Roberto Atilio Falcone, el todavía juez del Tribunal Oral Federal, anda de shopping grosso. Adquirió coupé Mercedes Benz Compressor, una belleza germana que se consigue por la friolera de cincuenta mil dólares. Lo ayudó que el fiscal Pablo Poggetto le compró su BMW en unas veinte mil unidades de la moneda americana, contribuyendo así a la cadena trófica que alimenta el esquema. Generoso con los suyos, el “Lobo" ingresó al sistema de administración de justicia como perito a su primo Pablo Ubiano, aquel médico discapacitado a nombre del cual había ingresado otro Mercedes Benz (le viene de lejos el gusto) en los años noventa, cuando no se podía adquirir vehículos de semejante porte por derecha, es decir pagando todos los impuestos que se debían pagar. Ese Mecha Benz que Falcone niega, pero que en escrito judicial Marcelo Madina reconoce haberlo visto pasear por la ciudad. Ése, que no es éste de ahora.
La mano viene así: un cuantioso grupo de ex radicales, algunos echados del anciano partido, otros remolones para la militancia, se reunieron el 23 de este mes en el Club Quilmes para escuchar discurrir a Carlos Katz y a Oscar Pagni. Se habló, se cantó la marchita de la Coordinadora -¿no era que había desaparecido?-, se criticó a GAP-Perogrullo y hasta se escuchó mencionar candidaturas a intendente para el 2011. Las charlas en voz baja, aun, tienen perfume de mujer. Veremos.
Interesantes conceptos vertió en la 99.9 el médico José Parisi sobre el sistema de urgencias médicas en Mar del Plata. Según el facultativo, Zona Sanitaria VIII cuenta con cuatro ambulancias, aunque tiene personal para sólo una. Asegura que la ciudad no podría afrontar, por ejemplo, un accidente múltiple en vía pública del que resultaren una decena de heridos. Sería una tragedia, además, por los recursos que no están. Alguien que escuche y haga algo, por favor, que con la falta de control de tránsito y que los autos tienen cría por las noches, no es exagerado pensar que el día menos pensado acontece ese infierno tan temido. Menos Davis y más atención a cuestiones elementales de la vida comunitaria.
La situación es grave. La solicitud elevada al Ministerio de Seguridad Bonaerense para dotar a Mar del Plata de refuerzos policiales en los días de la final de la Copa Davis no han sido escuchados en La Plata; las autoridades aducen que no hay dinero en caja. Y… que lo pague Florencio, que siempre anda buscando en qué invertir su moneda. Total, ya habrá tiempo y forma de devolverle los favores. Hablando en serio, dijo el comisionado Norberto García, jefe departamental, en las últimas horas que hasta que el ministro Stornelli no regrese de Colombia, no habrá definiciones. Será cuestión de reforzar cerraduras y mirar la vida por la tele en esos días.
Una bomba de humo hace que se gaste plata y se concentre atención de la prensa, mientras los ladrones verdaderos se escapan por la puerta trasera. La Defensora del Pueblo se quejó de limpieza sobrefacturada y empleados mal reemplazados. Mientras discuten unos con otros, los verdaderos corruptos brindan con champagne.
Esta semana ha sido pródiga en efectos pirotécnicos verbales, distribuidos a diestra y siniestra por quienes ya son visualizados en la comunidad como auténticos integrantes de una mafia. El concesionario de la nueva terminal de ómnibus, Néstor Emilio Otero, por toda respuesta a la interpelación a la que lo sometieron los concejales por más de dos horas y media y con base en un cuestionario de 91 puntos, los destrató, caracterizándolos de ridículos e ignorantes. Señaló que, de las cuestiones expresadas en dicha reunión, una sola sería pertinente, las rampas para discapacitados, aunque se quitó a medias el sayo aduciendo que las rampas son una necesidad en toda la ciudad y no sólo en la terminal, y que bien harían los concejales en atender los urgentes reclamos de la población para no decepcionar al soberano una vez más.
El fiscal confirma la detención de Juan Manuel Rivero, que se entregó en la subcomisaría Casinos y es el otro responsable del crimen de Franco Castro López.