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Hay tres poderes básicos en una Nación y deberían ser independientes. Pero, ¿hasta dónde se cumple? Aun en un tiempo en el que se pretende demostrar pulcritud al respecto, quienes cuestionan tienen argumentos más que válidos para sospechar.
La palabra justicia viene de justo, es una obviedad pero pareciera que muchos no lo recuerdan. El kirchnerismo dio buenas señales al formar una Corte Suprema de respetados constitucionalistas, pero se guardó una carta en la manga con la modificación del Consejo de la Magistratura, el órgano que controla la designación de jueces, entre otras sensibles tareas. El presidente de la Asociación de Magistrados, Ricardo Recondo, se mostró preocupado por cómo se está manejando el Consejo, por las modificaciones a su funcionamiento y por la situación de la Justicia en general, que está al borde del “colapso”.
N&P:- ¿Le falta transparencia a la designación de jueces? R.R.:- Sí, por supuesto. Es una tarea muy delicada, muy importante, la que tiene un juez. Yo digo que la prensa libre y la Justicia independiente son las garantías de un sistema democrático, por lo tanto hay que poner el acento en estos temas, cuidarlo. Recuerdo de haber leído, cuando estudiaba en la facultad, que a la democracia hay que protegerla todos los días. No es un valor adquirido que se tiene y ya se lo puede disfrutar.
N&P:- ¿Qué posibilidades reales hay de poder cuidar la democracia? R.R.:- Hay que estar siempre atento, porque quienes tienen el ejercicio del poder no quieren tener el control. Y tanto la prensa como el Poder Judicial son quienes ejercen el control y esto es muy beneficioso para la ciudadanía. Por eso es muy importante que el mecanismo de designación o de remoción de los jueces funcione de una manera cristalina y objetiva. Porque si no, volvemos al sistema anterior, que se había cambiado por esa razón, por tener nombramientos a dedo.
N&P:- Actualmente ¿no da la impresión de que hay que estar en sintonía con Carlos Kunkel y Diana Conti para ser designado juez? R.R.:- Tampoco es un problema de nombres. Siempre recuerdo esa frase de Mariano Moreno sobre que el dique que hay que ponerle a quienes ejercen el poder tiene que ser superior al de sus propias virtudes. Los sistemas de control existen porque la naturaleza humana es así: quienes ejercen el poder tienen tendencia a aumentarlo y a abusar de él. Y por eso hay mecanismos objetivos para controlarlos. Nombrar a los jueces es igual. Originariamente se nombraban por propuesta del Ejecutivo y acuerdo del Senado.
N&P:- ¿Y ante las fallas de ese sistema, se creó el Consejo de la Magistratura? R.R.:- En su origen, el Consejo de la Magistratura se creó para controlar, para aumentar la independencia del Poder Judicial en los países europeos. La Constitución del ‘94 adoptó el Consejo por la misma razón y este se organizó originalmente con 20 miembros. El presidente era el de la Corte Suprema y luego se hizo una reforma que lo fue desnaturalizando. Hoy se ejerce un control por parte del Ejecutivo que es casi absoluto. Y ahora hay una reforma que pretende hacerse, que es la del desembarco de la discrecionalidad, porque se elimina el anonimato de las pruebas que se toman para la selección. E incluso una Comisión del Consejo puede decidir si un candidato va o no va a ese examen, por lo cual volvemos a un sistema discrecional de nombramiento y con lo que es peor, con la apariencia de un sistema objetivo y cristalino.
Hay vacantes
N&P:- ¿Cómo ve la falta de nombramientos de jueces en la justicia federal? R.R.:- Este es un problema también. Nosotros presentamos hace más de 11 años un proyecto de subrogancias. Luego hubo un par de proyectos más y tampoco salió. Un juez, por más capacidades técnicas que tenga, si no tiene las garantías constitucionales para decidir cuestiones que rompen importantes intereses políticos o económicos, no puede trabajar. Esto de las vacantes sin cubrir es realmente una vergüenza institucional. La Corte ha declarado en mayo del año pasado la inconstitucionalidad del sistema anterior y no se ha dictado una ley. Aparentemente está por salir alguna otra y no sé qué va a pasar cuando venza el sistema. Estamos llamando la atención sobre esto porque va a provocar un colapso.
N&P:- ¿No se advierte la real dimensión del problema? R.R.:- El problema más grave es en el interior, porque en Capital, mal que mal, si se resiente el sistema, un juez siempre tiene a otro juez cerca. Pero en el interior hay jueces que tienen a su colega más cercano a más de 400 kilómetros, entonces ¿cómo se van a suplantar? El juez no puede ni enfermarse, no puede ir a hacer una consulta a Buenos Aires. Realmente, el sistema de justicia está funcionando cada vez más inadecuadamente.
N&P:- ¿Hay instrumentos o estamos atrapados ante la situación política casi sin posibilidad de maniobra? R.R.:- No, la Corte Suprema creo que ha estado trabajando de una manera muy digna, muy fuerte y muy independiente. Pero el problema es que el Poder Judicial no tiene ni las armas ni la bolsa. Si los poderes no cumplen las decisiones del Poder Judicial, bueno, estamos ante un conflicto de poder que no tiene solución. Yo creo que en la vida de la República todos debemos poner el esfuerzo y por supuesto empezando por los funcionarios del Gobierno, para tratar de que este país se institucionalice. El Primer Mundo no se caracteriza por tener más dinero o mejor calidad de vida, sino también porque las instituciones funcionan. Y eso es lo que tenemos que intentar lograr si pretendemos avanzar en un desarrollo institucional.
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