Mar del Plata, 21 Noviembre 2008

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¿La crisis internacional puede afectar al campo?

Sacudones externos

por Beatriz Adela Rusos

Varios economistas profesionales encontraron que el principal mecanismo de transmisión de una probable crisis internacional sobre nuestra economía residía en la evolución de los precios de los commodities. Otros opinan que la crisis económica de Estados Unidos no afectará demasiado a estos precios. Sin embargo, advierten que la rentabilidad del productor argentino podría verse afectada ante esta situación.


En épocas en que nuestro régimen económico era absolutamente dependiente de la entrada de capitales y de la colocación de deuda a cualquier precio, sufrimos potenciados todos los sacudones financieros internacionales, desde los efectos Tequila y Caipirinha hasta las crisis del sudeste asiático. Ahora, aunque seguimos atados al mundo, las consecuencias son diferentes.
Una desaceleración en la economía o un período recesivo en la principal potencia mundial se sentiría en la demanda en general; sin embargo, no tiene el mismo impacto sobre todas las demandas. Según los datos de “Intercambio Comercial Argentino”, en el 2007 cerca del 70 % de lo que se exportó fueron commodities, o casi. Una cuenta rápida muestra que una caída del 10 % en los precios significaría una merma de unos 4000 millones de dólares.
Pero es probable que los productos no relacionados con la alimentación vayan a tener un cimbronazo más fuerte que los granos. Ante una recesión, posiblemente caiga la demanda de productos de mayor valor agregado, pero no de igual manera o en la misma proporción que los de la soja u otros productos agropecuarios.
El principal factor alcista de los commodities es la alta demanda de países como China e India, que han hecho elevar notablemente los precios de la soja en los últimos tiempos.
El nivel de precios que alcanzaron los commodities es tan alto que lo que se estaría viviendo ahora sería una corrección en un mercado absolutamente alcista. Si los granos retrocediesen 50 o 70 dólares, nos encontraríamos con los mismos valores de hace dos años; en el 2006 todo el mundo estaba conforme con el nivel de precios.
Con respecto a la soja, el principal producto agrícola de exportación, la Bolsa de Comercio de Rosario estimó que será difícil que la campaña 2007/2008 pueda superar el nivel de producción de la anterior. Es cierto, hay una mayor superficie destinada a la soja, posiblemente medio millón de hectáreas más en el nuevo ciclo, pero se tendrán que alcanzar rendimientos excelentes para superar los 48 millones de toneladas anteriores.
El 73% de la capacidad de procesamiento de las fábricas de aceites a nivel nacional se localiza en torno a la ciudad de Rosario: por los puertos que se encuentran sobre el Paraná se embarca el 96% del aceite de soja y el 96% de la harina y el pellets de soja que produce el país.
Como principal producto de la economía argentina, en la última campaña su siembra llegó a 16.150.000 hectáreas con rindes excepcionales, promediando los 2.970 kilos por hectárea. Estas ganancias agrícolas seguras traen aparejadas decisiones que en otro momento hubiesen sido impensables. En el paisaje de muchos campos antes ganaderos ahora todas las hectáreas serán para la agricultura, con la soja y otros cultivos que vienen conquistando terreno sin pausa.
La constante intervención del Gobierno en el sector, los cambios en las reglas de juego y la preocupación por más medidas adversas llevaron a muchos criadores a tomar ese camino. El atractivo de la agricultura, que en una hectárea deja un 100 % más de ganancia que la ganadería, es muy fuerte. La única puerta que queda apenas abierta para este rubro es algún negocio puntual, pero no como venía ocurriendo hasta ahora en muchos sitios, con las vacas en el mismo campo.
En la zona sur de Córdoba, que supo ser 80% ganadera y 20% agrícola, hoy esos porcentajes se invirtieron. Según un estudio de Daniel Rearte, especialista del INTA, en los últimos 14 años la ganadería perdió once millones de hectáreas en la pampa húmeda. En 1989, 250.000 explotaciones tenían ganado bovino; para el 2003 el número de establecimientos con la actividad había bajado a 190.000.
Las intervenciones del Gobierno en los últimos años, con cierre de exportaciones y precios máximos para la hacienda, aceleraron la fuga de productores a la agricultura. Pese a esto, el mismo estudio muestra que en los últimos tres años el stock nacional habría aumentado 1,5 millones de cabezas. Milagros de la productividad del hombre de campo argentino.
Se requieren años para buscar alta producción en carne, pero pocos para salir de una actividad como la de invernador; se deja de comprar hacienda, se termina con lo que está en el campo y listo. El siguiente paso es hacer agricultura en la mayor superficie posible.
Por otro lado hay gente que con decisiones opuestas afirma que gana dinero. Hay una empresa cordobesa que multiplica por cuatro el valor de los granos que compra, al convertirlos en huevos y carne de cerdo. De 2002 a 2006, la faena porcina argentina mostró una impresionante recuperación al pasar de 2 millones a 3 millones de cabezas. Los datos de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario indican que en el 2007 la faena creció, como mínimo, un 10% respecto del 2006.
También la producción de carne aviar viene creciendo a tasas descomunales, con una faena que saltó de 261 millones de cabezas en 2002 a 450 en 2006, y cuyo crecimiento siguió el año pasado. Otro tanto ocurrió con la producción de huevos. Son fábricas de proteínas animales cuyo insumo son los productos de la fotosíntesis vegetal.
La razón de este aumento puede buscarse en varios factores: el crecimiento de la economía argentina y la recuperación del consumo, la situación sanitaria, el tipo de cambio y la política macroeconómica. Es que, justamente, las retenciones que gravan a la producción primaria hacen que el grano sea más accesible para los transformadores, cuyo consumo viene in crescendo.
El consumo interno de carne fresca porcina pasó de 3 a 5 kg por habitante por año, según los datos que maneja la Asociación Argentina de Productores Porcinos, sobre todo gracias a la mejora en la calidad del producto (más libre de grasas que en tiempos anteriores). Y como la Argentina accedió al status de país libre de Peste Porcina Clásica y ahora puede entrar en las ligas mayores del comercio internacional, por medio de la AAPP muchos productores están sondeando la posibilidad de armar un grupo exportador para aprovechar el buen momento.

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