22.03.2009 | Mirar hacia atrás es recordar, es revolver. Es hurgar. En muchas ocasiones, es un paso necesario para mirar hacia adelante. A menos, claro, que consciente o inconscientemente se prefiera o se promueva no hacerlo. Lástima que la memoria selectiva siempre se contraponga al archivo.
Repasar noticias viejas, recordar cómo se hallaban edificios o instituciones tiempo atrás, rememorar la evolución (o involución) de procesos, obras y promesas debería ser un ejercicio diario. Es clave analizar y analizarse constantemente: a uno mismo, a quienes lo rodean, al ambiente en el que se mueve, a su localidad, al país. Y es tarea del periodismo mantener frescas cuestiones cotidianas y no tanto.
Antes que nada, un poco de marco teórico. Hablar de memoria selectiva es referirse a cómo son archivados los recuerdos en nuestra mente. En general, desde la psicología se entiende que los recuerdos están asociados con la experiencia, es decir, cómo se vivió ese momento y qué se sintió. Asimismo, aferrarse a un recuerdo puede derivar en depresiones, y sólo para empezar a hablar.
Marplatenses y argentinos en general se caracterizan por consumir psicólogos, psiquiatras y las medicaciones que acompañan los tratamientos más profundos. Y el nativo en general es ‘acusado’ constantemente ‘de no tener memoria’. A la hora de votar, de mirar deportes, de estudiar, de esto y de lo otro. Algo de esto debe de haber.
En este sentido, la máquina de impedir y la agenda vieja son sólo dos formas de referirse a la inercia y desmemoria local. Lamentablemente, hay mucho más. La cuestión vehicular amerita investigaciones de tipo sociológico, psicológico, comunicacional… Mar del Plata sigue siendo un caos en ese sentido. Aunque las reflexiones oficiales son optimistas y muestran algunas mejorías, los avances suelen ser mínimos.
Hay herramientas que se nombraron, o deslizaron, y que después no pasó nada. Como, por ejemplo, coordinar semáforos, de forma tal que si un conductor maneja respetando el límite de velocidad tendrá como “premio” la seguidilla de luces verdes que permitan una previsibilidad. No son pocos los que prefieren desviarse con tal de usar esta posibilidad para llegar a la costa por la avenida Colón. ¿Miras de repetir esto en otros lugares? Mmmm. Bombos y platillos acompañaron el llamado a licitación para la instalación de nuevos semáforos en diversas arterias locales. O sea que, primero, contemos con una cantidad aceptable de señalizaciones. Quizás en algún momento haya novedades al respecto.
Sin cintas para cortar
El 16 de diciembre de 1994 se inauguraba el tradicional Shopping Los Gallegos. Tiempo después, veía la luz el Paseo Diagonal. Y listo. Los rumores de grandes centros comerciales siempre quedaron, y se mantienen, en palabras. Así, mientras que las otras grandes ciudades del país ven crecer la calidad de su oferta, Mar del Plata redecora locaciones. De las grandes cadenas de shoppings, nada. Los complejos de supermercados con presencia en la capital del país e, incluso, en otras capitales provinciales tampoco han hecho pie. Hablamos de nombres de carácter internacional como Coto, Wal-Mart, Los Altos, lugares de comida como Burger King, Hard Rock Café… Nada de nada.
Cada tanto aparece alguna franquicia, pero son emprendimientos sin grandes inversiones. ¿Cuántas fuentes de trabajo y de retribución impositiva se generarían en grandes espacios comerciales? El marplatense está tan ávido de estas posibilidades que, para muchos, ir a algunos supermercados es como ir de shopping. Eso habla de la reducida oferta que hay en ese sentido.
Existe un temor, casi pánico, respecto a que los grandes grupos hagan pie en Mar del Plata. Se teme por la competencia, por el desempleo que podría generar, la manera en que afectaría la cadena de distribución y más. ¿Es suficiente para frenar cualquier inversión? Al contrario. Con capacitaciones y herramientas para diversificar emprendimientos locales, con exigencias porcentuales de compra de productos y/o materia prima marplatense para los foráneos, más una línea de crédito para las pymes que puedan verse afectadas por el impacto inicial, se podría reducir al mínimo ese cimbronazo y resultaría en una ecuación ganadora. Lo que en marketing se llama una win-win situation, es decir, que ganemos todos. A mayor oferta, la demanda cuenta con opciones. ¿Qué significa esto? Que la oferta no puede estancarse, que debe brindar precios competitivos, calidad, innovación. Para algunos, también significaría dejar de hacer la plancha, y ponerse a “nadar”. A buen entendedor…
El dinero no es todo
Las novedades no deberían circunscribirse a los emprendimientos comerciales. Bueno, esa sería la idea. En 1997 nació Acción Marplatense, que de la mano de Gustavo Pulti y la dispersión del oficialismo, hoy está a cargo de los destinos locales. Y… eso. Después surgieron monobloques, partidos vecinalistas, acuerdos que no se concretaban en puestos legislativos y, en consecuencia, las posibilidades quedaban en el olvido.
Por otro lado, las que cada vez logran mayor preponderancia son las ONG, también denominadas OSC. El interrogante sería si es por mérito de su labor o demérito de la (in) acción pública y privada.
Más repasa uno, mayor enumeración hace de los hechos y procesos de los últimos tiempos para, más y más, cristalizar la visión en conjunto de una realidad en que la se cambia mucho para que, finalmente, no cambie nada. La misma M… Mar del Plata, con diferente olor.
por Federico Strileski
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