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Sonido Pro
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por Federico Strileski
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En estos tiempos de grupos prefabricados, bandas que venden más remeras que discos y en que es tan difícil ser independiente en todo sentido, siempre están aquellos que no bailan por un sueño mediático, sino que se matan por trascender, triunfar y valerse por sí mismos.
Hace muy poco, una publicidad mostraba a un flaco intentando tocar un tema de Beethoven, con tan poco éxito que una imagen del músico alemán lloraba mientras escuchaba sus patéticos sonidos. El slogan decía que había más pianistas que pianos, que lo importante era darse el gusto. La analogía se puede usar para muchos casos, ámbitos y situaciones, aunque bien sirve para el enfoque de esta ocasión. Si lo pensamos, gente que cuenta con instrumentos, hay muchísima. Esta cifra se reduce si contamos a los que siquiera los utilizan y el guarismo es mucho menor si consideramos a quienes lo hacen en un grado aceptable, bueno o excelente. Definitivamente, grupos de personas que se juntan a tocar hay muchos. Bandas que se lo tomen en serio, actúen en consecuencia y vivan por y para esto, muy pocas. Mar del Plata cuenta con una enormidad de agrupaciones musicales, de los géneros más variados y algunas con un sonido de exportación. Eso sí, en lo que es éxitos, está Dios Los Cría, que ha tenido hits como Vendaval; apariciones esporádicas de Medicina o Mal de Parkinson (por citar casos aislados), y una extensa lista de bandas o solistas tributo que hacen un show de composiciones prestadas. Algún grupo de jazz, alguna agrupación instrumental y no mucho más en términos masivos. Calidad hay, trascender es la cuenta pendiente. Como decía, grupos hay muchos. Cínika es uno de ellos, y desde su presentación dejan en claro que no quieren ser uno más. Julio del año pasado fue el comienzo, siendo el concepto elegido por ellos mismos para definirse el rock electrónico. Matías Tazza (batería), TAZ (bajo), Richard Chasfey (guitarra y voz) son los que iniciaron la historia; así da la impresión de, simplemente, otro trío que se junta a tocar unos temas. Lo que pasó es que en diciembre contactan al DJ Martín Luciuk, “quien ingresa a la banda aportando un sonido nuevo electrónico en vivo”. ¿Suena ambicioso? ¿Soberbio? Pamplinas. Como decía un slogan protagonizado por el NBA Kobe Bryant: si no tienes fe en ti, ¿quién la tendrá? Por ejemplo, su perfil de Myspace da cuenta de que sus canciones han sido escuchadas ya unas 8.179 veces. Y contando.
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Mucho despojo
La búsqueda de la identidad es una constante para el marplatense, incluso para el argentino. Pregúntenle si no a Mario Pergolini, quien con la búsqueda del “gen” que nos represente logró un debate, un planteo masivo, discusiones de tipo intelectual en personas que muy pocas veces, o nunca, habían reflexionado estas cuestiones y, dicho sea de paso, obtuvo unos dividendos económicos nada despreciables, logrando posicionarse nuevamente como un generador de contenidos de calidad. Investigaciones universitarias, privadas, independientes, periodísticas intentan dilucidar ese “gen” que sea común denominador de los marplatenses. La verdad es que mucho éxito no han tenido, las conclusiones sólo logran que surjan nuevas preguntas, y las respuestas no necesariamente echan luz sobre un tópico de por sí complicado. Como no puede ser de otra manera, la música y sus intérpretes no están exentos. Justamente eso analizábamos con el guitarrista de Cínika, quien encuentra una característica en la movida local: el under. Hay mucho under, “buenas cosas que sólo quedan ahí” y no van mucho más allá. En lo personal, veo bandas que se manejan en pubs o escenarios pequeños, se conforman con una pequeña legión de fieles seguidores en un rango de 5 a 100 incondicionales que, en algunos casos, se transforman en novias celosas y no reciben con buenos ojos presentaciones en lugares de mayor capacidad… Centrándonos en los intérpretes, Richard considera que el gen marplatense sería “mucho despojo”. Con situaciones que invitan a la confusión, como que cada músico tenga dos bandas, cuestión que él no entiende. Ese despojo que conlleva no jugarse, no abocarse. Sí, las comparaciones con otros ámbitos son inevitables.
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Dame el power
Tras su presentación en el Radio City hablamos con Richard, quien visiblemente cansado pero feliz (“quedamos muertos pero estuvo muy bueno” reflexionó), habló con Noticias & Protagonistas. El vocalista comenta que la concepción que marca su camino es la búsqueda de un sonido “potente y moderno, que va desde el rock duro y melódico hasta la sutileza y sensibilidad hallada en la música electrónica”. Ya tienen un EP grabado con tres temas que serán parte de un disco que está muy pronto a editarse; cuentan con un recién estrenado corte en formato video clip de la canción de SU autoría, “Todo lo que quieras”; se presentan en discos de Constitución, teatros céntricos y un dato no menor: cobran entrada y hay gente que paga por verlos. Bien, dejemos las flores de lado. Richard afirma que si bien tienen conocimiento y comparten escenarios con bandas “amigas”, en lo particular son bastante independientes de la movida marplatense: “hacemos nuestros recitales y nos encargamos de todo”. Y aclara que, por ejemplo, no tocan en locales chicos. ¿Por qué? Porque “ningún bar está preparado para una Banda Profesional”. Hoy por hoy no cuentan con un contrato firmado con nadie, pero aspiran ello. En consecuencia, son “enfermos del sonido; si los recursos no son los indicados no tocamos, la gente paga una entrada y tiene que llevarse lo mejor”. Es a lo que intentan acostumbrar a quienes los escuchen. “Somos así, y ésa es nuestra identidad”. El comentario de este vocalista / guitarrista no debe ser tomado a la ligera. Que un músico concluya que “los espacios para tocar son reducidos” no es una frase aislada. Aunque considere que es lo que hay y sin más se los debe aprovechar. ¿Hay lugares para presentarse? Richard enumera con los dedos de las manos los lugares que cubren sus necesidades, y para ellos es suficiente. ¿Infraestructura? Sí, Mar del Plata tiene “muchas cosas”, así y todo, este músico siente que falta más auge: “eso le corresponde a otro sector, que no tiene nada que ver con la Cultura”. ¿Burocracia? “Siempre hay incoherencias”. Richard entiende que el papelerío está hecho para que uno pierda las ganas. No obstante, también siente que “es una obligación y un deber, nos corresponde como ciudadanos. Nosotros nos manejamos en forma responsable”. Vamos las bandas, en especial las que no se creen lo de sexo, droga y rock’n’roll, y viven en un mundo real.
Lo quiero ya
El ejercicio del periodismo puede volverlo a uno pesimista. Mis diagnósticos no suelen ser muy halagüeños, y la música marplatense no es la excepción. El vocalista de Cínika no lo ve tan así, tanto que reconoce que ha compartido escenario con bandas que pueden trascender. Eso sí, “todo depende de la forma de trabajar y cómo se tome lo que se hace”. Leyó bien, trabajar. Romperse el alma, transpirar la camiseta, como se prefiera. “Todo lo que quieras” es su corte de difusión. Saben lo que buscan y tienen un plan. Mientras sigan incluyendo palabras como trabajo, profesionalismo, obligación en lo que hagan, tendrán chances de destacarse. El día que no, serán sólo una banda más. Como la mayoría.
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