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Susto y confusión. El juez de ejecución penal Juan Sebastián Galarreta se llevó un julepe de aquellos. En tren de hacerse de algún efectivo ingresó a un cajero automático, situación en la cual fue abordado por dos delincuentes que, a punta de pistola, lo desapoderaron de sus recursos monetarios. Al concluir el episodio, se dirigió a la seccional segunda para hacer la denuncia, y ante lo que estimó demora del personal policial en atenderlo, se dio a conocer como magistrado y demandó inmediata atención. La situación, incómoda de por sí, derivó en larga diatriba con el personal presente, que reclamaba que don Galarreta no exigiera privilegios ni trato especial. La info que nos ha llegado cuenta que hubo amenazas de denuncias, reclamos por el destrato a la investidura y que, finalmente, ahora hay dos denuncias: una por el robo, y otra presentada por el personal de la seccional contra el magistrado por abuso de autoridad. ¿Qué tal?
¿La señora está? Ocurrió en la ciudad de las diagonales. Se trataba de un acontecimiento cultural más, otro en la recargada agenda protocolar del gobernador Daniel Scioli. Es obvio que el hombre anda a mil con esto de escaparle al bolonqui del campo, la entrega del Hotel Provincial a Aldrey Iglesias, etc. La cuestión es que se venía un nuevo homenaje a Lola Mora, y funcionarios de la Dirección de Cultura de la provincia de Buenos Aires se llegaron hasta la Privada para anunciar que ya estaba todo dispuesto para el acto. Scioli, en su despacho, leía un documento cuando fue anoticiado por su personal de que estaba todo listo y se lo esperaba sólo a él. Scioli, un poquito perdido, contestó: “Ah, ya llegó la señora”. Fue tanta la vergüenza ajena que padecieron los de ceremonial y protocolo provincial que llamaron a Pacho O’Donnell para que le explicara al Gobernador que “la señora” está muerta y enterrada desde hace unos cuantos años, pero vive en sus obras, y que su memoria es festejada cada año en distintas oportunidades y homenajes por lo que su obra significa para el acervo cultural nacional. Aseguran nuestras fuentes que, ante la explicación de O’Donnell, Scioli sólo atinó a admitir lo evidente: “Soy algo brutito, ¿no?” Y, a confesión de parte…
Sigue el baile. Y no termina la epopeya de los Trujillo: ahora están bajo las narices de los sabuesos de la AFIP. En la semana pasada se reunieron en el despacho del fiscal Facundo Gómez Urso en pos de reunir información que permita hurgar en los movimientos millonarios de los hermanos sindicalistas, socios y cumpas de cuanto intendente ande y haya andado por estos lares. No sabemos si van a encontrar mucho, pero que hay, hay.
Cruces. Tal como citáramos en edición precedente, el episodio por unos dineros cobrados por una sosías documentaria en un curioso caso de identidad robada en nuestra ciudad, tiene bemoles varios. El Banco Nación le ha hecho saber recientemente a doña Zulema Cristina Morán que para la institución bancaria, la cuestión del cobro de haberes está concluida, según se afirma en carta documento. También se le ha informado que el banco ha emplazado denuncia penal en la Fiscalía Federal nº 1 a cargo del fiscal Gutiérrez, secretaría de la doctora Faienzo. Increíble pero real: le manotearon como unos cien mil, y encima, si no se cuida, la meten presa. ¡A la víctima! Válganos Dios, o un poco de sentido común.
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