|
Se siente… y no se siente
|
por Amelia Ambrós
|
“Ná te debo, ná te pido. Me voy de tu vera, olvídame ya” Comienzo a escribir este artículo a una hora de que los Pumas le ganaran a Escocia para meterse en la semifinal a pura garra felina. Estos muchachos han creado un clima y una expectativa que alcanza hasta a los que ignoramos todo del rugby. En cuanto a otras expectativas y climas… ¿sólo faltan 20 días para las elecciones?
Por una vez, el argumento del triunfalismo argentino creo que no aplica. Desde el primer partido de los Pumas, todos esperábamos que les dieran la biaba. Y pasa cada vez que los muchachos salen a la cancha. Quizás sucede porque los jugadores mismos se encargan de bajarnos de la extravagante idea de que “semo lo mejore”, señalando las virtudes de los competidores. Ese respeto por el antagonista -y corazón que ponen- es lo que ya los convirtió en un equipo entrañable para la historia del deporte. Capaces, preparados, dedicados, íntegros, sencillos, honestos, equitativos… ¿Cómo no los vamos a admirar y a recordar como un gran equipo, ganen o pierdan? Pena grande que esas virtudes hoy las encontremos sólo en un equipo de rugby, cuando deberían brillar en toda agrupación. Deportiva o no. Pero así va la cosa. Hay clima de rugby…
De elecciones, no
Pese a la insistencia en publicar encuestas, sondeos y titulares con controversias entre candidatos en los medios, la mayor parte de la población está indiferente. Los programas políticos cayeron en su rating más bajo, los únicos interesados en discutir son los aspirantes a los cargos; la gente ni mira los carteles de las fotos sonrientes y, si los ve, no reacciona salvo con un gesto de hartazgo. Las propagandas y los fragmentos de los discursos que oímos en los noticieros son tan obvios como patéticos: cada candidato está preocupado por la seguridad, la educación, la salud, la justicia, la economía, la ecología, los pobres, los ancianos y los niños. Sí, como el resto de la Argentina. Propuestas de los postulantes sobre soluciones acerca de esos temas: ninguna, ¡0 al Assss! ¿Entonces, muchachos? ¿No las dicen para que no las copie el adversario? ¡Mirá que te vuá creer...! Nadie puede copiar nada a estas alturas, porque se supone que cada partido tiene equipos de expertos -capaces, preparados, dedicados, íntegros, sencillos, honestos, equitativos- que desde las elecciones anteriores viene preparando los planes estratégicos para llevar a esta “república” a buen puerto, como los Pumas a la semifinal del campeonato mundial de rugby. ¿O no es así?... ¡Ay, caramba!
“Me mentiste, me engañaste…”
¡Y eso que nos habíamos amado tanto! Pero veinte años de fidelidad respondida con traición -como lo saben los matrimonios, las amistades y las sociedades en que uno es honesto y el otro engaña-, terminan mal. La indiferencia es el mejor de los casos; el peor es la bronca que se trasmite de una generación a la siguiente. La relación entre el votante y los políticos implica una sociedad contractual en la que cada cual tiene que hacer lo suyo. Los políticos se unen en partidos que proponen una plataforma electoral, y después la cumplen. Los ciudadanos eligen a partir de un proyecto, para que se cumpla. Por si algún joven me lee, le explico que eso que se llama “plataforma” -y que él nunca vio ni en figuritas-, es la propuesta sobre qué piensa y cómo va a actuar el partido en economía, seguridad, relaciones internacionales, etc., etc… Se hacía pública por lo medios (y hasta la entregaban casa por casa) con la suficiente anticipación, para que el votante pudiera cotejar y elegir en consecuencia. Hoy abrí Internet -páginas de la Argentina- y puse: “plataforma electoral nacional 2007” y no me dio nada. Sacándole “nacional” me dio nueve: varias provinciales y una de Michoacán. O yo no sé nada de geografía, o eso queda en México… Inquieta, busqué otra otras maneras de llegar y encontré un sitio: www.fiscaldemesa.com.ar/archives, donde parecía que estaban las plataformas en PDF, pero no pude bajarlas…En cambio, vi mucha propaganda de gente hablando pestes de los adversarios. Porque, a diferencia del rugby, al contendiente político no se lo trata como un competidor, sino como un enemigo. De fair play, ni hablemos… Por otra parte, ¿cuánta gente accede Internet? Y si van a publicar las plataformas en los medios, ¿cuándo lo harán? ¿Una semana antes? ¡Buen tiempo para una decisión meditada, muchachos! Otro sí pregunto: ¿cómo les hicieron saber su plataforma a la gran mayoría de analfabetos que pueblan nuestro país?
