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Derrapando
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por José Luis Jacobo
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Así viene la gestión de Gustavo Arnaldo Pulti: acorralada por los hechos fruto de una realidad que inexorablemente se cobra su precio. Actuando como si fuera el hijo pródigo más perfecto de Blas Aurelio Primo Aprile, GAP cabalga sobre la realidad al tiempo que describe universos ilusorios: dice que Daniel Scioli es “el intendente 135”, que la posibilidad de que un conjunto operativo de la policía se instale en la zona del Parque de los Deportes es “una tranquilidad para los vecinos”, y así hasta el extremo de estar estudiando, según ha manifestado, la carrera de Letras, ya que su ambición es escribir un libro. Por las dudas, le aviso: “Los tipitos” ya fue escrito. Espantosamente escrito, pero escrito al fin. ¿El autor? Blas Aurelio Primo Aprile.
En el mundo real pasan cosas. La relación del municipio con Transportes 9 de Julio está muy tensa. La empresa, que ha gozado en estos años de trato preferencial, comenzó su escalada habitual, hace cortes de servicio por problemas con el personal: un día es la ropa -si no hay ropa nueva hay paro-, al siguiente el ticket canasta, y luego vendrá la presión por más salario u otra cuestión afín que permita tensar la soga. Hace unos días, desde los medios conniventes se alardeaba ante la aprobación de la ordenanza que habilita el camino hacia un nuevo endeudamiento. Precisamente desde esas tribunillas, la jactancia ponía en boca de Pulti: “ahora lo importante”. Pues bien: importante sería que no fuese la misma persona, Héctor Martínez, quien desde el EmViSUr controle –o al menos debería- el servicio de recolección de residuos en tanto es secretario general del gremio de los camioneros en Mar del Plata. Importante sería que la acción de los inspectores municipales estuviese orientada a hacer cumplir las ordenanzas y no a presentarse como fuerza de choque de intereses particulares, como está ocurriendo en Alem. Importante sería que la declaración de emergencia tuviese el sentido de avanzar en hacer menos gravosa y costosa la administración comunal. Pero nada se ha avanzado en la materia: está el mismo contrato con Transportes 9 de Julio, la misma situación en el área de Cómputos de la comuna, no concluye nunca la revisión y ordenamiento de expedientes en Obras Privadas, y ávidos actores con mucho prontuario otra vez rondan como buitres las cuestiones vinculadas al transporte público de pasajeros. Importante sería usar con sentido común los recursos públicos. Por caso, sería atinado y oportuno, transparente y republicano que si se va a cambiar la locación de la Casa de Mar del Plata en Buenos Aires se hiciera por licitación, no como parece estar ocurriendo, que se cocina a fuego intenso el alquiler de una propiedad para reinstalar la casa de los marplatenses en la Capital a un valor de $20.000 por mes. Una bicoca. La propiedad está ubicada sobre la Avenida de Mayo, pegadita al Teatro Avenida, y es propiedad, al menos formalmente, de Florencio Aldrey Iglesias. Más que una propiedad en sí misma es una subdivisión de la propiedad original del teatro, convenientemente dispuesta para oficinas en alquiler, que pagaremos los marplatenses. Lo dicho: GAP viene derrapando. La imagen que le sienta es la de la orquesta a bordo del Titanic, que tocaba maravillosas melodías mientras todo fenecía lentamente.
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