El “Negro" Humberto Omar Noel insiste en que quiere ser intendente de Mar del Plata. Juez de Trabajo con fuerte patrimonio personal, se lo vio hace unos días en ameno diálogo con el intendente Daniel Katz en Café Martínez, allí en Olavarría y San Lorenzo. Según la historia que cuenta, estaría interesado en su candidatura, entre otros, “el Cuto" Moreno, abogado tresarroyense como Noel e íntimo amigo desde la adolescencia, con quien compartió cuarto en la misma pensión en La Plata cuando ambos estudiaban Derecho en la ciudad de las diagonales. Cada vez que llega “Cuto" a la ciudad, Noel abandona todo —léase cafeteadas interminables en Güemes, partidos de golf, etc.—. Y hasta se le va la melancolía por un amor ya no correspondido que le está trayendo muchos disgustos. Días atrás fue abordado por señora muy bien entrazada que bajó de impactante 4 x 4 en la puerta de Cauca y le descerrajó una catilinaria de improperios que lo dejaron albino al Negro. Con semejante panorama personal, como para no querer hacer política. Es más tranquilo, claro. En la política no hay gente taaaan frontal.
Desde sus inicios, la conformación del actual Poder Judicial surgida de la reforma impulsada por Arslanian y Binder tuvo en la ciudad una fuerte impronta pasional. No pasión por el Derecho o el servicio de administración de justicia. Pasión de ésa que se lee en las novelas y en las buenas películas de acción en las que el muchachito siempre, pero siempre, entre tiros y corridas, se hace un filito de aquéllos. Separaciones, secretarias ascendidas de cargo de la cama del hotel por horas a la cama del domicilio compartido... Y odios, muchos odios. Como el que parece les agarró a Pablo Poggetto y amigotes por el ex fiscal hoy magistrado Alfredo De Leonardis. ¿El pecado? Que Leonardis formó pareja con la ex esposa de Ariel Ciano, del grupete de los ex fiscalitos, cuestión que ha molestado a la graciosa troupe sobremanera. Encima, la muchacha está en la dulce espera. Y los sátrapas no han esperado para odiar a los tórtolos. ¿Tregua para las Navidades? Los moralistas no dan tregua.
Curte Güemes, mucha “Bodeguita del medio" y más arriba. Pero también curte Alem. Se maneja con displicencia en su moto tipo “Chopper" —una Kawasaki imitación Harley que compró durante la convertibilidad a $ 500 por mes— o su auto casi antiguo, un Chevrolet 1959. Sí, es el fiscal estrella, el remiso guardián del country Pablo Poggetto, que intenta curarse de sus innumerables fracasos en Samsara, un boliche de la noche de ésos que los vecinos de Alem denuncian por incumplimiento de todas las reglamentaciones o leyes sobre nocturnidad. Y él ahí, sentado en un sillón con los brazos extendidos, saluda educadamente a los que se le acercan y le susurran historias al oído. Falta que le besen el anillo. Una inquietante imagen para un servidor de la justicia.
Alejandro Rossi sigue de shopping: compró recientemente en cinco millones de dólares el ex hotel Playa Chica. Por su parte, la manzana completa del Paseo Explanada fue adquirida por la firma Maral (cuya cabeza visible es Eduardo Silva) en cuatro millones de dólares. Se verán nuevas excepciones: las alturas permitidas desde Almafuerte hasta el Parque San Martín no deberían superar los nueve pisos, y desde el parque hasta Cabo Corrientes, los tres pisos de altura. Apueste: ¿cuántos pisos cree usted que tendrán estos emprendimientos?
La Cámara Nacional de Apelaciones le dijo al fiscal general Daniel Adler que trabajó poco. Los jueces lo retan por escandaloso, y le dicen que ni siquiera se ocupó de precisar lo que quería decir. Esta vez no funcionaron las órdenes que el fiscal quiso dar desde arriba, ni sus métodos de trabajo tan poco ortodoxos. Aprieta a sus súbditos: los otros no se dejan.
La desfachatez con la que la clase dirigente se presenta ante la sociedad merecería un estudio sociológico profundo. Quienes nos representan, ¿son una proyección fiel de la sociedad? ¿O son una muestra esperpéntica del conjunto, que, merced a su falta de escrúpulos, puede actuar como lo que no es, la sociedad misma? Difícil pregunta, de compleja respuesta. Porque no es dable creer que Horacio Tettamanti, dueño de Servicios Portuarios Integrales (SPI), o Eduardo Tomás Pezzati, presidente del consorcio portuario y de todo consorcio o ente que haga falta para dar trasiego al dinero público, representen a la sociedad marplatense. Menos aún su jefe político Gustavo Arnaldo Pulti.
El fiscal del caso Carolina Píparo detalla cómo sigue la causa y afirma que estos delincuentes no salen a robar para alimentar a sus hijos sino para vivir sin trabajar, consumir drogas, entre otras cuestiones.