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Ni en la escuela hay tranquilidad
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La comunidad educativa de la Escuela Municipal Nº 9 tuvo que realizar una medida de fuerza para llamar la atención. Inmersos en la realidad del barrio Libertad, los docentes ven peligrar su integridad ante el avance de los delincuentes. Cuando ser maestro es una profesión de riesgo.
Si al calendario lectivo le faltaba algo, era que una escuela tuviera que cerrar sus puertas por una causa que le resulta totalmente ajena: el accionar de una banda de delincuentes que asuelan las calles del barrio Libertad. Se trata de la Escuela Municipal Nº 9, ubicada en Pigüé 626, donde los docentes realizaron un paro de 48 horas exigiendo medidas de seguridad luego de que un profesor de gimnasia recibiera una brutal golpiza de un vecino. Este docente se vio involucrado en un incidente con el propietario de unos perros muy violentos, quien supuestamente lo confundió con otra persona que unos días atrás había hecho sacar a los animales, porque mostraban una agresividad manifiesta en la puerta de la institución. Ahora el profesor teme volver a dar clases en el lugar. Mientras, sus colegas exigieron a la Justicia y a la Policía que medien acciones para garantizar la seguridad en el edificio. A este reclamo se plegó el secretario de Educación municipal, Néstor Lofrano, quien pidió que todo se solucione pronto para culminar el año con la mayor armonía.
N&P:- ¿Tuvieron que suspender dos días las clases por episodios de violencia? N.L.:- Sí, lamentablemente. Estuve en la escuela con la directora para, de alguna manera, estar presente y acompañando en las charlas que sostuvieron con el fiscal general Fabián Fernández Garello y con el jefe distrital, el inspector Gustavo Salvá. Ahora quiero verificar que la Policía cumpla con lo que prometió, que instalaría un patrullero en la puerta. Bajo esa premisa fue que la comunidad educativa decidió continuar con el dictado normal del ciclo lectivo.
N&P:- ¿Qué le dijo el fiscal general a los docentes? N.L.:- Lo que nos dijo es que ellos actúan frente al delito y que se conoce que en el barrio hay grupos, hay células que distribuyen drogas, que están trabajando. La Provincia, a partir de la reforma de la ley, tiene intervención en delitos que antes eran todos federales, y nos comentó que sobre eso están trabajando. Pero yo no soy vocero de él…
N&P:- ¿Es la solución poner un patrullero en la puerta de la escuela? N.L.:- Es imposible que el patrullero esté continuamente en la escuela con la cuadrícula que tiene que cubrir. El patrullero hará los recorridos con mayor frecuencia, pero no va a estar instalado aquí, porque lo que no sobra en Mar del Plata son patrulleros.
N&P:- ¿Qué creen que hace falta para que la Justicia actúe adecuadamente? N.L.:- Lo que nos dijo Fernández Garello precisamente es que faltan aproximadamente unos 20.000 policías en la provincia de Buenos Aires, de los cuales una buena cantidad le faltan a Mar del Plata para completar un cuadro policial que dé una garantía de mayor seguridad. Así que lo del patrullero es en alguna zona importante, o también la presencia de un policía, pero generalmente esas tareas se hacen en movimiento. N&P:- ¿Notan un grupo delictivo visible que actúa sobre esta comunidad escolar? N.L.:- Sí. La Policía ya fue alertada de acuerdo con lo que algunas docentes manifestaron, y esperamos a que la policía actúe.
