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Picadas clandestinas
Rápido y furioso
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por Matías Frati
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Las picadas ya son un delito tipificado por el Código Penal. En Mar del Plata, es común ver autos del tipo tunning reuniéndose en la rotonda del Golf Club para luego empezar con las carreras. También lo hacen algunos vehículos menos sofisticados, en el camino viejo a Miramar. Ante esta realidad, la Comuna no puede hacer más que secuestrar los coches, pero ahí parece estar su límite.
Las picadas dejaron de ser un secreto a voces, como lo eran a principio de los años noventa. Ahora se publican en Internet los días y fechas en que se realizan. Las oficiales, claro. Pero también se comunican por diversos medios las picadas clandestinas: avisos en los postes de los árboles, mensajes de texto, cadenas de e-mail. Todo vale cuando se trata de dar a conocer lugar y hora del evento. Y allí van los participantes y los curiosos, porque hay de todo en la viña del Señor. Hace pocos días la Comuna realizó un mega operativo que terminó con el secuestro de 80 autos y 12 motos. Todos señalados como parte integrante de una convocatoria para “picar” y “tirar” desde Juan B. Justo hasta el desvío al INIDEP, y viceversa. El resultado podría señalarse como “positivo”, por lo menos en cuanto al efecto mediático. Pero estos operativos no resolverán el problema, cuyas causas están arraigadas en los jóvenes: el vértigo, el riesgo y la adrenalina que generan las carreras son sensaciones que los pibes buscan para extender la noche y disfrutar –extrañamente- su juventud. Claro, el efecto mediático debería servir para intentar desalentar la convocatoria. La sanción de secuestrar el vehículo e imponer multas también debería ser un elemento disuasivo para los velocistas. Pero hay dos conflictos: el primero es que la mayoría de los afectados por el operativo –los muchachos de las picadas- no lee los diarios, el segundo es que la multa es un elemento punitivo pero no vinculante al individuo. Ergo, al pagar y retirar el auto el implicado sigue conduciendo por la calle sin que se pueda extender el castigo a la inhabilitación de su licencia de conducir. Entonces hay grandes posibilidades de que reincida en la conducta.
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Grandes resultados
El último procedimiento del pasado fin de semana fue el que obtuvo saldos más importantes para los agentes municipales. Como se dijo antes, se secuestraron 80 autos y 12 motos. El operativo reunió a agentes del cuerpo de Transporte y Tránsito de la Comuna y de distintos cuerpos de la policía local. Al respecto, el subsecretario de Control de la Comuna, Fernando Caamaño, explicó que como ocurre en cualquier tipo de procedimiento, “la causa se remite al Tribunal de Faltas y los jueces, de acuerdo a los antecedentes de cada uno, decidirán en consecuencia las multas a aplicar y las accesorias que le caben a cada infractor”. Para los municipales no parece ser el operativo de final de temporada sino todo lo contrario: “vamos a seguir trabajando en este sentido, de manera de bregar y lograr la seguridad vial que los marplatenses y la gente que nos visita se merecen”, afirmó el funcionario. Por su parte, el inspector de la Policía Distrital Mar del Plata, Gustavo Salvá, comentó que los autos serán verificados para saber si alguno tiene pedido de secuestro. “Estos vehículos, en las generalidades de los casos, utilizan autopartes que pueden ser productos de distintos ilícitos ocurridos. Hay tres peritos verificadores y diez uniformados en el lugar para controlarlo y hacer cesar definitivamente esta problemática en la ciudad”. Además, el jefe policial recordó que se registraron “algunas escenas leves de violencia, que fueron totalmente sofocadas por el personal de Infantería”. En ese contexto, un oficial de policía fue agredido por los infraccionados pero no hubo que lamentar saldos importantes.
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Hecha la ley
Los parlamentarios argentinos han evaluado el problema, que no es exclusivo de Mar del Plata sino que se registra en muchos otros lugares. Principalmente en las ciudades “grandes” donde las convocatorias son más frecuentes. Y decidieron incorporar al Código Penal un artículo por el cual se penaliza a los automovilistas que sean sorprendidos en “picadas”. Debería entenderse por “picadas” la realización de una conducta coincidente entre dos o más personas que, al comando de un vehículo, deciden coincidir en llegar primero a un punto distante. Claro que si se dan estas situaciones lo primero que debe suceder es que esos vehículos superen el límite de velocidad establecido por las normas de tránsito. ¿Cuál es la sanción que establece el Código Penal? Prisión de 6 meses a tres años para los que fueran hallados culpables de esta conducta. A la vista está la gran contradicción del legislador: sancionar una norma con carácter punitivo que va a generar la excarcelación para el imputado. Entonces el efecto de la norma se volverá en contra de la misma ley, ya que si una persona fuera juzgada por ese delito y gozara de su excarcelación, el primer reclamo será contra el sistema de justicia.
Lugares varios
Hace varios años el punto de encuentro era el Acceso Norte a Mar del Plata, tomando como referencia un restaurante ubicado frente a la costa, a pocos metros de Constitución. Pero ese sitio se volvió muy previsible. Las “picadas” de a poco fueron erradicadas de ese lugar, yéndose hacia la zona sur. Hoy en día hay dos grandes puntos de convocatoria, que fluctúan según el riesgo de que se realicen operativos. El camino viejo a Miramar es uno de los sectores más elegidos. Allí se congrega los fines de semana más de un centenar de autos de todo tipo. Los resultados de las carreras se pagan con apuestas. Algunos han llegado a jugar sus propios coches, al igual que en las películas. El otro lugar donde se reúnen muchos automovilistas es la rotonda del Golf Club. Allí el nivel es diferente, dicen que un poco más selectivo que en el camino viejo a Miramar. Se nota por los autos, parecen más lujosos y costosos. Sin dudas hay un común denominador: no existen diferencias sociales que impidan la realización de este tipo de eventos. Todos se juntan para disfrutar de su pasión por la velocidad y el automovilismo.
Las oficiales
En el autódromo fueron promocionadas durante mucho tiempo las “picadas legales”. Sin embargo, desde la sanción de la ley y su incorporación al Código Penal existen dudas acerca de la continuidad de dichos espectáculos. Por supuesto que en ese sitio las cosas son diferentes: hay organización formal, se exigen distintas medidas de seguridad para poder correr y normas que los conductores deben cumplir. Si no lo hacen, rara vez pueden poner sus autos sobre la cinta asfáltica. Tal como se puede analizar, Mar del Plata sufre el fenómeno de las carreras nocturnas en la calle desde hace mucho tiempo. Y sus consecuencias han sido importantes, ya que existen varias víctimas de este tipo de episodios. El problema no es de índole local pero los municipios tienen parte de las soluciones, toda vez que deben aplicar la Ley de Tránsito provincial con el poder de policía. Aunque la contradicción se genera cuando se cae en la cuenta de que ninguna municipalidad bonaerense puede, por sí sola, ser la encargada de terminar con esta situación. Mar del Plata, la ciudad que pretende tener una oferta turística ordenada durante todo el año, merece que el Gobierno provincial ponga en caja este tema. Porque la falta de solución genera inseguridad para los automovilistas que pasean por los sectores costeros. Y porque esa inseguridad genera incertidumbre y aleja a la gente.
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