Mar del Plata, 07 Enero 2009

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Medio kilo y un pancito

El pan, el alimento básico de toda mesa, está a punto de no poder fabricarse por la falta de harina. A esto se suma que donde sí la hay, los precios son exorbitantes. Los espurios manejos de los que tienen las materias primas.


La amenaza está latente: si no se abastece con harina, los panaderos de la ciudad podrían comenzar a cerrar sus puertas porque no tienen forma de conseguir insumos y, en el mejor de los casos, no pueden hacerle frente al alto costo que le imponen aquellos que se aprovechan de esta situación.
Así se manifestó desde el Centro de Industriales Panaderos Carlos Monzón, quien denunció los turbios negocios de los proveedores y la poca colaboración que prestan los dos molinos que existen en la ciudad subiendo el costo de la harina.

N&P:- ¿Tienen trigo para hacer pan?
C.M.:- En este momento tenemos muy poca harina. El bloqueo que tiene todo el partido de General Pueyrredon es muy importante. Hay dos molinos dentro del radio de la ciudad, que alcanzarían para abastecer si el funcionamiento de ellos fuera un poco más normal. La harina pactada por el Gobierno marca hasta $ 48,50, pero si usted quiere recibir harina le mandan un corredor, le cobran $ 20 de sobreprecio y después le entregan la harina facturada al precio del Gobierno. Eso es lo que está pasando.

N&P:- ¿Hay un mercado negro?
C.M.:- Los que están en la ciudad son dos nada más: está Molinos Concepción y el que está en el Parque Industrial. Pero no, no es un mercado negro. Es una especulación intermedia; no trabajan a los precios pactados pero sí reciben los subsidios. Porque si no, no le mandarían la boleta facturada a $ 47,50.

N&P:- ¿Han hecho alguna presentación por este abuso?
C.M.:- Es muy difícil hacerlo. Yo lo puedo decir públicamente porque soy una persona rentada dentro del Centro de Panaderos; no tengo panadería, soy gerente de la cámara. Y si sale el presidente, el secretario o algún miembro de comisión, automáticamente le cortan la venta.

N&P:- ¿Y no sería un procedimiento mafioso?
C.M.:- No sé si utilizar esos términos, pero es la Argentina de hoy. Es la única manera que tenemos de conseguir harina para elaborar pan, que es algo que tiene que estar todos los días en la mesa del consumidor. Creemos que unos días más se va a poder seguir elaborando normalmente, porque no solamente necesitamos harina. También precisamos grasa, margarina, levadura. Y está complicada la cosa.

N&P:- ¿Y qué ocurre con esos otros productos?
C.M.:- Lo mismo que con la harina: una caja de grasa en marzo costaba entre $75 y $80, y hoy cuesta entre $150 y $160. Una caja de margarina costaba $100 y hoy cuesta $110. Es algo totalmente ilógico. Y vea que el ganado sigue cotizando a $ 2,30 o $ 3,60 en pie. Y todo lo que se han disparado esos precios. Lo que pasa es que uno dice “el pan aumenta” y ¿quién lo compra, quién lo paga? A esto no le vemos salida si no se normaliza la entrega como corresponde a todos los comercios.

N&P:- ¿Y en qué se basan esos aumentos?
C.M.:- En especulación en el medio. Directamente hay proveedores que tienen en sus cámaras distintos tipos de mercadería que se utiliza. Saben que esto se vende todos los días, se recauda. En la panadería no hay tarjeta de débito, no hay cheque, no hay tarjeta de crédito: es dinero en efectivo todos los días y especulan con eso. Vienen, bajan y uno lo tiene que pagar, si no, no lo puede elaborar. Esto es lo que estamos soportando. Nosotros no somos formadores de precios, somos el último eslabón en la cadena. Acá los subsidiados son los molinos, no son los panaderos.

N&P:- ¿Habría problemas en la ciudad para la elaboración de pan?
C.M.:- En Mar del Plata no, pero la situación de Capital es diferente. Estuve hablando con miembros de la comisión directiva de Capital y del Conurbano, ellos están más complicados. No hay realmente harina. Ellos están pagando la bolsa entre $90 y $100. Y están pensando en dejar de hacer pan porque no pueden comprar una bolsa de harina a $100 pesos. De pagarla a ese precio, el kilo de pan debería costar entre $10 y $12, y no se lo venderían a nadie.

N&P:- Entonces, ¿quién es el que tiene la situación dominante en este circuito?
C.M.:- Fíjese que no hay dinero en el mercado. La gente no ha podido aumentar los sueldos y recién ahora se está hablando de algún aumento de sueldo, que se cobra a fin de mes. Hoy hay muy pocos rubros donde se maneja efectivo. La panadería es uno de ellos, y entonces hay ciertos proveedores que especulan con eso.

N&P:- ¿Esta situación de los molinos tiene alguna autoridad de control?
C.M.:- Sí, la Secretaría de Comercio Interior. Dentro de la Secretaría de Agricultura está una oficina que es el ONCCA, que es autárquica. Estos son los organismos que, según cómo se ponen de acuerdo con la Secretaría de Comercio, deciden quién está subsidiado o no. El molino que está en al calle Luro está subsidiado por el Gobierno. Tienen seis molinos, uno acá y cinco más en el resto de la provincia de Buenos Aires, y están cobrando del Gobierno nacional un subsidio bastante importante en términos anuales, por lo que tendrían que estar colaborando mucho más con el industrial panadero, entregándole su mercadería para poder trabajar.

N&P:-Lo que usted señala se enmarca en lo que Eduardo Buzzi, de Federación Agraria, viene denunciando…
C.M.:- No quiero entrar en discusión, pero usted entra en la página del ONCCA, que es el organismo de contralor, y verá que la industria molinera tiene casi $500.000.000 al año de subsidio. Allí figuran los nombres de los molinos que los están recibiendo. Que la gente se informe, que no crea que el panadero está subsidiado.

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