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Otro tipo de libertad
El barrio Libertad ha quedado instalado en el centro de atención a raíz de los reiterados hechos delictivos perpetrados por bandas de delincuentes que circulan por la calles. Alejandra es docente de la Escuela Municipal Nº 9 y tiene su punto de vista sobre esta realidad: “lo que está pasando es de conocimiento de toda la población; es un barrio de gente de trabajo, estamos instalados en esta escuela desde hace mucho tiempo y queremos mucho a la comunidad. Pero lamentablemente se ha suscitado, como se está suscitando en muchísimos lugares de nuestro país, el enfrentamiento de diversos grupos”. Sobre esta situación, la docente aseguró que estas bandas se enfrentan a los tiros en el barrio y que esta situación ha causado bastante inseguridad en la escuela. “En horarios de clases entran los chicos corriendo cuando están en el patio porque se escuchan los disparos”, explicó. Allí un vecino golpeó salvajemente a un profesor de Educación Física. “Hubo un problema con los perros de un vecino que atacaron a otro perro en el porche mismo de la escuela. Las autoridades pidieron al propietario que intervenga, pero no respondió. Cuando el personal de la escuela fue a retirar a estos perros, recibió amenazas. Después el profesor de Educación Física fue confundido con quien los había separado y fue agredido”, explicó Alejandra. Sobre el accionar de la Policía, la docente reconoció que recorre, apoya. “Tuvimos la oportunidad de estar con el comisario de la Sexta, que prestó toda su colaboración, pero esto excede todo lo que podamos hacer, porque no se sabe cómo hacer para custodiar a cada vecino”. En ese contexto resaltó la presencia de Gloria Dadato, una mujer que participa activamente en estas causas: “ella conoce bien lo que está sucediendo, hace muchísimos años que está en el barrio y que trabaja por él. Nosotros somos docentes y esta situación nos ha excedido. No estamos preparadas para crear estrategias de seguridad. La realidad es ésta”. Lo único claro de esta situación es que la violencia ya no entiende de límites. Así lo certificó Alejandra al señalar que la violencia instalada en la sociedad pasó los límites de la puerta de la escuela. “Lo tenemos muy claro. La escuela es un complemento de la formación y de la educación que da la familia. En este barrio hay familias muy trabajadoras que la están pasando mal. Esto se limita a pocas personas que no le están haciendo pasar un bueno momento ni a la escuela ni al barrio”.
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Barrio inseguro
N&P:- ¿La gente está viviendo con miedo en ese lugar? N.L.:- Y… las familias y los chicos que van al colegio, que son de familias trabajadoras y emprendedoras, y también los de otras familias que tienen dificultades serias de disputas, están acá. Los docentes son conocedores de esta situación. No porque vivan, sino porque están todos los días en este sitio, que de alguna manera es el centro de cuestiones familiares. Y escuchan a los padres, que transmiten cierto temor. Y ese miedo pasa al docente, que no sólo lo siente desde la escuela, porque escucha los tiros, sino porque los padres también le cuentan lo que va pasando en el barrio, en su casa, en las inmediaciones. Ellos lo perciben todo y terminan en sucesos que involucran a la escuela. Por eso decimos basta y pedimos a las autoridades una solución.
N&P:- El aumento de la delincuencia ¿provoca cambios culturales notorios en la población? N.L.:- Hay una situación, la cual no hago más que transmitir, y que no es otra cosa que lo que dicen los padres respecto de las horas que pueden permanecer con la puerta abierta de sus casas. Se redujo la libertad de transitar, de permitir que los hijos salgan a hacer sus juegos. Es todo un temor generalizado, provocado por ese grupo de jóvenes que pululan por el barrio, y que hace peligrar la seguridad de cualquiera que transite. Esto también lo han sufrido los docentes cuando se desplazan a la tarde, después de que terminan las clases, hacia los colectivos o hacia donde tengan que dirigirse. Y esta situación de una golpiza a un profesor llevó a esta decisión de parar las clases.
N&P:- ¿Este profesor fue golpeado por un joven? N.L.:- No, fue golpeado por otra persona, que no sé si está identificada, que supuestamente lo golpeó por error. Ahora el profesor teme volver a la escuela. Yo charlé con él para convencerlo de alguna manera que le íbamos a dar, hasta donde se pueda, la tranquilidad para que se desempeñe en su trabajo de nuevo. Y él no tenía nada que ver con ninguna situación. Sólo tenía su trabajo y salía de él, y bueno, se disculparon por ahí diciendo que se equivocaron de persona, que era parecido a otro hombre. Una cosa absurda y terrible a la vez.
N&P:- ¿Cómo está la situación después de estas medidas? N.L.:- Mire, las cosas están mucho más calmas. La gente ha prometido firmemente seguir con las clases y yo tengo que apostar a que este mes que falta trabajemos en la mayor armonía posible y que cumpla cada uno con lo se comprometió. Hablo de las fuerzas policiales, en las que sigo creyendo, si no esto se va a cualquiera lado. Y que bueno, el desplazamiento de la gente y el trabajo acá se hagan de acuerdo a la mayor tranquilidad posible. Esto no es más que un emergente de lo que está pasando, algo que está generalizado a todo el barrio.
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