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Violencia en la noche
Caos en la ciudad
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por Matías Frati
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El asesinato de dos jóvenes por parte de autores aún no identificados luego de ser retirados de un boliche de la zona de Constitución, reabre el debate sobre el ordenamiento que la ciudad requiere respecto de la nocturnidad y las actividades que en ella conviven. ¿Tiene responsabilidad la Comuna frente a eso? ¿Cuáles son las medidas que deberían tomarse para evitar estos episodios?
La semana pasada, en esta misma página, dábamos cuenta de las picadas que se realizan en nuestra ciudad. El aparato estatal –policía y Municipio- no dan abasto para controlar el desmadre que se genera los sábados, martes, jueves, cualquier día. Hace una semana dos jóvenes de 19 y 24 años fueron asesinados en la zona de Constitución. Los testigos del caso cuentan que una banda los increpó dentro de un boliche, que los cuidadores –patovicas- los retiraron a todos por igual y que el resultado fue una pelea que terminó con sus vidas. Fue la crónica de un final anunciado. Y no se trata de ese caso puntual sino de que esto no sucedió antes por casualidad, ya que la violencia se repite cotidianamente. La noche marplatense se ha vuelto alarmante. La violencia que se registra tanto en esa zona como en la de Alem o Hipólito Yrigoyen y sus alrededores es una muestra cabal de que hay caos en la ciudad. Porque no sólo se rompen ventanas y puertas de los autos para arrancar un autoestéreo. También se registran ataques de todo tipo a la propiedad privada. Y peleas, muchas de las cuales no son noticia porque no terminan con un resultado dramático como el de la muerte de estos pibes.
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Controles y clausuras
Antes del episodio dramático de Constitución, el área de Inspección General de la Comuna había desarrollado un operativo en la zona, como también sobre calle Alem y otros sectores, donde efectuó controles y clausuras en diversos locales por faltas a la normativa municipal vigente. Desde la oficina de prensa de la Municipalidad se informó que las actuaciones arrojaron como saldo la clausura de dos restobar en Alem “por superficie no autorizada y baile”, mientras que se labraron “más de veinte actas de constatación que se remitieron a los juzgados de Faltas Municipales”. Además, el área comunal realizó seguimientos junto a la Dirección de Minoridad Provincial para verificar la venta de alcohol a menores. Los trabajos se efectuaron en comercios de las calles Alem, Hipólito Yrigoyen y en el centro; también hubo operativos sobre boliches de la zona de Constitución. El director de Inspección General José María Lopetegui señaló que se constató la “venta de bebidas a menores, espectáculos en vivo y bailes no autorizados. Siempre se repite lo mismo, por eso nuestra presencia permanente en la nocturnidad de la ciudad”. El dato relevante parece ser la venta de alcohol a los menoresde edad. En repetidas ocasiones, los vecinos de Alem se han mostrado preocupados por la creciente comercialización de cerveza en los pubs de la zona y a chicos de entre 15 y 18 años. Dicen que es habitual amanecer con adolescentes durmiendo en el hall o antesala de entrada a las casas. Y la mugre que se encuentra es desoladora. Por eso la actuación de Minoridad podría significar un paso importante. Ante la situación de los menores, desde la Comuna se cuidó en informar que “se hicieron controles junto a Minoridad de la Provincia, para observar la venta de alcohol a menores de edad y la presencia en lugares no permitidos. Es un llamado al cumplimiento de las ordenanzas vigentes”, aseveró Lopetegui. Los vecinos, testigos de la situación, también aseguran que es habitual que los adolescentes sean los más problemáticos a la hora de los desmanes. En los próximos días podría haber novedades sobre el resultado de los operativos, ya que el funcionario comentó que “las actas van a los juzgados de Faltas, quienes aplican las sanciones económicas de acuerdo a la gravedad de cada constatación”.
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Responsabilidades
Existe una cadena de responsabilidades que no puede ser obviada. Desde quien lleva adelante la agresión hasta quien otorga las habilitaciones comerciales, hay mayores o menores grados de responsabilidad por acción o por omisión. La responsabilidad de quien lleva adelante la agresión es de índole directa. La de la Comuna podría interpretarse como de índole indirecta, puesto que a través del área de Inspección General tiene la misión de controlar todas y cada una de las incumbencias de un comercio. En este caso, uno de los puntos que no puede quedar sin controlar es cómo se ejercen los mecanismos de seguridad dentro de los establecimientos. Es importante señalar esto porque a finales de la década pasada, el entonces concejal del FREPASO Pablo Galarreta trabajó, y mucho, en la sanción de una ordenanza que atendía la capacidad de los llamados patovicas. No fue casual, en Mar del Plata y en varias ciudades de la Provincia de Buenos Aires existía un problema con la formación de personas que tienen por misión garantizar la seguridad. El punto es que esa seguridad es un bien tutelado por la Constitución Nacional pero no sólo respecto del inmueble o los intereses del comercio para el que trabajan sino también en cuanto a las personas que asisten al lugar. Y aquí debe ponerse el acento cuando se habla de los custodios de los comercios bailables. Allí hay un escenario para Inspección General, que tiene la potestad y el poder de policía para desarrollar los controles pertinentes. Además, vale resaltar que como el problema se registra en varias ciudades de la provincia hubo muchas iniciativas legislativas para ordenar el sector.
Descontrol
Nuestra ciudad tiene un Plan Estratégico. Se han conformado varios núcleos de reunión y, el pasado martes, el intendente Gustavo Pulti acudió a la Asamblea Mixta del Plan Estratégico, en lo que reviste un claro apoyo político al encuentro. Bien valdría, entonces, revisar qué es lo que dice el Plan Estratégico acerca de las zonas de esparcimiento. Porque está claro que existen en la ciudad dos grandes vertientes de pensamiento: la de quienes creen que toda la actividad nocturna debe concentrarse en la zona de Constitución, incluso contra las modas actuales; y la de aquellos que opinan que si Mar del Plata es una ciudad turística cualquier espacio puede estar afectado a una actividad comercial de servicios turísticos. Da la impresión de que el pensamiento de Pulti no coincide con la segunda postura. La semana pasada suspendió por 360 días las habilitaciones para comercios destinados a la actividad nocturna en las zonas de la Terminal de ómnibus y Alem.
El desafío
La comuna debe asumir un rol protagónico. Así como Pulti decidió suspender la habilitación en esos sectores, podría incluso dar un paso más: revisar todas las habilitaciones “críticas” y revocar las que considere necesario. Esto sería, definitivamente, tomar una actitud determinante frente a un problema que está a flor de piel. Porque en Mar del Plata nadie desconoce las picadas clandestinas, y de hecho la Comuna las combate junto a la policía, haciendo lo que pueden. Tampoco nadie desconoce la violencia que se genera en la noche. Pero lo que sí hace falta es una medida de fondo de parte del poder político local. Por lo menos, para analizar los pasos a seguir. El diagnóstico está a la vista. Todos los fines de semana los hospitales reciben al menos tres personas con estados de ebriedad críticos, heridos de armas o contusos por peleas callejeras. Ni que hablar de accidentados. La pregunta es ¿hasta cuándo? ¿O las soluciones deben llegar de otro lado que no sea la propia autonomía que los municipios poseen para regular y ordenar lo que es de índole local?
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