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Cine de grandes
Seda rasgada
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por Adriana Derosa
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Tras una expectativa importante llegó el nuevo filme de Ang Lee, el director que ya había sorprendido con sus dos películas anteriores. A veces la tercera no es la vencida: un película pretenciosa a la que se le ve la tierra bajo la alfombra. Recorre varios caminos y no hace pie en ninguno. Problema grave.
“Crimen y Lujuria” es una película larga, y no mucho más que eso. Se sabe que los que adoramos el cine no le hacemos asco a pasar largas jornadas con el traste pegado a una butaca, aunque se trate de pasar en tal posición ni más ni menos que 157 minutos. Pero sí es necesario que cada uno de esos preciados instantes nos aparezca ante las ganas y el interés como dignos de ser saboreados. No es el caso. A la película le sobran unos cuarenta que son el regodeo de un director con su propia obra, que además no se lanza de lleno a explorar una trama que podría haber sido grandiosa. Ang Lee quiere hacer tantas cosas a la vez que parece un desahuciado que necesita decir todo lo que se le va a ocurrir en su vida pero de un solo grito. Obviamente, como un bicho de setenta patas, el filme pierde eficacia. Lee tiene un estilo marcado que consiste en tomar formatos más o menos consagrados del cine universal para introducir a través de ellos temáticas menos convencionales, o propias de una discusión contemporánea. Así lo había hecho en “Secreto en la montaña” y en “El tigre y el dragón”, pero en esas ocasiones había logrado realmente polemizar. En este caso, el recorrido superpone registros y aprieta poco en cada empuñadura. Hay un melodrama que pretende ser amoroso, pero no lo es. Una especie de thriller erótico que mucha taquicardia no genera. Una cinta de espionaje que no produce intriga. Pero si mezclamos todo eso, da una peli que merece un adjetivo tibio: tá linda.
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Los recomendados de N&P
Seminarios
Un seminario de danza teatro se inicia en El Club del Teatro. De acuerdo a la experiencia de movimiento, de información corporal y de trabajo actoral que el alumno posea, se abordará el trabajo con diferentes grados de complejidad. Este taller tiene como objetivo realizar un acercamiento a la actividad, brindar herramientas técnicas y posibilitar el desarrollo expresivo de los participantes. Algunos de los contenidos a trabajar serán:
- Trabajos para el desarrollo de la percepción sensible de uno mismo, del propio instrumento corporal, de la pareja y de la relación que se establece al dedicarse a la creación conjunta. Nociones básicas de Contact Improvisation - Elementos esenciales: intención, motivación, claridad. - El espacio. Elementos del espacio. Organización del movimiento en el espacio. Diseño en el espacio: forma. - Dinámica: espacio – tiempo – energía. - Improvisación: las improvisaciones pautadas. Los estímulos para la improvisación: sensaciones, imágenes, ideas, situaciones, música, imágenes visuales, textos y otras. - Creación de partituras escénicas. Las clases se dictan los sábados de 14 a 17. Costo: $120 por mes, o $220 el curso completo. Inicia el 10 de mayo.
“De la acción a la puesta en escena”
Es el título del otro seminario que se dictará en el mismo espacio a cargo de Adrián Canale y Paola Belfiore. Continúan así con la experiencia generada a partir del seminario que dictaron los docentes en 2007, de donde surgió el montaje de la obra "Ponerse en pie" que realizó funciones durante toda la temporada en "El Club del Teatro" (Mar del Plata) y en la sala Puerta Roja (Capital Federal). Este nuevo seminario propone un entrenamiento a partir de acciones, imágenes y textos que tendrán como objetivo generar material dramático para la concreción de una puesta en escena. En este recorrido se investigarán los elementos a utilizar, desde la primera acción que se genera hasta sus infinitas posibilidades de combinación, y su concreción en un espectáculo. Algunos de los temas a desarrollar serán:
- Entrenamiento corporal, con el objetivo de generar acciones físicas intensas, poéticas, que irrumpan en el espacio de manera provocadora. - Generar estados de emergencia emocional, en donde la “fuerza teatral” crezca frente a las oposiciones físicas y espaciales. - Incorporar a partir de estos estímulos físicos, textos teatrales. De este cruce, estimular la creación de “ideas boxeadoras”. - Creación de un montaje escénico a partir del material generado en el seminario, con el objetivo final de la creación de un espectáculo.
La duración prevista es de 4 meses. Las clases se dictarán los jueves de 20 a 23. El costo es de $140 mensuales. Las clases se iniciarán el próximo 15 de mayo, con un cupo mínimo de 10 personas. La sala de El Club del Teatro se encuentra en Rivadavia y España, en la conocida sede del Partido Socialista de la ciudad.
Escritura periodística
Continúa desarrollándose el taller de escritura periodística los sábados por la mañana, desde las 10 hasta las 12. En un clima cordial, y mate en mano, Viviana Hernández y Adriana Derosa discurren y recorren los temas de actualidad que son excusa para la práctica de diversos textos periodísticos escritos. Allí se escribe y se corrige, es decir que nadie necesita tener conocimientos específicos previos para poder asistir. Informes al 495-9572. Bolívar al 3600, Centro Cultural El Séptimo Fuego.
