El Tribunal Oral y su ex secretario, el que aspiraba a todo y se quedó con nada —salvo un presente complejo—, la cosa está tomando la forma de un tal Poncio, que en el barrio conocen como Pilatos. Resulta que en una presentación ante el Consejo de la Magistratura, el juez Roberto Atilio Falcone, miembro del mencionado tribunal, se encargó de poner bien en claro y por escrito que a su criterio, todo lo ocurrido respecto de la cantidad de droga faltante de la bóveda del tribunal reconoce a un solo, único y excluyente responsable, que no sería otro que el renunciado Capparelli. Y esta vez no lo decimos nosotros, sino que está expresado de este modo en comunicación oficial de los superiores del ex funcionario hacia los jefes de todos. En la nota de marras se le abren las puertas a las fieras para que se almuercen un cristiano de nombre Facundo. Y parece que el fin no está lejos. Cosas del circo romano.
Interesante carta ha recibido esta redacción a nombre de nuestro benemérito director, remitida por un viejo conocido periodístico de esta publicación, el señor Alejandro Jatum, alias Castro. Según relata Jatum en la misiva, extensa e intensa, el tipo se encontraría en literal estado de abandono por parte de la defensora oficial Patricia Azzi. No es de extrañarse: la doctora Azzi integra el INECIP (Centro de investigaciones Jurídicas y Penales) conjuntamente con Roberto Atilio Falcone, Gabriel Bombín y otros. Y tal vez se encuentre la abogada en plena colisión de intereses...
Alejada de la ciudad, ya reconvertida a diputada nacional, Vilma Baragiola mira de cotelé el escándalo de los subsidios a los piqueteros amigos. Amigos de ella, claro. Ahora, los que la quieren, por favor recomiéndenle que abandone el mal trago o lo que sea que se está clavando. Porque no puede estar sobria cuando dice que quiere postularse para la Intendencia de Mar del Plata. En serio, que deje la grapa. O que cambie de marca.
Les debiera dar pero no les da a los de la 9 de Julio, la empresa que de vez en cuando recoge la basura. Ahora resulta que en la mayoría de los barrios, el barrido manual se hace cada tres días. Los muchachos de la 9 la van de guapos. Obvio, si tienen, como dicen por ahí, todo atado con el dueño de todo lo que no funciona en la ciudad, ¿qué falta hace dedicarse a lo que es necesario? Como barrer las calles, por ejemplo.
La Cámara Nacional de Apelaciones le dijo al fiscal general Daniel Adler que trabajó poco. Los jueces lo retan por escandaloso, y le dicen que ni siquiera se ocupó de precisar lo que quería decir. Esta vez no funcionaron las órdenes que el fiscal quiso dar desde arriba, ni sus métodos de trabajo tan poco ortodoxos. Aprieta a sus súbditos: los otros no se dejan.
La desfachatez con la que la clase dirigente se presenta ante la sociedad merecería un estudio sociológico profundo. Quienes nos representan, ¿son una proyección fiel de la sociedad? ¿O son una muestra esperpéntica del conjunto, que, merced a su falta de escrúpulos, puede actuar como lo que no es, la sociedad misma? Difícil pregunta, de compleja respuesta. Porque no es dable creer que Horacio Tettamanti, dueño de Servicios Portuarios Integrales (SPI), o Eduardo Tomás Pezzati, presidente del consorcio portuario y de todo consorcio o ente que haga falta para dar trasiego al dinero público, representen a la sociedad marplatense. Menos aún su jefe político Gustavo Arnaldo Pulti.
El titular de Zona Sanitaria VIII analiza cómo se presentó la gripe A este año comparado con el año pasado y confirma un caso de rubeola en un niño de 4 años en Necochea.