Noticias & Protagonisas

99.9 Radio Mar del plata
JUE 02 Septiembre 2010 | Mar del Plata

Pena de vida

Descripcion

22.03.2009 | La vida es un hecho que no conocemos bien. Sólo podemos relacionarlo con el tiempo, ya que –según parece- comienza y termina. Pero también empiezan y terminan las cosas que creemos no vivientes, como las galaxias y los planetas. Pero si comenzamos a averiguar qué es lo que determina que un ser sea viviente o no, a partir de la biología, la cosa se complica hasta el punto de la perplejidad.

Aceptemos de manera provisoria que están vivos sólo los vegetales y los animales, y que éstos se alimentan de los primeros y el hombre de todos. El hombre mata para mantener su vida, por necesidad, como cualquier organismo. Entonces, la vida en sí misma no es un valor, sino un simple hecho que se alimenta de sí mismo. Parece una verdad de Perogrullo, pero no lo es. En realidad, el tema de la vida es un gran dilema. Otro, es el de qué valor le damos a la vida humana.

El que mata... ¿debe morir?


Este tema lo puso en vigencia una de nuestras pensadoras nacionales, la Su Giménez, hace unas semanas, y ya está siendo remplazado por las elecciones adelantadas, mientras tecleo la computadora. Y quién sabe por qué cosa cuando esto se publique, como si todos los asuntos tuvieran la misma importancia.
Me permito la liviandad de hablar acerca de esto por eso de la democracia y, porque si se discute la filosofía de la Su como si hubiera hablado Zarathustra, es porque hay quien dijo sí y quien dijo no, casi inmediatamente. Todo sobre un tema cuya trascendencia supera ligeramente a la pelea entre Maradona y Riquelme.
Antes que nada, lector, le adelanto mi  posición: el tema me deja estupefacta. Sí: hecha una estúpida (más que lo habitual), porque no me siento capaz de saber qué hacer ante semejante cuestión... ¿quién soy yo?
Se pueden decir cosas desde la bronca y desde el miedo, el sentimiento puede llevarnos a  creer ciertas cosas, pero “porque yo lo creo así” es casi  inmoral. Sin embargo, es así como opinamos sobre todo, sin saber, sin pensar, sin dudar. Y me resulta mucho más inmoral cuando se toman las palabras de  la Giménez o las de cualquier doña Amelia que ande por ahí para hacer política con ellas, política de  cualquier signo que se autotitule. 
Hoy se escucha a supuestos progres que defienden con pasión el aborto legal, denostando con saña a los que piden la pena de muerte para un asesino violador, y a supuestos cristianos que defienden el derecho a toda vida desde su  gestación, pidiendo la pena de muerte para un pibito. No hago un juicio; muestro un hecho. Y si de ello hablamos -la vida como hecho- matar es una estupidez mayúscula. El que mata, morirá. No debe ni no debe: se va a morir, tarde o temprano. Y también morirá el que respetó la vida hasta de las lechugas... Así que cabe preguntarse: ¿de qué hablamos? 

