Que el intendente es dado a perogrullar es un hecho. Ahora, que todos le sigan la onda es muy preocupante para las finanzas de la comuna. En su campaña electoral y por años, don GAP insistía en bajar los niveles de gasto “ocioso improductivo" para dar mejor destino a los recursos públicos. Al asumir la gestión había, a cuenta del erario, 80 teléfonos Nextel. Bien: ¡ya superan los 150! ¿Por qué habrá que pagar los cuentos y chismorreos particulares de los funcionarios? Habrá que empezar a achicar el gasto, y de paso la brecha entre lo que se dice y lo que se hace.
El retorno de Osvaldo Lalanne a los despachos del poder es quizá el crédito por haber cumplido como pocos con la principal regla que define el accionar mafioso: el silencio. Cuando cayó por aquellas cuestiones de los cheques cobrados en directa consonancia con el momento en que se votaban los aumentos de boleto en los ochenta, el mutismo de Osvaldo I se transformó en un bien muy preciado.
Es que al son de la estrepitosa secuencia que aquella denuncia de Julio Sanguinetti desató, se cocinaron más páginas que las que están en la causa penal procurada por Pedro Federico Hooft. Uno que andaba tan nervioso pero tan nervioso que hasta llegó a consultar a un abogado de la matrícula local fue Pablo Vacante. El dirigente “K" se dirigió en aquel momento a reconocido estudio local y preguntó: “¿Qué hago? ¿Me presento o no me presento? Respuesta: “¿Y por qué habrías de presentarte?" Recontra respuesta: “Y, fijate que este bol… de Osvaldo (Lalanne) me viene depositando cheques de la cuenta corriente con la que le pagan en mi cuenta en el Citibank". Recontra pregunta: “¿Cuánto te depositó?". Recontramil respuesta: “y… unos doscientos mil pesos -Ley 18188, que luego serían unos veinte mil australes, equivalentes en la época a unos veinte mil dólares-“. El consejo legal fue: “si no te citan, vos ni hables". El silencio de Osvaldo lo protegió hasta hoy.
Ya no es novedad que don GAP tiene poca gente para sumar a su gabinete. Lo que sí llama la atención y causa asombro es la poca confianza que despierta esta gestión en los círculos profesionales. El hecho es que en los próximos días estaría al partir el nuevo-viejo director general de Recursos Turísticos Antonio Niglia, quien se aleja por diversas razones -es el sexto funcionario que se toma el buque, al ritmo de uno por mes. Mmmm...-.Ahora, si la especulación es en el sentido de que el puesto lo ocupará alguien entendido en la materia de unidades turísticas fiscales, playas, derecho, contaduría o cualquier otra profesión y/o especialidad, pues nuevamente error. El agraciado no sería otro que Martín Salas, creador de una revista dedicada a la noche llamada "La Fuga", los jóvenes y la moda, que en su CV se exhibe como encargado del Complejo La Normandina de Carlos Chiesa y "Caíto" Cevallos, este último gran aportante en la campaña de GAP y hoy muy alejado del matrimonio Vacante-Salerno por cuestiones variopintas.
Nuestros jueces locales “progres" llevan a cabo el juicio contra Claudio Colucci y Fabio Pessina por narcotráfico. Han dispuesto, de progres que son, una severa custodia que impide sacarles fotos y filmar a los sometidos a proceso, bajo el cuento de que son “arrepentidos". Recordamos desde esta columna que José Alejandro Jatum también era arrepentido en una causa similar, y no recibió ninguna protección especial. Y no sólo eso, sino que luego de la sentencia lo enviaron nuevamente al penal de Marcos Paz y está en un pabellón común. ¿Tendrá algo que ver con la disparidad el hecho de que Jatum denunció a Facundo Capparelli y a Roberto Atilio Falcone? ¿Tendrá algo que ver el hecho de que el abogado que defiende a Pessina y Colucci es socio de Capparelli?
Una bomba de humo hace que se gaste plata y se concentre atención de la prensa, mientras los ladrones verdaderos se escapan por la puerta trasera. La Defensora del Pueblo se quejó de limpieza sobrefacturada y empleados mal reemplazados. Mientras discuten unos con otros, los verdaderos corruptos brindan con champagne.
Esta semana ha sido pródiga en efectos pirotécnicos verbales, distribuidos a diestra y siniestra por quienes ya son visualizados en la comunidad como auténticos integrantes de una mafia. El concesionario de la nueva terminal de ómnibus, Néstor Emilio Otero, por toda respuesta a la interpelación a la que lo sometieron los concejales por más de dos horas y media y con base en un cuestionario de 91 puntos, los destrató, caracterizándolos de ridículos e ignorantes. Señaló que, de las cuestiones expresadas en dicha reunión, una sola sería pertinente, las rampas para discapacitados, aunque se quitó a medias el sayo aduciendo que las rampas son una necesidad en toda la ciudad y no sólo en la terminal, y que bien harían los concejales en atender los urgentes reclamos de la población para no decepcionar al soberano una vez más.
Expone su posición sobre cómo deberían funcionar los Consejos Vecinales de Salud.