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En medio de la guerra
La cuestión arranca en 1938, durante la ocupación japonesa en China, con retratos de una guerra pintada en colores, cargada de un preciosismo light que es reverendamente intencional, pero atenta contra la posición del espectador frente al verosímil. E n este cuadro se incluye la joven Wong, casi una niña, que hace sus primeros pasos teatrales en el elenco de la universidad, donde interpretan piezas panfletarias en defensa de las ideas nacionalistas revolucionarias. Desde ese escenario inicial, la acción parece estructurar dos películas: la primera historia, en que un grupo de amigos intenta casi ingenuamente hacer su aporte en pro de la resistencia por su propia cuenta, y con todos los errores de la inexperiencia. Y la segunda, en que Wong es ya la protagonista de una misión de altísimo riesgo, con las pocas armas que tiene a su mano: coraje y cuerpo femenino. Las dos líneas de acción acaban en el contacto frontal con la muerte, con una muerte que aparece como un golpe a la cara de cada personaje, como el cierre de cualquier posibilidad de una cabal resistencia a la invasión. El ambiente parece maravilloso toda vez que la fotografía de Rodrigo Prieto insiste en teñir de una belleza que se nutre en la armonía sutil y el equilibrio estético cualquier mención a la atroz guerra de Oriente. Mucha gente en unas tomas de estudio evidentes, unos pobres encantadores y bonitos, que conducen un carrito que desplaza pasajeros con tracción a sangre, con la alegría de vivir de quien maneja su coche por una ciudad cualquiera y charla con los turistas. Wong, que había sido la protagonista de aquella obra de juventud, y había logrado un éxito frente a la platea cautiva de la universidad, se lanza a interpretar a la sofisticada señora Mak en la vida real, para cumplir el plan de encerrar a un colaboracionista torturador: el señor Yee, magistral actuación de Tony Leung. Hasta aquí todo bien, y usted capaz que compra todas y cada una de la cosas que le he mencionado porque acepta el desafío. Y hágalo. Pero sepa usted que hay miradas que no puedo dejar de mencionar. No porque crea que van a torcer el rumbo del cine, la verdad es que yo también lo paso bien. Pero no puedo dejar de ver lo que hay entre las líneas, la letra chica del contrato. Qué voy a hacer.
Cosa de hombres
Me invade una sensación de estar ante una obra profundamente machista cubierta bajo un velo estetizante, para que ese descrédito femenino desaparezca bajo las sedas y los aromas orientales. Wong es casi una niña, y en este caso una heroína de la resistencia con más agallas que conciencia en la acción del espionaje. Entra en el mundo de los poderosos colaboracionistas a través de una farsa, pero queda atrapada en la red de la seducción de un perverso por no haber previsto cuánto haría en ella la lujuria. No puedo leer la historia de amor que me han prometido, no se ve ni se siente. Se ve sí la debilidad femenina engarzada como la piedra del anillo que le ha regalado el amante. Se ve una mujer que desfallece tras unas cuantas sesiones de catre. Lo digo específicamente porque Wong pierde eficacia como espía después de que el señor Lee la homenajea con un diamante que no habría comprado a su propia esposa, y le sacude unos golpes atroces en la cama. Las escenas de sexo explícito que han dejado boquiabierta a la prensa internacional sólo me despiertan una frase: “chicos, están saliendo muy poco. No es para tanto”. La verdad es que el señor Lee es un torturador que comenta con placer sus proezas. Y la cama es un espacio simbólico donde cada personaje hace el amor como es: con mentira, verdad, sutileza, violencia, sumisión, y androginia. Su cama es una invasión, de la misma manera que el poder político que él sostiene ha invadido China. Su cama es la humillación, la misma a la que somete día a día a sus cautivos. Su cama es violenta y descarnada: con la violencia contenida en el disimulo que hace a su vida cotidiana. La misma Wong lo dice: “él no para hasta que no hay sangre, sólo así se siente vivo”. Entonces, creo que me perdí lo de la historia de amor. El director está hablando de esta pareja particularísima como si el contexto social y político en que están inmersos no hiciera nada a favor ni en contra. No muestra el miedo de Wong, que genera esta especie de síndrome extraño por el cual termina presa de una pasión dolorosa. Pero sí creo que el espectador siente la decepción de la debilidad femenina puesta en bandeja, subrayada, como descreyendo de todas las heroínas de la revolución. La niña ha puesto al filo del precipicio a toda su gente. Porque es una niña apenas, sin padre, sin familia, presa del único sexo que conoce. Presa de la manipulación del jefe del servicio secreto chino. ¿Me leen de nuevo lo de la historia de amor, que me perdí? No sé en qué estaba pensando. Sólo me queda el sonido agudo de la seda rasgada que no suena a placer.
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