Pena de muerte


Las actuales tendencias académico-pedagógicas afirman que se puede enseñar la historia sólo desde la revolución francesa, obviando el resto del pasado, ya que “no tiene utilidad”. Analizar la estulticia de tal afirmación nos llevaría muy lejos, pero conviene -yendo contra toda la marea general que afirma ese dislate-, que veamos un poco de historia. Antigua.
El otro día, un fulano sabio de cuyo nombre no me acuerdo, al que Víctor Hugo Morales llamó por teléfono en su programa para que “nos ayude a pensar” (frase lamentable), se manifestó contra la pena de muerte con el argumento de que en el primer código de la historia, el de Hammurabi, apareció la ley del talión justamente para evitar las matanzas indiscriminadas que se daban cuando no había ley. Ojo por ojo –aclaró- para impedir que se quitara la vida por un ojo, como sucedía antes, en una época sin ley. Lo que pasa es que ahora la gente lo lee al revés, no ve el progreso (¿cuándo se les caerá esta palabra de la boca?) que significó ese código.
El argumento parecía bueno, y el conductor alabó el aporte. Hubiera sido bueno, si el dato hubiese sido correcto, pero estaba completamente equivocado.
Obviando algunas cosas, hay muchas leyes previas a ese código, ya que la aparición de la ley es concomitante con la aparición del  Estado. Las más antiguas que conocemos en Mesopotamia, por ahora, datan del 2400 antes de Cristo. 
Si bien hay recopilaciones de leyes anteriores, el primer código es el de Ur Nami y lo publicó su hijo, que vivió entre el 2129 al 2107 a.C. Ni éste ni las leyes anteriores hacen mención a la ley del talión, porque para los sumerios la vida de los hombres pertenecía a los dioses, tampoco establece castigos corporales ni mutilaciones, sino multas; no sólo la vida se paga con multa, aun las deudas que no se pueden devolver se pagan con trabajo hasta su total devolución.
El Código de Hammurabi -rey babilonio que vivió entre 1792-1750 a.C.-, que sí establece la ley del talión y varios delitos se penan con la muerte, incluye mutilaciones, castigos corporales y esclavitud por deudas, y es trescientos años posterior. O sea, como de ahora a la época de la conquista.
La civilización babilónica había progresado mucho en lo material con respecto a la sumeria y era mucho más laica, ya que sus reyes habían separado el poder real del religioso. ¿Habían progresado en la consideración de la vida como valor?
El tema de matar legalmente es una creación tardía en la historia. Así que el señor que Víctor Hugo nos traía para que nos “enseñara a pensar”, nos estaba “enseñando” con un argumento racional de buena lógica, pero a partir de premisas equivocadas. No creo que el error haya sido voluntario, sino que se debió a la ignorancia sobre el tema, pero también a la convicción profunda metida en la cabeza de todos por fuerza de repetición, de que la historia “avanza” para mejor y de que los hombres actuales son más “evolucionados” que los antiguos. Evolución que se hace sola, sin esfuerzo.
De nada sirven los hechos frente a las creencias profundas: que en el siglo XX se hayan consumado los mayores genocidios con fría premeditación, gases, botones y distancia mediante, y no al calor de una batalla en la que el matador arriesgaba tanto su vida como el que iba a morir, no les mueve un pelo a los creyentes en el progreso humano natural.
Somos más evolucionados porque tenemos más maquinitas cada día más rápidas. ¿Sí?  ¿Cuánto más justos son nuestros sistemas sociales que otros más antiguos? ¿No hay esclavitud en nuestra época? ¿Seguro? Enunciados, proclamas y leyes abstractas no son nada más que palabras, si no se ponen en práctica. El tema de la justicia es tan antiguo como el hombre, y siempre causó perplejidad. Leer unas cuantas tragedias griegas no vendría mal. O libros sapienciales antiguos de culturas que, aunque sus códigos preveían la pena de muerte, siempre tuvieron pensadores que vieron más allá.

Justo  castigo

El que no le ha deseado la muerte a la persona que lo hacía sufrir en un arranque de bronca, que tire la primera piedra. Pero ni los rencores más profundos pueden mantener ese deseo de forma duradera. Sí, en cambio, puede mantenerse el deseo de que esa persona sea castigada. Y sucede algo curioso: si el culpable de nuestro sufrimiento se muere naturalmente y seguimos con bronca, nos sentimos frustrados... ¿Cómo se hace para castigar al que ya no está?
Pero el tema no surgió a partir de una cuestión personal, sino de que andan sueltos y sin castigo tipos que han matado, violado, secuestrado, incapacitado personas y destrozado familias. Eso no puede ser. Matarlos no es la solución, pero deben ser castigados, no pocos de por vida.
El hecho de que muchos -pero no todos- provengan de hogares deshechos por la miseria o la desintegración, o de que tengan el cerebro comido por la droga; que hayan sido abusados desde el nacimiento; que sean unos infelices al  borde de la imposibilidad de redención, es una demostración de que nuestras instituciones fallan. Y de que el Estado ha sido el primero en fallar y es el primer culpable de la situación, ya que, siendo tan intervencionista como lo es desde siempre, no ha sabido crear ninguna red de contención para la niñez en peligro, ha dejado penetrar a los traficantes de vida (armas, niños, drogas, blancas...) en todos los intersticios de la sociedad, ha permitido que muchos llegaran a vivir en la miseria más horrenda sin  esperanza, por enunciar lo más visible. 
¿Qué se hizo para evitar esto y muchas otras injusticias en las que está sumida una gran parte de la sociedad? ¿Qué se va a hacer para que esto no siga? ¿Cómo se va a hacer? 
Esas son preguntas que debemos hacerle a cualquiera que se presente como candidato a cualquier cosa, porque el Estado es una abstracción, pero encarna en cada político que se presenta para gobernar, desde el Ejecutivo o el Legislativo, y también cabe al Poder Judicial, al que elegimos indirectamente. El Estado que permitió esto estuvo y está encarnado en cada integrante de los tres poderes que no cumple su función. Por hacer mal, por no hacer, por ser un cómplice corrupto, por no denunciar, por facilitar, por usufructuar un cargo prebendario...
Ya llegó la hora de que nos dejemos de votar por mascarones de proa y comencemos a votar por propuestas, para no ser más  cómplices y víctimas de la desintegración institucional. Es hora de que exijamos el  fin de las listas sábana, para que cada cual se haga cargo y no reciba un cargo por favores clientelares.
Por otra  parte, ¿qué hacer con quien ya delinquió? El crimen debe ser castigado, y los delincuentes que tengan condiciones atenuantes en una vida lamentable desde su niñez deben recibir toda la ayuda posible, pero eso no significa abrirles la puerta hasta no purgar la pena que les corresponda; al contrario, dejarlos libres es justificar de manera cómplice esa forma de vivir. Hablar de lo “justificables” que son los delincuentes por sus condiciones sociales es una forma disculpar la ineficiencia -por ser suave- con la que se manejaron todos los gobiernos desde el siglo pasado hasta hoy.
En todos mis años, que son muchos, no vi progresar a la Argentina en ningún sentido, sino empeorar en todo. En cambio, sí vi salir de la miseria y de la corrupción a países con diferentes sistemas políticos, con tragedias genocidas, y que no eran sólo del primer mundo. No hay excusa. No se trata de la pena de muerte según Susana, se trata de política. Es serio y somos grandes. No sea que esta pena de vida que estamos pasando hace demasiado tiempo, termine peor, porque creemos que alguien debe ayudarnos a pensar.

