
29.08.2008 | El intendente Gustavo Arnaldo Pulti (GAP) sigue su saga de anuncios para ocultar lo evidente: su incapacidad de dar una vuelta de página a la triste realidad de una ciudad que alguna vez fue soñada.
Un trabajo que me han acercado vecinos de la ciudad demuestra el nivel de falacia que el Ejecutivo busca instalar en la población. El pasado fin de semana largo (feriado del 17 trasladado al lunes 18), los títulos que emitía el EMTUR y repetían alegremente los medios gráficos hablaban de “excepcional afluencia de turistas", y coronaban con que empresas de micros habían agregado numerosos servicios ante la fuerte demanda.
Según se conoce, la empresa “El Cóndor" agregó 25 unidades al servicio habitual -son 50 pasajeros por unidad, es decir, unas 1.250 personas en todo el fin de semana-. Si calculamos que otras cinco empresas hicieron lo mismo, estaríamos en un universo máximo de 7.000 personas, cifra que ya de por sí desmiente las mieles turísticas que mencionaron el área turística comunal y su claque mediática.
La cuestión hotelera merece un análisis similar. Se habla de una ocupación al 90% de su capacidad para la hotelería de cinco estrellas, al 75% para la de tres y dos estrellas, y de un 50% de lleno para la de naturaleza gremial. Sobre 320.000 plazas disponibles en Mar del Plata, sólo el 16% de esa capacidad instalada es hotelería, es decir, para no más de 50.000. Sobre dicha consideración hay que señalar, entonces: unas entre 35 y 37.000 personas se habrían hospedado en Mar del Plata el pasado fin de semana extendido, algo muy alejado de un éxito apabullante en la materia.
Al Ejecutivo acaba de caérsele también la licitación de señalización vertical, anunciada con bombos y platillos por Pulti. Se presentó un solo oferente, así que cabe preguntarse si terminaremos en otra contratación directa tal como ocurrió con la poda. Para velar este fracaso se insiste en anunciar que en manos del Plan Estratégico está la suerte del traslado de los negocios de Alem a la Escollera Norte. Abalorios dialécticos, nada más.
En este insulto a la inteligencia que es la constante publicidad de acontecimientos que jamás ocurrirán, se incluye el remanido asunto de la carrera de TC 2000. Ya Pablo Fernández Abadala ha reconocido que para este verano (2009) no va a ser, en tanto el Concejo le ha colocado al fantasioso proyecto alguna cuestión que Fernández Abdala y su amigo “Petunio" Ferrari olvidaron: que la superficie asfáltica debe quedar, al finalizar la carrera, en las mismas condiciones que al inicio de la improbable competencia.
Y la perla de este dispendio de anuncios sin sustento es la inauguración del inicio de las obras de la ferroautomotora. Y amplío lo que volqué en este espacio en la edición anterior: el licenciatario de la Terminal de Retiro, Néstor Otero, un hombre que se inició comercialmente con dos pizzerías heredadas de su padre y hoy es dueño de una inmensa fortuna, se va a prestar al circo que organizan en conjunto Florencio Aldrey Iglesias (FAI) y su hijo putativo, el intendente GAP, para seguir en la lid, quizá ya hoy más con la expectativa de un juicio al Estado que en la convicción de construir una nueva terminal multimodal en la ciudad. Y voy a dar razones.
Estuvo en Mar del Plata el titular de la Auditoría General de la Nación Leandro Despuy. Fue entrevistado por los medios de la ciudad en relación al comportamiento del Estado en materia pesquera, pero nada se le preguntó sobre Néstor Otero y su accionar como licenciatario de la Terminal de Retiro. Es que según lo que diera a conocer el diario Crítica, a fines de 2006, con la firma de Ricardo Jaime en representación del Estado, y de Néstor Otero como titular de TEBA S.A., se extendió la relación contractual hasta septiembre de 2015, pero sin atender los señalamientos del organismo de control. “La ampliación del plazo de la concesión plasmado en la renegociación desconoció la larga lista de incumplimientos verificados por la AGN en numerosos informes, muchos de los cuales no han sido sancionados como correspondía por parte de la CNRT", señalaba el medio de marras.
Transportes 9 de Julio, Plantel, Otero… todo con la cobertura de FAI. ¿Hasta cuándo? Sólo la comunidad marplatense puede dar fin a este estadio de cosas francamente mafioso y canalla.
La Cámara Nacional de Apelaciones le dijo al fiscal general Daniel Adler que trabajó poco. Los jueces lo retan por escandaloso, y le dicen que ni siquiera se ocupó de precisar lo que quería decir. Esta vez no funcionaron las órdenes que el fiscal quiso dar desde arriba, ni sus métodos de trabajo tan poco ortodoxos. Aprieta a sus súbditos: los otros no se dejan.
La desfachatez con la que la clase dirigente se presenta ante la sociedad merecería un estudio sociológico profundo. Quienes nos representan, ¿son una proyección fiel de la sociedad? ¿O son una muestra esperpéntica del conjunto, que, merced a su falta de escrúpulos, puede actuar como lo que no es, la sociedad misma? Difícil pregunta, de compleja respuesta. Porque no es dable creer que Horacio Tettamanti, dueño de Servicios Portuarios Integrales (SPI), o Eduardo Tomás Pezzati, presidente del consorcio portuario y de todo consorcio o ente que haga falta para dar trasiego al dinero público, representen a la sociedad marplatense. Menos aún su jefe político Gustavo Arnaldo Pulti.
El fiscal del caso Carolina Píparo detalla cómo sigue la causa y afirma que estos delincuentes no salen a robar para alimentar a sus hijos sino para vivir sin trabajar, consumir drogas, entre otras cuestiones.