Mar del Plata, 07 Enero 2009

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Pocas nueces

por Matías Frati

Mucho ruido se generó alrededor del partido entre la Argentina y Brasil, en el marco de las Eliminatorias al Mundial. El árbitro del cotejo dijo que luego de un partido de Mundial, era el clásico más importante del mundo. Sin embargo, es muy poco lo que queda para el regocijo, y bastante para el análisis.


En principio, debo poner en claro que no me gustó el equipo de Alfio Basile. Quizás intentó mucho más frente a Brasil que ante Ecuador, pero debemos poner sobre el tapete ambos partidos, porque se jugaron en sólo tres días y nos permite ver qué pasaría en una competencia mundialista, cuando los jugadores deben estar dispuestos a competir en un marco de entre 72 y 96 horas de diferencia.
En ambos juegos, Basile equivocó los protagonistas para cada planteo táctico. Ergo, contra Ecuador abusó del desborde y el centro, cuando en el área la Selección carecía de peso ofensivo: Leonel Messi y Sebastián Agüero no son cabeceadores ni muchachos que puedan hacer prevalecer su físico ante los zagueros. Frente a Brasil fue a la inversa: el “Coco” optó por Julio Cruz pero hubo muchísimos menos centros, más intentos de ingresar al área con pelota dominada y eso perjudicó al esquema táctico, nuevamente.
El resultado de los dos partidos está a la vista: se perdieron el 66% de los puntos posibles porque sobre seis unidades en juego sólo se obtuvieron dos. Los números mandan y no tienen refutación posible.
Claro que esto es fútbol y no matemáticas. Entonces podremos atenuar o modificar algún punto de nuestro análisis. Para ello recurro al paladar futbolero: contra Ecuador había que ganar y se estuvo a sólo un minuto de perder; frente a Brasil era posible caer en condición de visitante y sin embargo se rescató un punto.
Dicho todo esto, vale ahora hacer un pronóstico respecto de la serie sudamericana de las Eliminatorias. Argentina va a clasificar para el próximo Mundial, pero no va a jugar de la manera en que el aficionado local espera. Si el entrenador no acierta con el esquema táctico, y eso depende exclusivamente de él, de aquí al final de las Eliminatorias será igual. Como hasta ahora. Con partidos donde el equipo deberá sacrificarse al máximo para conseguir el objetivo pero por el camino equivocado. Es decir, no optimizando los recursos naturales de cada uno de los jugadores.
En el contexto regional, no se advierte que haya muy buen nivel de juego. A excepción de Paraguay, que ha demostrado un fútbol claro y ofensivo, el resto da la impresión de estar muy por debajo de la media. El mismísimo Brasil, múltiple campeón del mundo, está en la mitad de la tabla de posiciones y no puede despegar.
A la Argentina le falta volumen de juego. El elenco del “Coco” debería poder mostrar mucho más vistosidad en el juego, a juzgar por el valor económico y real de los jugadores. Sin embargo, en la cancha no pudo con Ecuador, que es sensiblemente inferior puesto por puesto.
Como he dicho antes, el Seleccionado va a clasificar, pero debemos acostumbrarnos a ver este tipo de juego deslucido.
Para quienes apuestan al fin por sobre los medios, no hay mucho para agregar: se está caminando hacia el objetivo. Para quienes pretendemos un espectáculo por sobre un resultado, aún falta dar una vuelta de tuerca.

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