Cierre de  humor

Sería un cuento de humor negro, si no fuera verdad. Discutía con mi amiga sobre la justificación  de matar, mientras su sobrina de doce años comía chizitos frente al televisor. Mi amiga afirma que se puede matar en ciertas condiciones y, como argumento, me preguntó:
-¿Por qué no pensás qué hubiera pasado si alguien hubiera matado a Hitler cuando empezó todo?
-Pero eso es distinto– acotó la criaturita, sin sacar los ojos de la tele-, Hitler era un político...

por Recomendar Nota a un amigo
Soleado 10,5º
Soleado
ST 9,8° H 99%
Mandanos tus fotos
Fotos

Más inconvenientes en la terminal nueva

Por Marcela Damico Siguiendo con la saga de inoperancia en la ciudad, mire como los vehículos de vialidad, los coches naranjas, están sin hacer nada desde el sábado, parados dentro de la estación nueva. ¿Para que están? En este caso hay seis, por supuesto los ...

Más Notas

ver Archivo

Bandoleros

Un empleado no docente de la Universidad advirtió a otro que se callara, y lo hizo incendiándole el coche por segunda vez en menos de un año. Hay un enfrentamiento interno entre sectores, que incluye secuestro, amenazas, lesiones y hasta la destrucción completa de propiedad privada. El rector no se hace cargo: esto es poco importante para él.

por José Luís Jacobo

Labilidad moral

Apareció en escena Horacio Tettamanti, ingeniero, empresario, funcionario de la administración comunal, concesionario de espacios públicos en el puerto de Mar del Plata. No ha sido una aparición más, sino que viene de la mano de una investigación de la revista Puerto, que lo coloca en la incómoda posición del que hace todo lo contrario de lo que dice.
Tettamanti se hizo conocido entre nosotros por sus apariciones en los medios cuando denunciaba actos de corrupción en la Gobernación de Chubut, durante el mandato de Carlos Maestro, y en relación a la administración de puertos en el Gobierno de la Alianza (De la Rúa/Álvarez). Hoy, funcionario influyente en la gestión GAP, se lo ve en fecha reciente caminando junto a Florencio Aldrey Iglesias por el GHP junto al canciller Timmerman.

  ver Archivo

Entrevistas

02.09.2010

Bruno Anastasía

Responsable de la obra de 3 de Febrero y Catamarca donde se cayó un fierro que rompió un vehículo.

ver Archivo

Ingrese su e-mail y reciba las últimas noticias.

Noticias y Protagonistas es una publicación de Editoral NyP
© Copyright 2010 - Todos los derechos reservados.
Osmosis Diseño y Comunicación