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Vientos de cambio
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por Matías Frati
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Se acerca la última posibilidad del seleccionado argentino de voleibol masculino para acceder a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. No será para nada fácil. El equipo que dirige Jon Uriarte deberá disputar en Japón, desde fin de mes, una eliminatoria con formato de “repechaje” que contiene a ocho equipos, cuatro de los cuales van a jugar su propia fase de eliminación regional. Allí, la Argentina tendrá que buscar el único pasaporte con la obligación de derrotar a Italia y Australia, entre otros.
Pero el contexto es mucho más preocupante porque no hay buen diálogo entre los jugadores y el cuerpo técnico. Además, el rechazo del líder del conjunto, el histórico Marcos Milinkovic, dejó casi sin posibilidades al seleccionado. A eso se suma la renuncia de Gustavo Scholtis. Sin ellos la eliminación es inminente. Se abre, pues, una crisis. Y estará en manos de la dirigencia de la Federación del Voleibol Argentino saber capitalizarla y convertirla en una oportunidad para salir del mal trance. Es inevitable, también, pronosticar el final de la “era Uriarte”. Tarde o temprano el vínculo entre las partes terminará. Por ahora, ambos están ligados contractualmente hasta diciembre. Pero los resultados pueden acelerar el proceso, ya que si Argentina no clasifica para los Olímpicos y sin Liga Mundial en la presente temporada, se cae de maduro que el cuerpo técnico no tendrá demasiadas cosas para hacer por los próximos meses. El 2008 no será un año sencillo para la FeVA. Su presidente, Alejandro Bolgeri, explicó que la entidad resignará el ingreso de, por lo menos, setecientos mil pesos. Esa cifra no llegará esta temporada porque el seleccionado, el producto más importante del voley nacional, no jugará las competencias mencionadas. Por lo tanto, no habrá pagos por derechos de televisión, premios ni auspiciantes adicionales. Dije antes que el seleccionado atraviesa una crisis. La oportunidad está a la vuelta de la esquina. Tiene que ver con profundizar el proceso de renovación que empezó Uriarte, con seguir desarrollando el deporte en el interior del país y también con apuntalar con estética y marketing la Liga Argentina de Clubes y las competencias nacionales. Para ello es vital un acuerdo con Marcelo Tinelli y su productora Ideas del Sur, cuyo departamento de deportes tiene conocida incidencia en el club Ciudad de Bolívar. El primer paso de esa conjunción de intereses ya está dado; ambas partes acordaron la realización de una gira del equipo albiceleste con el seleccionado de Brasil, producida por IDS. Hay un presente preocupante en medio de un horizonte mucho más promisorio. Pero la dirigencia tiene que incidir y ser protagonista del cambio que se pueda gestar en los próximos meses. El voley argentino toca fondo en la presente temporada, por lo que todo lo que venga puede ser infinitamente mejor. En este escenario sólo resta reordenar las cargas y volver a empezar. De eso saben los dirigentes que hoy componen la FeVA, porque les ha tocado rearmar la estructura de un deporte que, con otra gente, fue expulsado del contexto internacional pero que volvió a la escena con esta nueva camada dirigencial. En la crisis está la oportunidad. Y esta crisis trae consigo la posibilidad de barajar y dar de nuevo. Por el bien de uno de los deportes más practicados en todas las escuelas del país. Y con la ilusión de que esa iniciación, en cada gimnasio y en cada patio escolar, algún día pueda trasladarse a la faz federativa para que crezca y se desarrolle en todo el país.
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