|
› Operaciones I › Operaciones II › Operaciones III › Socios
Operaciones I. Han sido semanas duras las que han precedido el inicio del juicio que se lleva a cabo en el Tribunal Oral Federal contra el ex secretario Facundo Capparelli, Alejandro Jatum, el ex policía Galván, el mecánico Tarantino, y la ex secretaria Carolina Villarino. Ya sabe este público lector que una acción de último momento consentida por dos de los integrantes del tribunal ad hoc para juzgar esta causa hizo lugar a la pretensión de Capparelli de recurrir a Casación por su situación, alegando estar en indefinición jurídica por no poder acudir su abogado, el letrado porteño Sandro, en su defensa en la fecha dispuesta. Así las cosas, están todos los encartados en el banquillo menos Facundo. Que no está donde debe, pero tampoco está quieto. Anda en operaciones.
Operaciones II. La semana próxima pasada, más precisamente el martes 5, un habitual contertuliano de Roberto Atilio Falcone -tan habitual que fue su testigo estrella en la “ingeniosa” defensa que el ahora juez del TOF llevó adelante para liberar a Juan Martín Ciga Correa- se sentó intempestivamente a una mesa en que nuestro benemérito dire compartía un café con uno de sus hijos, y largó: “Se viene el juicio a los del Oral”. “Y sí” fue la respuesta, “ya comenzó”, a lo que el parroquiano sin convite agregó: “el que tiene que salvarse es Facundito”. Del otro lado del pocillo, sorpresa total: “¿Cuál Facundito ¿Capparelli?”. “Sí”, dijo el eventual interlocutor, “si se está comiendo un garrón…”. Estupefacto, el dire inquirió: “¿Qué garrón?” Lo que llegó como contestación fue puro asombro.
Operaciones III. El invitado por sí mismo, con tono conspirativo, continuó: “ahí la verdadera responsable es Carolina Villarino”. “¿Quién te dijo”, fue la pregunta obligada. “El propio Facundo, quién otro… Él no quiere estar ahí en el juicio porque se hubiera visto obligado a decir la verdad”. El espontáneo informante en busca de sus cinco minutos de protagonismo no dejó la infidencia ahí. Abundó en ciertas cuestiones que involucrarían a familiares de Villarino. Y pensar que cuando Facundo le destrozó la cara de un cabezazo al hermano de Carolina, terminó arreglando todo por unas moneditas. Cruel la vida. Cruel.
Socios. El escándalo empezó en despachos oficiales. El presidente de Télam (agencia oficial de noticias), Martín Granovsky, halló un sobre con $15.000 que, según ha trascendido, dejó un empleado de Action Media, una agencia de publicidad con domicilio en Mar del Plata. Más precisamente en Santiago del Estero 2329. Se vienen novedades más que interesantes sobre los socios y dueños de Action Media. Sólo queda esperar próximas ediciones.
|