Un pizquín de historia cercana
No me remontaré a antes del 70 para hablar de la traición de los políticos que nos convirtieron en indiferentes, aunque bien podría por memoria personal, pero no hay demasiados que lean historia. Comenzaré con los 80. Alguna vez, de desesperados que estábamos por la dictadura, votamos por una consigna: “Con la democracia se come, se vive y se educa”. Se vivió como se pudo. Pero el resto no, Congreso Pedagógico y Plan Austral mediante. Después vino la hiper y todo se fue al carajo. Se escuchó la célebre frase del difunto Pugliese: “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”. Frase de la que todavía se agarran los pseudo intelectuales progres a la violeta, para hablar de “la traición de la clase media”, que piensa sólo en el dinero. ¡Sí, queridos, sí! Pensamos con el bolsillo que llenamos fatigosamente laburando como presos para precavernos de una jubilación de hambre, para poder ayudar a nuestros hijos y porque nos lo ganamos en buena ley… En este mundo, movido por el dinero: “prima mangiare, dopo filosofare”, y si no, que te lo cuenten los chicos de la villa con el estómago vacío, que ya existían en el 60. Dije sesenta, porque la villa no es un invento posterior a la caída del muro de Berlín. Mi viejo -entre otros trabajos simultáneos-, era cobrador de una empresa que vendía a crédito, y me llevaba a las villas miserias a cobrar en su motoneta. Lo hacía para que yo conociera el ambiente de la pobreza absoluta. Yo tenía diez años: 1960. Ya estaban y venían desde bastante antes. No las crearon los aciagos 90. Fines del 80, vino la consigna vacía por excelencia:”Síganme, no los voy a defraudar”. Fue votada por todos los desesperados a los que nadie puede criticar, y por los tipos que sabían lo que se venía y lo aprovecharon. Unos años falseados sin inflación y otra vez la ilusión. Entonces quisimos volver a la república. La mentira de los políticos, otra vez, nos mandó lejos. Mucho más de lo pensado: corralito, corralón… Emigrados, muertos por desesperación, muertos por desesperanza. La impotencia de los cacerolazos: otra vez la clase media traidora, según los intelectuales progres. ¿Habría que haber puesto bombas para ser héroes? Los ahorros de años de laburo perdidos por creer en los políticos. ¿Traidores los ingenuos que sólo golpearon cacerolas? Mi querido intelectual progre: ¡pensá antes de hablar, y contame quién te avisó para que zafaras! ¿Los gustos de las medias que chupás, cambian con cada gobierno? Vos estás comprometido (con el gobierno de turno). En cambio, para mí, como para la mayoría…
“Tanto monta”
O sea: lo mismo da. Por eso no hay ambiente. Pero basta; quiero terminar con un tema tan triste. Así que voy contarles el origen de la expresión que encabeza este apartado. Fernando de Aragón tenía como lema “Tanto monta”. Se supone que el mismo aludía a la tradición sobre Alejandro Magno quien, enfrentado con el nudo gordiano –del que se decía que quien lo desatara conquistaría el Asia-, en lugar de desanudarlo, lo cortó con su espada. Así, la expresión significaría que para lograr un fin, da lo mismo el medio que se use. Las palabras estaban escritas alrededor del escudo, por lo que podían leerse “tanto monta” como “monta tanto”. Fernando y su mujer, Isabel de Castilla -los conocidos Reyes Católicos- gobernaron ambos con mano de hierro; por eso el pueblo español, siempre zumbón, creó una coplita que decía: “Tanto monta, monta tanto/ Isabel como Fernando”. Simpático, ¿no?
|