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Total imprevisión. Ese sería el mejor apelativo para calificar al sistema de ambulancias en la ciudad. Mientras se generan eventos culturales y deportivos que traen miles de turistas, deberíamos preguntarnos qué pasaría en caso de una tragedia, si apenas alcanza para atender a los propios. En el caso de que alcance.
Si bien permanece en ciertas partes de Mar del Plata una atmósfera de ciudad pequeña, ya resulta indisimulable su vocación de gran urbe. Ello trae aparejado una serie de beneficios relacionados con la producción y el desarrollo sociocultural. Estas cuestiones, que hacen necesariamente a toda gran ciudad que se precie -somos un balneario pero a la vez no somos sólo un pueblo que recibe gente-, arrastran también otros vicios, otros dramas. Hablamos de neurosis y tensiones que convierten a las calles en lugares por momentos intransitables. Y en ese contexto, la invitación a la histeria cotidiana que desemboca muchas veces en el accidente de tránsito. Más allá de dejar en evidencia la tensión, la violencia y la irascibilidad de los conductores y peatones, lo que queda en evidencia ante este conflicto es que la ciudad no está preparada para atender las requisitorias de ser una gran urbe, al menos en determinados sectores, como puede ser, y este es el caso que nos convoca, la atención primaria. Es que no pasa una semana en que los medios no se hagan eco de un accidente al que la ambulancia tardó en llegar. El reclamo de la ciudadanía siempre es el mismo. Treinta, cuarenta minutos. Una hora. Las heridas del accidentado pueden ser leves o, en un caso muy extremo, gravísimas. Y un retraso de la ambulancia puede desembocar en la muerte de una persona por no haber sido atendida a tiempo en un hospital. Vayamos a casos más límites. Con el alto índice delictivo existente en Mar del Plata, no sería extraño que una persona herida durante un asalto debiera ser atendida de urgencia. De hecho, el caso ocurrió hace poco: el taxista Luis Eduardo Severiens, quien fue baleado por un menor de edad en Magallanes y 216, tuvo que ser trasladado por la Policía hasta el Hospital Interzonal General de Agudos debido a que la ambulancia que debía hacerlo no llegó -de más está decir que el tomógrafo del HIGA no funcionaba-. Luego, el trabajador del volante murió en una clínica privada. Por estos momentos la ciudad recibe a miles de personas. El Festival de Cine, los Juegos Bonaerenses y la Copa Davis son acontecimientos que ponen a estas playas como centro de atención. ¿Y de qué manera estamos capacitados para atenderlos en lo imprevisto, lo emergente? ¿Lo estamos de algún modo? Al respecto, el paramédico Marcos Salvatierra aseguró que desde las autoridades se carece de un plan de emergencias médicas y que la situación del retraso de las ambulancias es “dramática”. Él ya había denunciado en el pasado estos episodios, pero pareciera que nadie presta atención y que estamos a la buena de Dios.
N&P:- ¿Cómo estamos en la ciudad respecto del sistema de ambulancias? M.S.:- La verdad es que con la tardanza de las ambulancias en Mar del Plata se sigue estando ante una situación dramática. En el caso de las heridas que recibió el taxista, habían sido de carácter grave y no hubo posibilidad de salvarlo. Pero no podemos dejar de decir que hubo casos en que no fueron tan graves, y la ambulancia de todos modos llegó tarde. Es más: hubo accidentes donde llegó primero Tránsito, después de media hora del hecho, pasaron 40 minutos con Tránsito ahí, y la ambulancia no había llegado. Y hablamos de episodios que ocurrieron a nueve cuadras de la base de una empresa. Seguimos solos en la ciudad, sin atención o con una pésima. Y ahora, con la temporada encima y con todos los eventos deportivos y culturales en la ciudad, el problema no es menor.
N&P:- Precisamente, de cara a un evento importante como la Copa Davis ¿qué es lo que están haciendo las autoridades? M.S.:- Mire, no es muy loca la estrategia que habría que montar. Tampoco es muy sofisticada. Es algo sencillo, algo que se está haciendo a nivel mundial. Son puntos rápidos, se pueden concretar rápidamente. No hay un gasto de dinero importante para hacerlo. Lo singular aquí es que se haya conformado un Comité de Crisis, que quisiera saber de quién es la organización, quién intervino.
N&P:- ¿Llenan todo de comités pero la solución no llega? M.S.:- Sí, es decir, uno ve los comités que se han formado. Por ejemplo, en el de Transparencia está el Colegio de Escribanos, el Colegio de Abogados. Y uno dice “guau”. Pero lo más sano, lo más urgente, no está. Entonces estamos con la transparencia, que está todo bien, tiene que estar, pero ¿la urgencia, la emergencia, la atención primaria en el momento, en el lugar...? Quiénes, cómo y cuándo se va a hacer? ¿Con qué elementos?
Un problema histórico
N&P:- ¿Desde cuándo viene este tema de la mala atención de las ambulancias? M.S.:- No es nuevo. Yo he hecho denuncias por el tema de las ambulancias, de una empresa que había sido cerrada. Sin embargo el otro día vi que la ambulancia de esa empresa seguía trabajando. La misma ambulancia que denuncié, nada más que ahora no tiene los plotters pegados.
N&P:- ¿Trabajando para quién? M.S.:- No sé, le sacaron las inscripciones. Después, a las dos cuadras pasó una ambulancia en emergencia, con semáforo en rojo. Vi claramente que decía “ambulancia”. No tenía inscripción, ni a qué empresa pertenece, o si es de alta complejidad o no. Y cruzó un semáforo en rojo nada más ni nada menos que por la avenida Independencia a las 9 de la mañana, que es un horario pico. Nunca pasa nada, todo sigue igual: la inspección, la seguridad, nadie la otorga en la ciudad de Mar del Plata.
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