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El fin (por ahora) del conflicto entre el Gobierno y el campo ha dejado sus secuelas. Es indudable que los Kirchner sintieron el cimbronazo de la caída de su imagen. Pero tal vez algo haya cambiado para mejor en la Argentina.
Más allá de los mercados, la producción y los propios argentinos, que atravesamos estos 100 días de conflicto entre el Gobierno y el campo, el mayor perjudicado parece haber sido el matrimonio presidencial, al que las encuestas comienzan a darle mal. El consultor Jorge Giacobbe detalló los últimos sondeos, donde la caída de la imagen positiva de Cristina y Néstor es estrepitosa. Aunque estimó que algo ha cambiado y que las cosas pueden ser más positivas de lo imaginable.
N&P:- ¿Qué le pareció la decisión del Gobierno de pasar al Congreso el proyecto por las retenciones móviles? J.G.:- Reconozcamos que hubo inteligencia. Me pareció una salida de la brutalidad a la inteligencia. Se pusieron a pensar cómo se salía de esto. La verdad es que vi un salto cualitativo muy grande, ya no fue el capricho de un hombre. Hubo ponderaciones, a favor y en contra, puestas en valor, desapariciones de escena de personas que habían ocupado un lugar muy importante en la brutalidad de los últimos días. Creo que hubo un sinnúmero de condimentos interesantes que habla de que están preocupados.
N&P:- ¿Cómo se tomaron los números de la caída de la imagen de Cristina? J.G.:- En el directorio de nuestra empresa se discute si difundir estos números o no, porque son tan densos que obviamente lo único que no queremos es estar jugando para lo que no sabemos. Pero queremos que el Gobierno vea cómo es la cosa. Yo tengo dudas a veces, cuando toman algunas decisiones, de que conozcan la realidad. A lo mejor no saben hasta dónde la imagen de la Presidenta ha perforado y qué pasa cuando un mandatario pierde absolutamente su capacidad de maniobra ante a su pueblo. Me parece que están tomando conciencia, porque de otro modo no hubieran generado toda la ingeniería que generaron.
N&P:- ¿La imagen de Cristina llegó a caer a un nivel similar al de De la Rúa cuando se fue del poder? J.G.:- Sí, en una escalada de caída que tenía 30 puntos hace 60 días, 23 hace 30 días, y 19,9 ahora. Esto es una sangría, y la verdad es que, en honor a la tranquilidad de todos, es muy importante que se den cuenta de que tienen que tener una relación adecuada con la sociedad. Algo ha pasado acá, porque hace ocho meses la mitad de la población quiso votarlos y ahora el 80% no les tolera el verbo. Por otra parte, me parece que se da el agravante en este mes de la caída de Néstor. Se había ido de la Presidencia con 48 puntos positivos, y hace 30 días tenía 39. Es decir: en cinco meses de ejercicio de su mujer, había perdido 9 puntos y este mes termina en 28,8.
N&P:- ¿Cómo se analiza esta caída en la imagen de Kirchner? J.G.:- Es una caída casi a plomo diría. Y su imagen negativa pasa de 32 a 47, con lo cual me parece que la succión de lo negativo que se posa sobre Cristina se lo empieza a comer. Hace unos días hablábamos de la desilusión de la marca Kirchner, que lo veíamos insinuado, y ahora estamos en ese lugar. Pensemos que no es negocio para nadie que esto termine muy mal, porque la última vez que necesitamos salir angustiosamente de una situación política, cuando la Argentina necesitó echar definitivamente a Menem, fuimos al supermercado a comprar un político de urgencia y terminamos con De la Rúa.
N&P:- ¿No hay opciones en la Argentina? J.G.:- Por eso los números, para que todos sepamos dónde estamos parados, hacia dónde vamos. Para que todos pensemos qué tenemos que hacer, porque lo peor que podría pasar es que estuviéramos caminando hacia un precipicio sin darnos cuenta. Me parece que estos números sobre la mesa nos dicen “tranquilos”, porque estamos atentando contra nosotros mismos.
N&P:- ¿Considera que hay gente o sectores con ánimo destituyente? J.G.:- Hay una cuestión de contagio. Cuando el clima dominante contagia, a veces hay mucha gente que está a favor o en contra sin comprender qué es lo que está diciendo. Creo que hubo una gran evolución de la comprensión de la fenomenología que estamos tratando. Que todos entendemos más de este asunto. Veo a gente que lo único que quiere es que esto se termine, que se siente agredida, amenazada por el desorden y quiere que culmine, aun sin estar a favor de nadie.
N&P:- ¿Cree que el Gobierno está seguro respecto de su propia actuación? J.G.:- Lo vi nervioso a Kirchner cuando dio su discurso el otro día. Lo vi incómodo, ansioso. No lo vi bien. Y la vi mucho más solvente a ella. Me parece que el de dar explicaciones es un lugar que no le cabe a él. Por eso incluyó ese verbo gracioso, que intentó hacer una picardía de lo que no debería ser una picardía. Porque la situación que está viviendo y que él está conduciendo no es graciosa y nadie estaba esperando que fuera gracioso.
N&P:- ¿De qué manera se analiza lo que hizo la población en estos días de protestas? J.G.:- Lo que me parece a mí es que la sociedad argentina puso otro límite. Así como ya puso varios, ya ha prohibido algunas herramientas a los políticos, me parece que con estos acontecimientos la sociedad argentina puso otro límite y empezamos a discutir el cómo de las cosas y no el qué. Se insinúa eso, porque en realidad nadie estaba en desacuerdo y nadie deja de reconocer la cantidad de cosas buenas que han sucedidos en estos últimos cinco años. Pero es un elenco de personas que, a juicio de los encuestados, “quiere hacer cosas buenas de la peor manera”. Parece que le estamos poniendo límites a esas peores formas de hacer las cosas. A la brutalidad, a la negación del otro, al imperio de ser el único que manda, a la degradación de las formas democráticas. Si fuera así, estaríamos viviendo un gran momento.
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