fútbol. Tanto, que ese elenco sería capaz de poner en ridículo hasta al propio campeón del mundo, cualquiera fuese.

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